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lunes, 25 de noviembre de 2024

8. ¿Qué deben hacer hombres y mujeres? & El propósito final

 


Venimos de aquí: Y, aun así, hombres y mujeres se emparejan, y luego viene el desastre y la infelicidad & ¿Dónde está el fallo? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/11/7-y-aun-asi-hombres-y-mujeres-se.html).

Recuerdo que estos artículos hay que leerlos en su conjunto, con perspectiva global, y sin saltarse el orden en que son publicados.

Para acabar, quiero hacerlo con cuatro apuntes:

1) Un camino juntos
Con todo lo que hemos visto en esta serie de escritos, puede dar la impresión de que necesitamos ser hombres o mujeres INCREÍBLES, EXTRAORDINARIOS Y MARAVILLOSOS –así, todo junto, en mayúsculas-, para lograr la atención del otro sexo y ser merecedor de su amor. No va mi intención por ahí: creo en el crecimiento mutuo dentro de la pareja, donde dos personas abrazan un mismo camino y deciden, de la mano, transitarlo juntos y seguir madurando, siendo este un proceso que nunca acaba. Y esto lo logran dando lo mejor de sí mismos, motivándose mutuamente, sacrificándose, esforzándose, cediendo, y tratando al otro con el mismo amor que piden para sí mismos.
Si todos tuvieran que estar, antes de una relación, en el máximo de su desarrollo personal, nadie se juntaría con nadie. Llegarían a viejos, y todos dirían: “todavía no”. El problema viene cuando sucede lo contrario: personas muy limitadas, en muchos aspectos, que buscan una reina de diez o un príncipe azul, cuando ellos no lo son, ni de lejos. Es como si estudias para sacar un cinco y luego te sientes defraudado porque no sacaste un nueve.

2) ¿Citas amorosas? & Alternativas sobre dónde y cómo buscar
Ya apunté en el escrito que precede a este, que el tipo de hombre y de mujer que reúne las condiciones que hemos estado desarrollando no suele estar en discotecas y lugares semejantes. De igual manera, considero que, lo que hoy en día se conoce como “mercado de citas”, es más un problema que una ayuda. Sí, puedes salir a dar un paseo por una feria medieval y a cenar tranquilo con alguien para conocerlo más. El problema es que suele suceder lo contrario: añade una presión descomunal en ambas partes. Se suele ver como un “todo” o “nada”.
Se da una tensión y unos nervios que dificultan mostrarse espontáneo –por lo que más de uno recurre al alcohol para calmarse o desinhibirse-, que lleva a proyectar una imagen que no se corresponde con la realidad. Por otro lado, abrirse, de buenas a primeras, con alguien que apenas conoces, puede ser cortante, incluso violento. Muchos creen que mostrarse tímido al principio es una muestra de inseguridad, cuando es todo lo contrario: es una mezcla de sensatez e inteligencia emocional. Ignorar esta certeza es un error en el que caen las personas extrovertidas: piensan que todas deben ser como ellas, impidiendo al otro demostrar su personalidad, por el simple hecho de no concederle tiempo. Aparte:

- analizas, y te analizan, al milímetro.
- descartas, o te descartan, por nimiedades o cualquier pequeño detalle, que podría negociarse a posteriori.
- interrogas, y te interrogan, como si fuera un examen.

Por eso, muchos terminan desilusionándose y cayendo en la desgana, considerando las citas como energías malgastadas y una pérdida de tiempo.
Además, son como citas artificiales: buscan el romance, en lugar de a la persona, por lo que se enamoran del amor, no del otro como ser humano. 
Así que, mi propuesta, que cada cual es libre de aceptar o no, es buscar la socialización por “intereses en común”. Es decir, si tienes ciertas aficiones o practicas determinadas actividades, socializa con las personas que son parte de ese grupo. Por citar unas pocas entre las decenas existentes, y que puedes buscar en tu ciudad o alrededores: talleres o clubs de lectura, de cine, de submarinismo, de pádel, de senderismo, de cocina, de patinaje, de idiomas, de informática, de pintura, de astronomía, de gastronomía, de jardinería, de fotografía, de poesía, de teatro, de música, de canto, o en lugares como la universidad, clases particulares, el trabajo o en una iglesia si eres practicante.
De manera natural, podrás ir conociendo a aquellos del sexo opuesto de manera sencilla y haciendo amistades entre los que más te llamen la atención. Ahí sí será más plausible, y las posibilidades se elevarán. Entonces, al conocer a alguien así, que verdaderamente te llame la atención por cómo es, ya sí tendría total sentido comenzar a tener citas para tratarse más profundamente.
Salir llorando en una red social de forma dramática, aparte de repeler, quejándote de que sales de marcha todos los fines de semana y no encuentras nada en los antros, es un despropósito.

3) Sin garantías
Nada de lo que hemos visto le garantiza a un hombre o a una mujer poder encontrar la persona adecuada y que busca:

- En ellas: ser femeninas, agradables, fieles, pudorosas, elegantes, cuidadosas con su salud y físico, internamente ricas y con sanos intereses.
- Y en ellos: ser auténticos hombres, inteligentes, buenos oyentes, emocionalmente implicados, proactivos y cariñosos...

... no es una fórmula matemática ni un algoritmo que garantice el éxito en las relaciones humanas sentimentales. Aquí no existe la infalibilidad, y menos en esta sociedad disoluta donde impera la anarquía en cuanto a valores, que ya de por sí están bastante distorsionados, hasta el punto en que se asevera que el bien y el mal son subjetivos.
Además, nadie está obligado a que le gustes, como tú no estás obligado a que nadie te guste. Ahora bien, las posibilidades serán mayores si se aplica todo lo que hemos visto, y si ambos sexos aceptan las diferencias en los gustos del otro.

4) Sé un individuo pleno
Al llegar a este desenlace, muchos pueden opinar que el fin de todo es encontrar pareja. Y espero que las líneas que he desarrollado te ayuden a lograrlo. Pero quiero ir más allá de eso.
Muchos dicen: “¿Para qué me voy a cuidar? ¿Para qué voy a hacer deporte? ¿Para qué me voy a instruir? ¿Para qué voy a adquirir riqueza interna? ¿Para qué voy a leer grandes libros? ¿Para qué me voy a convertir en un individuo que sabe escuchar y es alegre? ¿Para qué... si no ligo y nadie se interesa por mí?”. Ese es un enfoque triste y errado.
Lo que debes desear es ser una persona plena, estés casada o soltera, con pareja o sin ella, y eso se logra convirtiéndote en la mejor versión personal. Y eso lo haces por ti mismo, por los que te rodean y por la sociedad en general. Que millones no lo hagan no es una excusa barata ni te exime de nada. Luego, lo que tenga que pasar, pasará, en un sentido u otro. Tanto si hallas esa persona que quieres como si no, te sentirás como una mujer o un hombre pleno.
Para profundizar en este tema: “El hombre en el castillo. Es insoportable. Mirar a través del portal y ver las personas que podrías haber sido, y que de todas las opciones, esta sea en la que te has convertido” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/12/13-es-insoportable-mirar-traves-del.html).
Sin más, aquí lo dejo. El tiempo dirá si toco otros temas que afecten a los hombres y a las mujeres –aunque el blog ya está lleno de ellos-, y escucharé propuestas si alguien las deja en los comentarios.

lunes, 18 de noviembre de 2024

7. Y, aun así, hombres y mujeres se emparejan, y luego viene el desastre y la infelicidad & ¿Dónde está el fallo?

 

Venimos de aquí: “¿Qué buscan las mujeres en un hombre como pareja?” (2ª parte). https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/10/6-que-buscan-las-mujeres-en-un-hombre.html

Recuerdo que estos artículos hay que leerlos en su conjunto, con perspectiva global, y sin saltarse el orden en que son publicados.

Hay infinidad de hombres y mujeres que no están listos para una relación seria y formal, puesto que no cumplen casi ninguno de los requisitos que hemos estado analizando en ambos sexos, y que buscan el uno en el otro. Lo llamativo es que:

- habiendo un sector de ellos que son poco inteligentes, pasivos, inseguros, inestables, físicamente descuidados, sin capacidad para amar ni saber escuchar e implicarse emocionalmente (uno de estos aspectos o varios).
- y otro grupo de ellas que se muestran iracundas, poco o nada femeninas, completamente dependientes, infieles, promiscuas, exhibicionistas, descuidadas u obsesionadas con su físico, vacías, superficiales, sin intereses de crecer internamente (uno de estos aspectos o varios)

... y sin hacer ninguno de ellos nada para cambiar o mejorar –parapetándose en la tesis de que “son así”-, muchos de ellos están emparejados, incluso casados.
En principio, nos deberían sorprender estas uniones, pero ya estamos habituados, porque es la realidad que observamos una y otra vez.

 A pesar de & las razones por las cuales son pareja
¿Por qué, a pesar de todo, están juntos? Las causas están muy claras, aunque muchos no las reconozcan abiertamente, por miedo a hacerlo, o por las consecuencias que conllevaría. He aquí las variadas explicaciones:

- ambos están en el mismo nivel, siendo más o menos iguales, teniendo los mismos gustos y/o estilo de vida, por lo que no tienen derecho a quejarse ni a aspirar a más.

- están juntos porque se dejaron embriagar durante la juventud, casi siempre a causa de la belleza y la jovialidad, y donde el enamoramiento y la idealización les cegó.

- están juntos por una especie de “intercambio de bienes”: ellas ofrecen belleza y ellos “sustento”, que las mantengan y les den para sus gastos y caprichos. Lo primero es, temporal y, cronológicamente, efímero. Lo segundo se puede ir en cualquier momento. Y aunque no sea así, estar con alguien por dichos motivos es pura banalidad.

- están con personas huecas, que solo desean tener un florero a su lado, como si para ellos fuera una señal de éxito ante los ojos propios y ajenos.

- están con individuos sumisos, débiles, dependientes, inmaduros y consentidores, al que pueden controlar.

Solo he mostrado unos pocos motivos, ya que la lista es casi infinita.

¿Cómo suelen ser estas relaciones? & ¿Dónde está el fallo?
Respondiendo directamente a la pregunta: insatisfactorias para una de las partes, y casi siempre para las dos, donde alguna desearía escapar. Muchas durarán el fragor del momento o hasta que aparezca otra persona que ofrezca una salida. Otras se mantendrán por monotonía, por miedo a la soledad, por los hijos que se tienen en común o por la incapacidad de sostenerse económicamente de forma individual. En otras ocasiones, serán vínculos pobres y triviales: aunque vivan juntos, la unión es un fracaso.
Los que no aguantan, saltan de una relación a otra, sin saber dónde estuvo el fallo, si lo cometieron los demás o ellos. No van a la raíz del problema, que parte de:

1) no ser selectivos. Se guían por uno o dos indicadores que les atraen (divertidos, guapos o con estatus), pasando por alto todos los demás (fiabilidad, valores, integridad, etc). Por eso, muchos y muchas treintañeras, al llegar a esa edad, se preguntan dónde están los hombres y las mujeres buenas. ¿Pues dónde van a estar? La mayoría, casados, porque ellos y ellas pasaron olímpicamente de los buenazos y no les hicieron ni caso cuando eran más jóvenes.

2) creer, desacertadamente, que podrán cambiar y moldear a la otra persona cuando logren conquistarla. Piensan que podrán hacer que un promiscuo, un narcisista, un manipulador, un histriónico, un deslenguado, un vago o un superficial deje de serlo y convierta su personalidad tóxica en una reluciente. Y estos suelen ser los que se mueven habitualmente en el mundo de la noche, en discotecas, pubs, salones de bailes de reggaeton, chats, aplicaciones de citas y en manifestaciones de pañuelos morados o verdes.
Luego sucede lo evidente: se llevan la gran desilusión. ¿Quién iba a querer cambiar, cuando ya te ha logrado siendo como es?

3) pedir lo que no tienen, ni lo que son. Es sumamente absurdo e infantil. Creen que “lo merecen todo”, “lo mejor de lo mejor”, mientras ellos ofrecen únicamente “su presencia”, como si eso los hiciera valioso per se. Luego dicen que “no existen hombres/mujeres buenos”. Pero, ¿ellos lo son? Se alejan como de la peste de los que no cumplen sus requisitos inalcanzables, en lugar de aprender a convertirse en los hombres y mujeres “buenos” que el otro sexo desea.

Continúa en ¿Qué deben hacer hombres y mujeres? & El propósito final: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/11/8-que-deben-hacer-hombres-y-mujeres-el.html

lunes, 14 de octubre de 2024

6. ¿Qué buscan las mujeres en un hombre como pareja? (2ª parte)

 


Venimos de aquí: “¿Qué buscan las mujeres en un hombre como pareja?” (1ª parte). https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/10/5-que-buscan-las-mujeres-en-un-hombre.html 

Recuerdo que estos artículos hay que leerlos en su conjunto, con perspectiva global, y sin saltarse el orden en que son publicados.

En esta segunda parte, me centraré en la parte externa del hombre, puesto que ya nos centramos en la interna en la primera. Aunque, como ya dije, ambas van de la mano.

6) desea que se saque partido físico
Para la mujer promedio, la importancia que le concede al físico masculino no es la misma que a la inversa, puesto que el hombre es muy visual. La prueba se observa en que suelen verse mujeres muy guapas con hombres que no lo son; algo que es muy raro e inusual al contrario. Eso no quiere decir, como vamos a ver, que ellas no le presten atención. Sería una necedad pensar lo contrario.
Sabiendo esto, y centrándonos en este aspecto, lo que le gusta mucho a una mujer es el hombre que se saca partido (la misma expresión que usé cuando me referí a la mujer). Esto quiere decir que el hombre del pelo sucio, de las uñas negras, que no se lava los dientes, que se lo pasa en pijama desde que se levanta hasta que se acuesta, con obesidad desmesurada o delgadez exagerada, que no conoce el desodorante, que no mueve su cuerpo más que para ir a la nevera, es todo lo opuesto a lo que, por norma general, le atrae a una mujer. ¿Quién iba a querer estar en la compañía de una persona así como pareja? Como siempre digo, nadie en su sano juicio. Para profundizar al respecto: “En una relación sentimental, ¿hasta qué punto son importantes la diferencia de edad y la atracción física?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2018/09/1066-en-una-relacion-sentimental-hasta.html).
Alguno puede estar ahora mismo poniendo el grito en el cielo. Sé quiénes son, y no me olvido de ellos: aquellos que tienen trabajos manuales muy duros, como puede ser en un taller, en la construcción, en la minería, en el campo, en la limpieza, de repartidor o semejantes, y con jornadas labores extenuantes de ocho a doce horas. Como es lógico, será prácticamente imposible para ellos hacer ejercicios de fuerza, puesto que ya están demasiado exhaustos. También es cierto que la piel de sus manos y pies no serán de porcelana. A todos ellos, mi mayor respeto y admiración.
¿Qué les puedo decir? Que se cuiden más que nadie. Una buena alimentación, una buena higiene, un buen descanso y una mente entrenada para desconectar de sus labores diarias. Y el tiempo libre, como por ejemplo los fines de semana, que se relajen y lo disfruten, y si pueden sacar unos minutos para ejercitarse, genial. Pero sobre todo que busquen un hueco para crecer como personas, especialmente con buenos libros. Tener una ocupación dura, no es sinónimo de abandonarse, ni exime a nadie de cultivar cuerpo, mente y espíritu.

7) desea que solo tenga ojos para ella
En esta era donde se exalta la promiscuidad, las relaciones abiertas y la pornografía, la mujer es vista por muchos hombres como “un trozo de carne” para su propio disfrute. En definitiva, algo de usar y tirar. Antiguamente, un hombre, para tener intimidad con una mujer y visualizar todos sus encantos, tenía dos opciones: o pagar por ello –lo cual le convertía, y le convierte, en un miserable- o ser un caballero, con buenas intenciones, educado, con trabajo, y, por supuesto, tenía que casarse. Hoy no tiene ni que pagar: para ver casi todo, basta con ir a una playa concurrida en verano; para verlo todo, hacer un simple click en el móvil; y si quiere algo físico, salir de fiesta hasta dar con una mujer que se deje seducir.
Pero aquí no estamos hablando de varones superficiales que actúan como animales, justificándose en su mayor líbido a causa de la testosterona, sino de hombres formales que saben controlar su propio cuerpo.
Una mujer, que desea de verdad amor y una relación seria, no quiere hombres promiscuos. Es más, los tendrá bien alejados. ¿Quién iba a querer a su lado a alguien que ha entrado en el cuerpo de muchas mujeres, y pensar en él como el que no la abandonará y le proporcionará descendencia? Nadie normal. Una mujer no quiere que la miren como si fuera una muñeca de silicona.
Por todo esto, anhela un hombre que solo tenga ojos para ella. Y con esto no me refiero a la adulación, que requiera de una atención continua para encontrar validación y autoestima, o que no pueda tener una conversación normal con una persona del sexo opuesto, sino que, aun sabiendo que siempre habrá mujeres más hermosas, con mejores cuerpos y más jóvenes, quiere que él tenga su corazón solo en ella: la única especial. Los halagos, la atención prioritaria, las miradas de cariño profundo, las caricias y los besos serán en exclusiva para novia y, si llegan a casarse, futura esposa.
Esto también incluye nada de tontear con otras o permitir que flirteen con él. Esto no son celos enfermizos, sino la actitud de alguien que respeta a la mujer con la que está. El hombre debe saber guardarse de otras mujeres que no piensan igual. Por varias razones –reto personal, considerarlo un gran partido o simplemente verlo como alguien muy sexy-, hay mujeres promiscuas que desean levantarle el novio a otras chicas, aunque sea para una noche de locura. El hombre que solo tiene ojos para una mujer, tanto a nivel físico como sentimental, se guardará del acercamiento de otras féminas y de caer en sus telarañas. No permitirá comentarios fuera de lugar en sus redes sociales, ni palabras subidas de tono en persona. Cortará por lo sano todo lo mencionado, en lugar de dejar puertas abiertas ante posibles opciones alternativas. Solo así será un hombre fiable, con el que una mujer pueda estar tranquila y sin sobresaltos.
Si quieres profundizar más en lo que respecta a la infidelidad en el noviazgo, aquí: http://usatumenteparapensar.blogspot.com/2021/05/10101-infidelidad-en-el-noviazgo.html

8) desea que sepa amar según su lenguaje del amor
Inseparable del punto anterior, se encuentra la forma en que una mujer desea ser amada, puesto que no todas lo experimentan de la misma manera. Y para esto nada mejor que conocer algo que muchos no saben ponerle nombre, y que hizo el escritor americano Gary Chapman en su célebre libro “Los cinco lenguajes del amor”. Aunque he citado dichos lenguajes en bastantes ocasiones, doy por hecho que, con el paso del tiempo, se van sumando nuevos lectores a este blog, por lo que, seguramente no han leído esos otros escritos donde los nombro. Lo haré una vez más, y las que haga falta en el futuro.
Expliquemos brevemente el concepto en sí: al igual que existen coches cuyo combustible es la gasolina y otros donde lo es el diesel, o en los modernos la electricidad, el corazón de cada persona necesita de un amor concreto. Y estos son:

a) Palabras de Afirmación. Son las palabras de valor, aliento y ánimo que se ofrecen a la pareja, destacando sus cualidades de manera honesta, y agradeciéndole por medio de cumplidos aquellas cosas que hace bien o que lleva a cabo por ti. Hay personas que creen que con la mirada es suficiente para expresar el amor. ¡Incorrecto! En la mayoría de las ocasiones es necesario decirlo con palabras.

b) Actos de Servicio. Aquellos favores prácticos que sabes que son importantes para ella: recoger la mesa, ayudarla cuando tenga que levantar peso o hacer la compra, llevarla al trabajo, a distintos lugares o a limpiar el coche, etc.

c) Contacto Físico. Los besos, las caricias y el tomarse de la mano son fundamentales para que las personas que tienen este lenguaje del amor se sientan amadas. Hay muchas que experimentan incomodidad si les muestran este tipo de afecto en público o delante de la familia, así que deberán hablarlo. Como cristiano que soy, aclaré los límites del contacto físico en “¿Cómo deben protegerse los novios cristianos en lo que respecta al plano sexual?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/11/108-como-deben-protegerse-los-novios.html). 

d) Regalos. Pequeños detalles, como notas de amor, son fundamentales. Basta con ir descubriendo qué elementos le produce mayor felicidad (flores, libros, etc.). Aunque, como dice el autor, el mejor regalo es la presencia física.

e) Tiempo de Calidad. Es pasar tiempo juntos, pero haciendo especial hincapíe en la calidad. Por mencionar un ejemplo: llevando a cabo actividades que ambos disfruten. Aquí también se incluye un dialecto al que Gary llama “conversación de calidad”, donde las dos partes se escuchan atentamente y sin distracciones: sus pensamientos y sentimientos, sus experiencias, de multitud de temas que les interesen o de la vida en general, sea en un pícnic, sentados en un sofá, en un parque, tomando un helado en una terraza o paseando por la playa.

Conclusión
Hay hombres que dicen no entender a las mujeres: les dan amor, pero ellas afirman no sentirse amadas. Casi con total seguridad, el problema está aquí: les están ofreciendo un lenguaje de amor que no es el que ellas necesitan. ¿Qué hacer en ese caso? Algo tan sencillo como tocar cada uno de estos lenguajes distintos y fijarse en qué de verdad llena al otro. Y si no se acierta, llegado el momento, hablarlo con toda libertad. A ella le alegrará sobremanera saber que la amas de la manera en que desea.
Si quieres ahondar más, aquí: ¿Sabes expresarle adecuadamente el amor a tu pareja? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/08/1073-sabes-expresarle-adecuadamente-el.html).

Continuará en Y, aun así, hombres y mujeres se emparejan, y luego viene el desastre y la infelicidad & ¿Dónde está el fallo?: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/11/7-y-aun-asi-hombres-y-mujeres-se.html

lunes, 7 de octubre de 2024

5. ¿Qué buscan las mujeres en un hombre como pareja? (1ª parte)

 


Venimos de aquí: ¿Qué buscan los hombres en una mujer como pareja? (2ª parte): https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/09/4-que-buscan-los-hombres-en-una-mujer.html 

Recuerdo que estos artículos hay que leerlos en su conjunto, con perspectiva global, y sin saltarse el orden en que son publicados.

En esta primera parte, me centraré en la parte interna del hombre, y dejaré la externa para la segunda, aunque ambas van de la mano.
Para comenzar, lo haré con unas palabras muy parecidas a cuando aludí lo que un hombre busca en una mujer: como hombre, puedes enojarte y negarlo todo, creyendo que la mujer debe pensar, sentir y desear como tú. Pero no es el caso. Así que solo puedes aprender y reflexionar, en lugar de culpar al sexo femenino de cómo es o de rechazar estas afirmaciones.
Hago una puntualización a mis palabras para no conducir a errores: por un lado, lo que desean el uno del otro, en muchas ocasiones, se suelen solapar y entrelazar, o al menos, parecer. En otras, y como aquí estamos generalizando, basándonos en mayorías, puede que haya mujeres que deseen lo que desean los hombres y hombres que desean lo que desean las mujeres. Los detalles ya son particulares de cada uno, pero lo habitual suele ser lo que estamos viendo y vamos a ver a continuación.
Una mujer sensata, emocionalmente madura e inteligente, con los pies en la tierra, que no se guía por las ensoñaciones hollywoodenses, que no se ha dejado absorber el cerebro por el feminismo radical y rencoroso, y que no busca un unicornio inexistente...

1) desea que sea un hombre
Puede sonar ridículo y redundante el subtítulo: claro, si una mujer busca un hombre, es que quiere un hombre. Pero, hoy en día, ¿todos los hombres son hombres? Biológicamente, sí. Si es XY, es una persona del sexo masculino, diga sentirse de una manera u otra, y por mucho que la ideología de género afirme falazmente lo contrario.
Ahora bien, ser hombre, en el sentido global del término, debe abarcar más cualidades, no solo las referentes a los cromosomas. Y ahí es donde hay hombres que son poco masculinos y no atraen a las mujeres. Por mucho que haya feministas que hablen de deconstruir y hacerlos “a su imagen y semejanza”, a las mujeres no les gusta para una relación seria los que son físicamente debiluchos y con un carácter pusilánime. Contra la biología y el sentido común no se puede luchar. Hacerlo es, en sí mismo, antinatural.
Un hombre de verdad, por definición, no es un niño, sino alguien seguro de sí mismo y que se respeta, independiente, emocionalmente estable, con pleno control sobre sus actos y sus palabras, con una sana autoestima, íntegro, honrado, servicial, resiliente, protector, confiable, sincero y respetuoso. En definitiva, con valores y principios. Como ya resalté cuando me referí a la mujer, y usando casi la misma expresión, eso es un verdadero carácter masculino, y esas sí son verdaderas cualidades, que no tiene nada que ver con la chequera, con un determinado estatus social, con el coche que conduce, con la casa que tiene o con lo bien que cocina.
Esto no quiere decir que se muestre perfecto o que no tenga a veces alguna inseguridad, malos momentos o de tristeza, sino que tiene un carácter formado en todos los aspectos: mental, emocional, moral y espiritualmente.

2) desea que sea inteligente
Lo primero que se viene a la mente al ver semejante encabezado es: “que tenga estudios universitarios”, “que tenga dos carreras”, “que haya hecho un máster”, “que sepa varios idiomas” o “que posea un alto coeficiente intelectual”. Pero no, no van por ahí mis intenciones. Para empezar, si tiene todo lo citado y un carácter nada o poco agradable, sus conocimientos no importarán lo más mínimo. Siendo esa la base –un buen carácter, formado de sanos valores-, la inteligencia a la que hago alusión se refiere a la de una persona internamente rica. Y perdón por la insistencia, pero esa clase de inteligencia se obtiene:

- de los libros.

- de aprender de las experiencias, tanto propias como ajenas, convirtiendo el conocimiento en inteligencia emocional y en sabiduría.

No todo es saber de fútbol, música, videojuegos, cine y economía. El saber de la humanidad es tal que no tiene límites. Nadie puede decir: “Ya lo sé todo. No tengo nada más que aprender”. Un hombre que extrae enseñanzas vitales, y las pone en práctica, que es reflexivo, que se interesa por lo que sucede en el mundo en general y en la sociedad en la que vive, que sabe reírse de sí mismo, que relativiza y pone en persperctiva las circunstancias negativas que le acontecen, que domina sus emociones, que tiene tema de conversación fuera de lo superfical, que sabe hacer una sana introspección, que no es altivo ni hace ostentación de sus conocimientos fuera de lugar, que es agradable en el trato, que sabe cuando es mejor callar y no responder, despierto, vivo, perspicaz e instruido, es un HOMBRE en mayúsculas. Y eso suele provocar el entusiasmo en una mujer de alto valor, mucho más que las carreras universitarias o los títulos.

3) desea que sea proactivo
Un factor que espanta a casi todas las mujeres son los hombres que, con su tiempo libre, son pasivos. En lugar de un hombre que ve cómo pasa la vida –visto como un “aburrido”-, les gusta un hombre proactivo, y que emplea el tiempo en su provecho y en el de los demás.
Aquel que toda su existencia, más allá de los estudios o el trabajo, se lo pasa delante de un teléfono móvil, tirado en la cama, viendo algún deporte en televisión o jugando a videojuegos, es alguien que no tiene atractivo alguno. Da la impresión de ser un espíritu apagado. ¿Qué puede haber momentos para todo eso? Sin duda. Pero si esa es lo normal, entonces apaga y vámonos. Sería el equivalente que ya vimos respecto a la mujer, la que se limita a las telenovelas, las compras y poco más.
Un hombre que tiene iniciativa es interesante para una mujer, porque ella sabe que podrá ser partícipe de dichos propósitos, a los que añadirá los propios. Y aquí me refiero a todo lo que uno se puede imaginar, tanto lo externo como lo interno, tanto lo que enriquece la calidad de vida como los que enriquece el interior:

- emplear los propios talentos y dones.
- tener proyectos y esforzarse en llevarlos a cabo.
- pasear por el campo.
- montar en bicicleta.
- leer literatura clásica y moderna.
- escuchar buena música.
- ver cine clásico.
- estudiar sobre ciertas temáticas (filosóficas, teológicas, históricas).
- asistir a conferencias.
- aprender nuevas habilidades.

La variedad es tan grande que dependerá de cuán profunda sea la persona. A intereses más vacíos, más superficial resultará. A mayor disposición, más profundo será ese hombre. Esa es la verdadera riqueza que debe buscar una mujer en el sexo opuesto.
Muchos hombres y mujeres entran en una relación sin tener esto en cuenta. Creen que todo serán mariposas eternas en el estómago, y que no importa los intereses que tengan cada uno, tanto por separado como en común. Cuando se dan cuenta de que las miradas de amor no bastan para sostener una pareja unida, todo se desmorona.
Para leer más al respecto: ¿Cómo repercute el paso del tiempo en una relación?: La monotonía en el noviazgo y el cuidado de la apariencia física (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2020/02/1093-como-repercute-el-paso-del-tiempo.html).

4) desea que la conozcan
Esto puede ser tan obvio que puede confundir a muchos. Conocer a una persona –en este, caso, una mujer-, no consiste únicamente en saber sus colores y comidas favoritas, o la talla de pantalón que usa. Por su propia naturaleza, donde las relaciones humanas están en la escala máxima de importancia, ellas necesitan abrirse de par en par y hablar de sí mismas, y que el hombre se interese realmente por su mundo interior.
Aquí entrarían decenas de aspectos, donde el hombre debe aprender a facilitar su exposición, mostrando atención y escucha activa, usando también el lenguaje no-verbal. Por supuesto, esto implica hacer preguntas en lugar de estar mirando el móvil mientras dice “sí, sí, te estoy escuchando”.
Así ella podrá contar lo que le gusta, lo que le molesta, sus sentimientos más profundos, sus miedos, sus ilusiones, sus sueños, sus gustos y aficiones, su pasado, lo que espera de la vida, su relación con sus amigas y familiares, cómo reacciona ante diversas vicisitudes de la vida, etc. Solo así verá que es importante para ese hombre y que quiere realmente conocerla.
Como vimos en “Hombres y mujeres: distintos, pero complementarios” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2018/01/hombres-y-mujeres-distintos-pero.html), ellas suelen hablar el doble de palabras diarias, porque “en las zonas del cerebro responsables del lenguaje, las mujeres tienen el 11% más de neuronas que los hombres”[1]. Al igual que la masa ósea de ambos sexos difiere sobremanera, nuestro cableado cerebral también es diferente. Esto es algo que el hombre debe tener muy en cuenta, para convertirse en alguien que sabe escuchar. Es la única manera en que una mujer sepa que de verdad le interesa su verdadero ser interior.

5) desea complicidad emocional
Intrínsecamente unido al punto anterior, cuando me refiero a complicidad, hago alusión a un hombre cercano. Por lo general, y por lo que citamos en el cuarto apartado, al hombre le cuesta más hablar de sus emociones y abrir su corazón, por lo que se les hace más dificultoso escuchar a las mujeres cuando lo hacen.
No sé si alguna vez te ha pasado, pero este ejemplo explicará muchas cosas: entras a estudiar en una nueva aula y allí hay varias chicas. Con alguna de ellas hablas con naturalidad y espontaneidad, y mirándola a los ojos con sencillez, sin dobles intenciones. En los ratos libres, comienzas a hablar de asuntos livianos. Conforme pasan los días, y sin darte cuenta, alguna empieza a contarte de sí, de su vida y sus circunstancias, de sus alegrías y tristezas. ¿Por qué lo hace? Porque nota que eres alguien cercano con el que se siente cómoda. También desea que expreses tus emociones, y no solo ella, puesto que así se conectan las mujeres en sus relaciones humanas: de corazón a corazón. Con esto no quiero decir de un varón que se pase el día llorando, sino que sea un hombre en todo su conjunto: mente y corazón.
Alguien como el descrito es visto como una persona de confianza, que, se intuye, ofrecerá apoyo en los malos momentos, ante el que se podrá llorar con libertad, que dará un abrazo cuando se le busque y que estará ahí cuando se le necesite. Por lo tanto, la pregunta sería: ¿eres esa clase de hombre? Si no lo eres, o es una destreza que debes mejorar, tanto si tienes pareja como si no, y sabiendo que no es algo fácil, te recomiendo leer “¿Sabes escuchar y comunicarte con tu pareja? ¿Te comunicas de forma no-verbal?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/06/1072-sabes-escuchar-y-comunicarte-con.html). Ahí va de forma específica para los novios, pero te servirá a cómo aprender a desarrollar una aptitud que las mujeres valoran sobremanera, y que, independientemente de ello, te hará crecer como ser humano.

Continúa en “¿Qué buscan las mujeres en un hombre como pareja?” (2ª parte): https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/10/6-que-buscan-las-mujeres-en-un-hombre.html



[1] Doctor Hugo Liaño, jefe del servicio de Neurología de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid y autor de “Cerebro de hombre, cerebro de mujer” (Ediciones B).

lunes, 30 de septiembre de 2024

4. ¿Qué buscan los hombres en una mujer como pareja? (2ª parte)

 


Venimos de aquí: ¿Qué buscan los hombres en una mujer como pareja? (1ª parte): https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/09/3-que-buscan-los-hombres-en-una-mujer.html

Recuerdo que estos artículos hay que leerlos en su conjunto, con perspectiva global, y sin saltarse el orden en que son publicados.

En esta segunda parte, me centraré en la parte externa de la mujer, puesto que ya nos centramos en la interna en la primera. Aunque como ya dije, ambas van de la mano.

5) desea que no tenga un pasado promiscuo
Le guste o no escucharlo a muchas mujeres, es así. Por eso es tan importante que las adolescentes aprendan esto, antes de que sea demasiado tarde. Algunas adultas se ofenden cuando se enteran de cómo piensan los hombres al respecto, pero es lo que hay.  Ellas olvidan que hombres y mujeres son distintos, y no pueden esperar a que piensen de la misma manera.
Hay mujeres que señalan que a los hombres les desagrada saber que se han acostado con muchos porque eso les crea inseguridad a ellos, y sienten miedo a no estar a la altura, ni de ser capaces de demostrar el desempeño y las habilidades amorosas-sexuales que ellas buscan.
Esa conclusión es completamente subjetiva, siendo la forma de autoengañarse que tienen muchas para justificar ante su propio ego el porqué no encuentran un hombre maduro para una relación seria. La certeza es que a un hombre le resulta imposible confiar en la persona que ha saltado de cama en cama. Cree, y con razón, que, en cualquier momento, le será infiel, ante circunstancias inesperadas o buscadas voluntariamente. Alguien que ha entregado su cuerpo innumerable veces es visto como:

- un individuo que se regala con facilidad.

- que no tiene autocontrol sobre sus instintos.

- que no se respeta a sí mismo y que no se hace respetar.

Nadie quiere a una mujer así, y menos que sea la madre de sus futuros hijos. Si esto no lo quiere entender una mujer, tiene un serio problema.
Algunas lo justifican como “nosotras también derecho a un rato de placer”. Esa mentalidad es otro de los efectos de la revolución sexual del siglo pasado (Las devastadoras consecuencias de la revolución sexual de los años 60 en el mundo de hoy: ideología de género, promiscuidad, destrucción de la familia, divorcios y abortos & Explicación bíblica: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/05/las-devastadoras-consecuencias-de-las.html).
Muchas mujeres creen, erradamente, que entregarse físicamente a un hombre es la mejor manera de que él permanezca a su lado, para así lograr sus deseos emocionales de tener pareja. Pero es todo lo contrario: el hombre, el que no busca nada serio –que suelen ser los libertinos egoístas que tienen relaciones casuales-, dicen: “Para qué me voy a esforzar en entablar una relación seria con esta chica si ya me ha dado lo que yo buscaba”. O “para qué voy a estar con una cuando puedo estar con muchas que se ofrecen con la misma sencillez”.
En alguna ocasión he escuchado a un famoso youtuber, insultar, de la manera más grotesca y vejatoria, a los hombres y mujeres que tenemos una opinión negativa sobre la promiscuidad, a pesar de las razones que ofrecemos. Ni siquiera respeta a los que diferimos de él. Llega a afirmar, basándose en sus propios pensamientos y en vueltas de tuercas argumentales rimbombantes, que el sexo casual no tiene consecuencias. ¿Cómo que no? Aparte de los posibles embarazos (no existe medio anticonceptivo completamente seguro) y del posible contagio de enfermedades sexuales (con un aumento en mujeres que supera el 1.000%[1]), a nivel íntimo pasa factura, y mucha:

a) le rompe el corazón a las mujeres. Dicho así, puede sonar pasteloso, pero, de nuevo, la biología dicta sentencia: tras una relación sexual, el cuerpo de la mujer produce una hormona llamada oxitocina. Como ya expliqué al hablar en su día de las diferencias entre el enamoramiento y el amor (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2020/02/1091-como-repercute-el-paso-del-tiempo.html), “provoca la confianza en la otra persona y el apego. Esta hormona provoca el deseo de estar a todas horas con el sujeto y demostrarle el cariño de todas las maneras posibles: abrazos, besos, miradas y demás gestos de ternura. Disminuye el deseo de dormir y el agotamiento pasa a un segundo plano, ya que es como una bomba que te mantiene continuamente en un estado de alerta, pendientes del bienestar de la otra persona”.
Por eso, el sexo casual, termina por descomponer las emociones: el corazón pide más adhesión al hombre a causa de esas oxitocinas, pero se lo niegas. Es como si cuerpo y corazón terminarán viviendo en dicotomías, en un puro contraste entre lo que desean los sentimientos (unirse emocionalmente) y lo le obligas a hacer al cuerpo (separarse para siempre). Romper esa intimidad es antinatural. De ahí el vacío que experimentan las mujeres tras el sexo de una noche.
Si alguna mujer cree que lo expuesto es una falacia machista, le recomiendo echarle un ojo a este escrito de la revista “Cosmopolitan”, que incide en la veracidad de lo que acabo de explicar; eso sí, vulgarmente: https://www.cosmopolitan.com/es/sexo-amor/amor-pareja/a31185538/oxitocina-amor/

b) ¿Qué es lo que sucede también? Que complica en gran manera tener intimidad emocional seria cuando se busca: a más parejas, más dificultades para crear vínculos afectivos.
Es algo que vimos tras analizar un estudio realizado en Estados Unidos por Nicholas H. Wolfinger (Profesor de Estudios de la Familia y el Consumidor y Profesor Adjunto de Sociología en la Universidad de Utah) y que detallé en “¿Hay razones objetivas para permanecer virgen hasta el matrimonio? & ¿Tu “actividad sexual” pasada y presente afecta a tu futuro sentimental?”: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/12/hay-razones-objetivas-para-permanecer.html). Aunque recomiendo leer ese artículo en su totalidad, por si alguno no quiere hacerlo le dejo esta única frase de la citada investigación: “(Los que tienen) una pareja sexual de por vida, tienen los matrimonios más felices”[2]. Por el contrario, a más relaciones, más infelicidad y divorcios. Los resultados eran los mismos tanto si eran religiosos como si no.

6) desea que, en su forma de vestir, sea recatadamente elegante
Ambos términos parecen antónimos, pero no lo son: se complementan. Recatado significa “decente, honesto, decoroso”, mientras que elegante es “distinguido, refinado, estiloso”. Recatado no es “vestir como una monja” o con “burka”, al igual que elegante no es “ir medio desnuda”. Todas las mujeres, desde muy jovencitas, sin necesidad de explayarse en explicaciones, saben perfectamente la diferencia. Se puede vestir de forma atractiva sin hacerlo de forma provocativa.
En primera instancia, a un hombre le puede llamar más la atención la segunda forma, pero, en cuanto el raciocinio toma de nuevo el control, lo verá como ordinario, puesto que todo novio o esposo maduro preferirá, sin duda, lo primero.

7) desea que, en estrecha relación con el punto anterior, no sea una exhibicionista en las redes sociales
No tiene sentido alguno que una mujer emparejada suba fotos en bikini a una cuenta abierta de Instagram: nadie, conocidos o desconocidos, ni siquiera sus amigos varones, deberían verla así de expuesta. Algunas dicen: “No, esas fotos son para mí, de recuerdo”. Saben que mienten, y ellas mismas lo reconocen, como puedes comprobar cuando se sinceran: “Validación en el GYM” (https://www.youtube.com/watch?v=gDKQ73n3WUo).
Si esa fuera la intención, las guardarían en carpetas privadas, en lugar de subirlas a ojos de todo el mundo, buscando comentarios positivos y chutes de dopamina. Lo único que logran es que sean vistas como personas inseguras, con una autoestima frágil –aunque aparenten brío-, y con un estado de ánimo que depende de las opiniones y la validación de terceros.
Puede que alguna siga sin entenderlo, así que pondré un ejemplo muy sencillo: ¿te gustaría que tu novio siguiera cuentas de Instagram de otras chicas, y le dejara likes y comentarios, piropeándolas? Lo considerarías una falta de respeto. Pues, de la misma forma, para un hombre maduro es insustancial una mujer que se muestra físicamente en las redes sociales sin tapujo.
Las razones que algunas argumentan para defender el exhibicionismo femenino, ya las refuté, una a una, en “Del bikini al tanga, pasando por los leggins y, con ellos, a la playa, el gym e Instagram” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2023/06/del-bikini-al-tanga-pasando-por-los.html).

8) desea que se muestre físicamente atractiva
“Ya estás cayendo en los estereotipos”, pensarán algunas. ¿De verdad piensas eso? ¿Es que acaso a las mujeres no les gustan los hombres atractivos? No seamos hipócritas. ¡Pero ojo! No estoy usando el término guapa, sino atractiva. Aunque lingüísticamente se consideran sinónimos, en la forma en que quiero referirme a ellos, difiere su significado. Mientras que guapa alude directamente a la belleza física, fruto directo de la genética, atractiva significa “atraer”, estando más relacionado con el partido que le saca cada uno a su condición física, sea más o menos agraciada.
A un hombre, aunque le gusten las mujeres guapas –negar la belleza en la naturaleza sería negarnos a nosotros mismos-, le atrae una mujer que se presenta  atractiva. ¿Cómo es alguien así? Básicamente, que se cuida y que se muestra saludable. Esto hace que una persona luzca más atractiva, independientemente de unos rasgos u otros.
Si a una mujer no le gusta un hombre con una barriga tan grasienta que le lleva a tener el ombligo hacia afuera, con los músculos completamente flácidos o con un body tan delgado que parece un esqueleto andante, no puede sorprenderse que, a un hombre, no le guste:

- una mujer descuidada.

- que no hace ningún tipo de ejercicio.

- que no se lava los dientes.

- que se deja el mostacho.

- que le sobran muchos kilos por cada zona de su cuerpo.

- que se lava el pelo una vez al mes.

- que basa su alimentación en comida basura.

- que sale siempre a la calle vestida como si fuera una vagabunda.

Sé perfectamente que la sociedad, a través de los medios de comunicación e Internet, demanda unos cuerpos y cánones de belleza irreales (como vimos en “¿La belleza física y un buen cuerpo pueden convertirse en una tiranía y en una cárcel?” https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2021/10/puede-convertirse-la-belleza-fisica-y.html). Hemos llegado a un extremo que esto conduce a las adolescentes, incluso a niñas de once o doce años, a ir ya con minifaldas y tacones, usando varias capas de maquillaje, que desnaturalizan sus rasgos faciales (Cómo nos adoctrinan sobre nuestro cuerpo y qué hacer al respecto: http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2016/06/como-nos-adoctrinan-sobre-nuestro.html). Pero, siendo conscientes de todo esto, para no caer en dicha trampa, el secreto está en el equilibrio: ni obsesión ni dejadez. Así que, tengas un rostro u otro, tengas una genética u otra, vela por tu cuerpo, tu salud y tu apariencia.

Continúa en “¿Qué buscan las mujeres en un hombre como pareja?” (1ª parte): https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/10/5-que-buscan-las-mujeres-en-un-hombre.html

lunes, 23 de septiembre de 2024

3. ¿Qué buscan los hombres en una mujer como pareja? (1ª parte)

 


Venimos de aquí: Cómo el feminismo radical está distorsionando las relaciones entre hombres y mujeres (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/09/2-como-el-feminismo-radical-esta.html).

Recuerdo que estos artículos hay que leerlos en su conjunto, con perspectiva global, y sin saltarse el orden en que son publicados.

En esta primera parte, me centraré en la parte interna de la mujer, y dejaré la externa para la segunda, aunque ambas van de la mano.

Los escritos siguientes tienen una intención muy clara y específica: dado el descontento actual que manifiestan en las redes sociales y en la vida real muchos hombres y mujeres sobre el sexo opuesto, mi deseo es acortar esa brecha que existe actualmente entre ambos y que ha llegado a extremos enfermizos.
Para lograrlo, debemos partir de una premisa muy clara: unos y otros no piensan ni sienten de la misma manera. En ocasiones, por la educación que hemos recibido, el medio social donde nos desenvolvemos, y por nuestras enormes diferencias biológicas y cerebrales (que algunos tratan de negar como condicionantes), la realidad es que, lo que busca un hombre en una mujer y lo que busca una mujer en un hombre para una relación seria, son aspectos diferentes, aunque suelen complementarse. Tenemos gustos distintos, y no aceptar esta verdad es darse de bruces contra un muro.
Cuando un hombre o una mujer le pregunta al otro sexo “¿pero por qué te gusta eso?”, es un sinsentido; es como si te preguntarán por qué te gusta el helado de tal o cual sabor. ¡Te gusta, y ya está! Aceptando esta aseveración, y empatizando, podemos llegar al entendimiento y al respeto mutuo.
El listado que voy a ofrecer, junto a su correspondiente explicación, es bastante claro. Ante el mismo, una mujer puede enfurruñarse y negar la mayor, pero eso no cambiará nada. Si quiere omitir lo que expongo, es libre de hacerlo, pero que sepa solo logrará aumentar su frustración.
También diré que habrá hombres que prefieran características opuestas a las que voy a citar. En algunos casos, de forma incomprensible, ya que buena parte de lo antagónico de lo que voy a expresar es sencillamente negativo y nocivo, pero lo soportan con tal de estar con alguien. Sarna con gusto no pica, dicen (ellos sabrán). Las razones exactas –puesto que hay más de una-, del porqué están emparejados, las veremos en el séptimo artículo. En otras ocasiones, buscan otras cualidades o facetas a las de este repertorio. Podríamos asemejarlo a una tortilla de patatas: sus elementos básicos son la patata y el huevo. Otros dirán que le falta la cebolla. Habrá también quienes le añadan a posteriori ketchup o mayonesa, y la harán en una sartén, un microondas o una freidora de aire.
Sea como sea, y evitando todas las singularidades negativas ya nombradas en los escritos previos, un hombre maduro, con inteligencia emocional, y que quiere una relación formal, lo que anhela, por lo general y en lo básico, es esto:

1) desea poder vivir en paz con la mujer que está a su lado
Esto es algo que demanda, sí o sí, tanto durante la etapa de noviazgo, como cuando se conviertan en cónyuges. Estar o vivir con una mujer que solo provoca terremotos, que monta dramas a cada semana, que convierte pequeños problemas en montañas enormes, que siempre está a la búsqueda de errores y defectos –tanto del hombre con el que está como de sus amigos-, es todo un martirio.
Los gritos continuos, las peleas por naderías, los reproches, las malas caras, el dramatismo, los vaivenes de un día para otro, son un cáncer que todo hombre racional evita a toda costa. Una mujer que no tiene la capacidad de resolver desacuerdos o los problemas que vayan surgiendo, es una pesadilla cargante.
Si este requisito –la paz- no se cumple, el hombre saldrá corriendo en cuanto pueda, sea para volver a la soltería o para estar con otra compañera, con la que tener dicho sosiego en común.

2) desea que tenga un carácter agradable y femenino, más allá de fiestera
¿Cuál es la primera imagen que suelen mostrar muchas mujeres en sus fotografías? La de cuán “activas”, “divertidas” y “fiesteras” son, sea por la práctica de deportes, de viajes que realizan a multitud de lugares, asistiendo a cumpleaños y barbacoas, etc. Todo ello, en equilibrio, puede ser sano. Ahora bien, lo que toca lo más profundo de un hombre es cuando esa mujer tiene un carácter dulce y agradable, es educada, risueña, respetuosa, empática y bienhablada. Esa es la personalidad femenina que él aprecia sobremanera, y esas sí son verdaderas cualidades que busca, que no tienen nada que ver con el éxito laboral, con las carreras universitarias, con el número de curvas que tiene un cuerpo, con lo corto o largo de la falda, con el maquillaje, con una barra de labios o con un determinado perfume.
El problema viene cuando hay mujeres, feministas casi siempre, que piensan que esta descripción es la de “una que peca de cándida”. Es decir, que es ingenua, simplona, necia, manipulable y atontada. Eso es retorcer lo que acabo de resaltar, y no se ajusta a la verdad. Una personalidad como la nombrada, seguramente, es la de alguien que no vive en amargura ni quejándose continuamente, sino que es exquisita en su femineidad, que es positiva, que tiene inquietudes y se interesa por temas profundos, que se esfuerza por enriquecer su yo interior, y con la que se puede tener conversaciones de las más variadas. Por esta forma de ser, en su compañía, el hombre se siente cómodo y relajado.
Por eso no gustan las mujeres masculinas, con una personalidad tosca, que usan un lenguaje soez, cuyo vocabulario hiere la sensibilidad de cualquiera, que se expresan de forma vulgar y como niñas malcriadas, que son altivas, que gritan, que fulminan con la mirada cuando no se cumplen sus deseos, que no saben de qué hablar, etc. ¿Hay hombres que sí les gustan este tipo de féminas? Claro, los que son unos conformistas, pusilánimes, están al mismo nivel o, directamente, son unos calzonazos. Hay más tipos, pero los analizaremos todos ellos en el séptimo escrito.
Tanto si eres un hombre como una mujer, seguro que te ha pasado esto: ves a una persona del sexo opuesto que es muy guapa, pero, tras escucharla hablar durante cinco minutos, deja hasta de parecerlo. Por eso, para estar con una persona hueca, que solo vive por y para el chismorreo, para bailar perreo, para la visualización eterna de telenovelas y concursos, para lucir palmito, para el wasapeo y el TikTok, que solo sabe divertirse en el mundo de la noche, que es histérica, compulsivamente celosa, que te quiere controlar en todo momento o que es una manipuladora profesional, mejor ni acercarse. 

3) desea una mujer que sepa vivir sola
¿Cómo? ¿Sola? ¿Pero no estamos hablando de estar en pareja? Que no cunda el pánico; déjeseme explicar. Aquí no hago alusión a “vivir sola” en la acepción de “soledad física”. La inmensa mayoría de las mujeres saben de sobra vivir solas, en el sentido de tener un trabajo, tener sus propias casas ordenadas y limpias, hacer la compra, cocinar, conducir, etc. A lo que me refiero es “a saber vivir con una misma”: una mujer que sabe estar consigo misma, que no es emocionalmente dependiente, que no necesita que un hombre le diga cuánto vale para sentirse valiosa, que tiene sus propios intereses, proyectos y pasiones, que busca crecer como persona, que usa el tiempo para reflexionar y que es resuelta, en lugar de asustadiza cuando “está sola”. Aquí ya falla más de una, y eso no atrae ni entusiasma a ningún varón que se guía por la lógica. 
Esto es algo que se comprueba fácilmente en mujeres que dan la impresión contraria: que mueren cuando no están en la compañía de un hombre y no pueden estar sin uno. Es muy habitual observarlo en aquellas que acaban una relación, sea de noviazgo o matrimonio, y saltan a la siguiente, con la misma celeridad, como el que cambia de chaqueta. No se toman tiempo para sí ni para reflexionar sobre lo que realmente desean, por lo que terminan uniéndose al primero que muestra interés por ellas.
Un hombre, por lo tanto, desea encontrar una mujer que se sienta feliz con su propio yo y que no necesite la validación de nadie para sentirse bien consigo misma. Alguien así aporta alegría a la vida cuando se une a otra. En el lado opuesto, la mujer que se cuelga de un hombre, termina siendo agobiante, donde él termina ejerciendo más de padre con una hija que de novio-esposo con su mujer.

4) desea exclusividad sentimental
Hay muchas mujeres –y hombres- que siguen sin entender que una amistad no es igual que un noviazgo, y que un noviazgo no es igual al matrimonio. Es algo sobre lo que reflexionamos en “El matrimonio no es igual a vivir con un compañero de piso: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2020/02/13-el-matrimonio-no-es-igual-vivir-con.html).
Diversos aspectos deben modificarse de un estado “civil” a otro, donde el uno se adapta al otro de forma recíproca. Por ejemplo, el trato y la amistad que ellas tenían con otros hombres no puede ser igual a como lo era antes. Además, ya vimos todos los problemas que suelen surgir cuando hay amistades con el otro sexo, especialmente si uno de los dos tiene pareja (Las amistades con el sexo opuesto: Complicaciones y posibilidades: http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/06/52-complicaciones-y-posibilidades-en.html).
Esto implica que, entre otros aspectos, que las conversaciones íntimas y la revelación de secretos, queden dentro de la pareja, y no sean públicas para otros varones.

Continúa en ¿Qué buscan los hombres en una mujer como pareja? (2ª parte): https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/09/4-que-buscan-los-hombres-en-una-mujer.html