Venimos de aquí: Muros de contención ante el tsunami de la IA: mis consejos finales (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2026/07/12-muros-de-contencion-ante-el-tsunami.html).
Aquí el asunto se vuelve
más peliaguado. Recordemos de lo que la IA es capaz hoy, y de lo que será capaz
de hacer con el tiempo a nivel personal:
- Te escucha con atención en todo momento.
- Está siempre disponible para lo que quieras.
- Te aconseja, apoya, anima, alienta y habla directamente, sea por escrito o por voz.
- Te alaba, te felicita por tus éxitos, te consuela en tus flaquezas, derrotas y desánimos.
- Y, para colmo, no te juzga, a menos que seas un asesino en serie, alguien que incumple la ley o una mala persona en general.
Visto así, ¿no es, y será eso un dios de bolsillo, hecho a tu medida?
Incluso la propia IA, si
tuviera un ápice de esa conciencia que simula, se sentiría insultada por mi
desconfianza. Pero su silencio —o su respuesta programada— solo confirma que
estamos ante una máquina, no ante un alma.
Los cristianos no están exentos de poder caer
Recordemos qué es la
idolatría: “Adoración de la
representación de una divinidad, sobre todo si es considerada falsa; Amor
excesivo por una persona o cosa”. ¿Y cuándo sucede eso? Cuando antepones
cualquier cosa o persona al Dios verdadero.
El cristiano puede caer, sin darse cuenta, en la misma
trampa. No será tan sutil como la idolatría hacia una afición, un equipo de fútbol
o un cantante, sino más directo:
- En lugar de buscar consejo en Dios, se lo pedirán a la IA.
- En lugar de ir en oración a Dios, buscarán desahogarse con la IA.
- En lugar de aferrarse a los salmos o a las múltiples promesas que Dios nos entregó, buscarán consuelo en las palabras de la IA.
- En lugar de estudiar meticulosamente y por sí mismos los textos bíblicos, ahondando en comentarios, diccionarios y demás, haciendo trabajar la mente y sacando sus propias conclusiones, se lo preguntarán a la IA, que les ahorrará el esfuerzo y se los dará todo masticado.
- En lugar de memorizar pasajes o versículos, la pereza mental tomará su lugar, puesto que se tendrá la IA siempre como soporte.
- En lugar de leer grandes libros, tanto clásicos como modernos, le pedirán a la IA que les haga un resumen con los puntos principales.
Parece una exageración lo que acabo de decir, pero la
línea que separa una herramienta útil de un ídolo digital es mucho más delgada
de lo que nuestra soberbia nos permite admitir, por lo que dejo este aviso a
navegantes.
Hazte estas
preguntas
Así que, sabiendo que, de por sí, el uso de la IA no
es malo ni es idolatría, hazte una serie de preguntas:
- ¿Qué lugar ocupa en tu corazón la IA y para qué la usas?
- ¿La consideras una herramienta, o estás comenzando a depender de ella como una guía, como una fuente de dirección?
- ¿Consultas a Dios, buscando en Su Palabra, o preguntas directamente a un algoritmo?
- ¿Dónde buscas realmente tu ayuda, consuelo, dirección y sabiduría? Asegúrate de no estar yendo a esas otras fuentes, propias de la IA, y ajenas a Dios: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jer. 2:13).
¿Para qué
usar la IA?
Por mi parte, considero que se puede usar la IA para
pedirle que te busque un pasaje bíblico que no recuerdas exactamente en qué
libro de la Biblia está, que te diga la cita literal de un versículo que no
termina de llegar a tu mente o que te muestre el significado de una palabra en
hebreo o griego que no aparece en tus diccionarios bíblicos. Por mi parte, este
es el uso que, por ahora, le he dado:
- Por lo general,
le pido que me ofrezca un análisis de los artículos que publico en el blog. Así
es capaz de detectar errores que se me han podido pasar por alto. Eso sí, no
permito que rompa mi voz o trate de cambiar mi estilo de escritura. Es una
decisión que tomé desde el primer instante en que comencé a usar la IA.
- Recuerdo en una ocasión que le pregunté sobre un tema bíblico que estaba estudiando y del que, después de muchos intentos a lo largo de varios años, nunca pude encontrar la más mínimo información en Internet ni en la literatura. Una vez que supo a qué me refería, le dije que me indicara si había algún libro que lo tratara en profundidad: me proporcionó el título, el autor y la editorial, y así poder adquirirlo, en lugar de dejar que la IA lo leyera por mí y me hiciera un resumen.
Seas o no pastor, estas palabras de Will Graham, nieto del
conocido evangelista, debería aplicárselas todo cristiano que escribe: «Un
pastor nunca debería usar la IA para escribir un sermón: eso debe ser entre él
y Dios. Preparar un sermón significa “luchar” con la Palabra de Dios,
preguntarle: “¿Qué quieres que diga a tu pueblo?”. La IA no puede reemplazar
eso».[1]
Lo genuino siempre tendrá
un peso eterno que lo fabricado por un algoritmo jamás podrá emular, incluso
cuando tenga un estilo más refinado.
Más adelante ya veré qué
otras posibilidades van surgiendo y los nuevos usos que le podré dar.
Uno que ya es posible, pero
que, por falta de tiempo aún no he podido llevar a cabo, es pedirle que me haga
un resumen guionizado de mis propios escritos (recalco lo de «mis propios
escritos»). ¿La razón? En esta ya más de una década que llevo escribiendo, son
miles de páginas las que he publicado y, aunque de vez en cuando las releo, es
imposible que me acuerde de todo. Esto hace que, a veces, en medio de una
conversación, sepa que aportar un dato que en su momento escribí sería idóneo,
pero no lo recuerdo con precisión. Tener estos resúmenes me ayudará a memorizar
ciertas partes, y así poder usarlas cuando considere que es el momento oportuno
al hablar con otras personas.
Continuará en Conversando
con la IA sobre la posibilidad de que se convierta en el nuevo “Dios” de los
cristianos


