lunes, 25 de marzo de 2024

¿Jesús venció “con la cruz” o “en la cruz”?

 


Ahora que muchos creyentes y no creyentes “participan” de la que llaman “semana santa”, sabiendo o sin saber el porqué, este “dibujo”, lleno de fallos, me servirá para explicarles una verdad muy sencilla. Cualquiera que tenga un mínimo de interés, lo entenderá.

Una imagen errada vs La verdad
¿Qué piensas al ver esta imagen de Jesús luchando contra el diablo, tanto si eres creyente como si no? ¿Te resulta grotesca? ¿Ofensiva? ¿Blasfema? ¿Heroica? ¿Irrisoria? ¿Burlesca? ¿Irritante? ¿Cómica? ¿Incomprensible?
Ahora que muchos creyentes y no creyentes “participan” de la que llaman “semana santa”, sabiendo o sin saber el porqué, este “dibujo”, lleno de fallos, me servirá para explicarles una verdad muy sencilla. Cualquiera que tenga un mínimo de interés, lo entenderá.
Desconociendo al autor de la misma y la fuente original, puedo decir que a mí no me gusta la ilustración. ¿Qué puede servir como metáfora para instruir en una lección? Personalmente, pienso que confunde más que aclara, dando lugar a flagrantes errores y a ideas que no concuerdan con la verdad.
Dice el refranero que una imagen vale más que mil palabras. Además, suelen quedar impresas en la mente con mayor facilidad. Pero, aun así, en condiciones normales, jamás usaría este “retrato” para uno de mis escritos en el blog. Ahora bien, aprovechando que un familiar me la envió, me serviré de ella para expresar dos realidades breves y sencillas de aprender, incluso para un neófito no-cristiano que preste un mínimo de atención. Así, la imagen tomará su verdadero lugar cuando alguien piense en ella o la recuerde.

1) Parece que el Jesús-Dios se bate encarnizadamente contra el Demonio-Dios, como si estuvieran al mismo nivel de grandeza y poder. Y eso no es así: Jesús es Dios Encarnado. El diablo es solo una criatura que fue arrojada del cielo cuando trató de usurpar el trono de Dios. Tampoco posee ninguno de los atributos divinos, como son la Omnipotencia, la Omnisciencia y la Omnipresencia. Repito: uno es Dios, el cual no fue creado, y existe “desde” y “para” siempre, y el otro es una criatura con un principio.

2) Visto así, parece que Jesús es un superhombre enfrentándose al demonio, donde uno de ellos es “algo” más fuerte tras someterse a un duro entrenamiento en el gimnasio. Aquí su fuerza depende de su físico. Además, derrota al diablo “con la cruz”. A algunos les puede parecer emocionante, pero las circunstancias no sucedieron de dicha manera. Jesús no derrotó al diablo y sus demonios usando la cruz como “arma”, ni “con la cruz”, sino “en la cruz”. La diferencia es abismal. Y la razón es la vamos a ver en el siguiente párrafo.

El pago: en la cruz
Fue en la cruz el lugar donde Cristo pagó por nuestros pecados, logrando para nosotros la vida eterna y el triunfo sobre las fuerzas de las tinieblas. Pablo lo expone de manera magistral, proclamando un grito de victoria que podemos hacer nuestro: “perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Col. 2:13-15).
El acta de los decretos era un documento escrito donde quedaba manifiesto que un deudor había cancelado su deuda con el acreedor. Hoy en día, sería el equivalente a un recibo o a una factura pagada. Este escrito quedaba expuesto en un lugar público para que así hubiera constancia del pago. Esto es exactamente lo que hizo Cristo respecto a nosotros: nuestra infinita deuda para con el Padre, fruto de incumplir por nuestra parte sus mandamientos a causa de los deseos pecaminosos que moran en nosotros, quedó pagada completamente por Cristo, quien ´hizo pública` la cancelación de la deuda, en la cruz, para que quedara constancia a todos. Por eso, ningún demonio (los principados y potestades citados en el texto) tiene ya nada con lo que acusar a un verdadero cristiano: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica” (Ro. 8:33). Ya somos justos ante el Creador por lo que aconteció en la cruz: ¡el pago por nuestros pecados! 
Es obvio que, por todo lo reseñado, el diablo intentó, una y otra vez, que Jesús no llegara a la cruz, como vimos en “Y el diablo gritó: ´¡No lo crucifiquéis!`” (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/04/y-el-diablo-grito-no-lo-crucifiqueis.html).
Por lo tanto, la ilustración del encabezado distorsiona la realidad bíblica, se queda muy corta en comparación a lo que nos enseña la teología más básica, y no sabe captar la dimensión y el significado de los hechos que ocurrieron en la cruz. Espero que ahora lo hayas comprendido y nunca lo olvides.

lunes, 18 de marzo de 2024

Dune: La humanidad sigue buscando un Mesías, cuando Él ya vino... y volverá

 


“Quizá te suene exagerado lo que voy a decir: ha sido una de las películas de mi vida”. Esas fueron las primeras palabras que salieron de mi boca en dirección a uno de los amigos que asistió conmigo al cine el pasado miércoles a ver la segunda parte de “Dune”, dirigida, al igual que su predecesora, por Denis Villeneuve.
Cualquier adjetivo que use para elogiarla se quedaría corto. Es una epopeya descomunal, más grande que la vida misma, y que derrocha la misma grandiosidad que otras obras como “Ben Hur”, “El Señor de los anillos” o “Interstellar”. Imágenes apabullantes que me pusieron la piel de gallina en varias ocasiones, una fotografía maravillosa, un diseño de vestuario mimado hasta el extremo, unos personajes fieros y llenos de motivaciones, una trama adictiva y una banda sonora envolvente, logran que tanto la mente como los sentidos queden embriagados. Siendo la ciencia ficción mi género favorito, disfruté tanto que sus tres horas de duración se me hicieron cortas.
(las dimensiones de los ejércitos y naves, resultan colosales)

Puesto que me encuentro, desde hace un par de meses, leyendo la saga de libros en que se basan (seis en total, escritos por Frank Herbert, el primero de ellos en 1965), me gustaría haberlos terminado antes de escribir este artículo, pero como me falta bastante, y con el bombazo que ha supuesto su adaptación cinematográfica, no quiero esperar más para tratar un tema muy interesante. Que lo amplíe o analice otras cuestiones diferentes, dependerá de lo que pueda extraer de las novelas originales y de las secuelas que todavía faltan por mostrar en el medio audiovisual.

Su trama
Estamos en el año 10191. La humanidad ha conquistado el universo y, dividido en “casas” (clanes, tribus, familias, como quieras entenderlo), conforman un Imperio. Una de esas casas, los Atreides, han sido nombrados por el Emperador para trasladarse al planeta desértico Arrakis y hacerse cargo de él. Allí deberán seguir con la peligrosa extracción de la “especia”, el producto más valioso de la galaxia por sus incontables propiedades, como ser la materia que se usa para los viajes interestelares y, también, un narcótico que sirve para amplificar la conciencia y retrasar el envejecimiento. 
Desposeídos de su feudo, la perversa familia Harkonnen, antiguos señores de dicho planeta, lo toman como una afrenta, y comenzarán a conspirar para retomar el poder en Arrakis y erradicar a los Atreides. A partir de ahí conocemos al joven Paul Atreides, hijo del duque Leto y su concubina Jessica. Su madre es una Bene Gesserit, miembro de una orden formada únicamente por mujeres, que manejan los hilos desde las sombras, y con diversos poderes, siendo el más destacado “La voz”, por el cual pueden obligar con sus palabras a obedecerlas. Paul ha sido adiestrado por su madre en ese poder. Pero todo va más allá: entre los Fremen, los lugareños de Arrakis, y a los que nadie ha logrado doblegar en generaciones, tienen una profecía: un Mesías vendrá a salvarlos y a convertir su planeta en un paraíso. Este Mesías es nombrado de diversas formas: Kwisatz Haderach, Mahdi, Muad'Dib, Usul y Lisan al-Gaib, todos nombres que tienen su razón de ser (para saber más al respecto: https://www.espinof.com/entretenimiento/muaddib-lisan-al-gaib-dune-2-le-ha-dado-muchos-nombres-a-paul-atreides-todos-tienen-su-propio-significado).
Todas las señales apuntan a Paul, aunque él mismo duda de la condición que le quieren asignar, y se plantea si no es todo una manipulación por parte de las Bene Gesserit. Eso sí: al principio, los Fremen están divididos entre los que creen en él y los que piensan que las profecías solo son cuentos de viejas para esclavizar la mente de sus seguidores. Finalmente, tras una serie de pruebas indubitables, junto a sus innatas habilidades para la lucha, su capacidad para ver los posibles futuros, leer la mente y percibir los sentimientos de los que les rodean, todos se arrodillan ante él y lo veneran como el Mesías, el Lisan al-Gaib.
Paul Atreides, con sus fieles, dispuestos a dar su vida por la causa y por él

Juntos, más de cincuenta mil hombres y mujeres, armas atómicas y gusanos de arena titánicos, se enfrentan al Emperador y a los crueles Harkonnen para hacerse con el poder del Imperio.

La esperanza ante los distintos Mesías, humanos o sobrehumanos
La figura de “The One”, “El elegido”, “Mesías”, “Salvador” o cualquier otro nombre que señale a una persona especial, ya ha sido vista...:

- en términos cinéfilos, por ejemplo, en el personaje de Neo, de “Matrix”, o en “Messiah” (la serie de Netflix, de la que ya hablamos aquí https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2020/01/un-peligroso-y-falso-mesias-camina-por.html).

- en el medio literario, en “Fundación” con Hari Seldon o en la saga de “Ender”, con el protagonista del mismo nombre. ¿Y qué decir de la considerada “salvadora” de “Juego de Tronos”? Basta con ver todos los apodos grandilocuentes que le asignaron: Daenerys de la Tormenta de la casa Targaryen, La Primera de su Nombre, Reina de los Ándalos, los Rhoynar y los Primeros Hombres, Señora de los Siete Reinos y Protectora del Reino, Khaleesi del Gran Mar de la Hierba, Señora de Rocadragón y Reina de Meereen. ¿Y cómo acabó? En la mayor de las tragedias; convirtiéndose en la peor de las tiranas (como vimos en “El final de Juego de Tronos: una parábola del mundo cristiano y eclesial: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/05/el-final-de-juego-de-tronos-una.html).

La verdad es que, la idea de la búsqueda interna de alguien que nos salve, esta prácticamente grabada a fuego en toda persona que ha habitado, habita y habitará este mundo. Forma parte de varias religiones:

1) Los judíos anhelaban al Mesías, pero no a un siervo sufriente, sino a uno poderoso que, con el uso de la fuerza, destruyera a sus enemigos y los liberase del yugo de Roma. Como no reconocieron a Jesús y, tristemente, le negaron, siguen aguardando.

2) Por su parte, los musulmanes esperan también a su propio Mahdi (el guiado, el redentor), un profeta reformador que los unirá a todos antes de los últimos días: “El Mahdi establecerá justicia e igualdad en la tierra, que antes estaba llena de opresión y tiranía, y (el Mahdi) gobernará durante siete años.” (Abu Daud 4285). ¿Y cómo, según ellos, logrará esto?: “A través de la propagación de las enseñanzas verdaderas del islam. Él gobernaría e iluminaría al mundo moral y espiritualmente. Además, su tarea sería unir a los musulmanes y terminar con sus conflictos internos como juez justo”[1].
A pesar de que el propio Mahoma dijo que “el único Mahdi es Jesús, hijo de María” (Ibne Maja, 4039), curiosamente, afirman que “la profecía acerca de la llegada de un Mesías en los últimos días no se refiere al mismo Jesús, hijo de María, sino que se refiere a la llegada de una nueva persona cuya misión se asemejará exactamente a la del primer Mesías, y por eso fue declarado simbólicamente ´Mesías`”[2]. Una manera estrambótica que usan los musulmanes para negar al verdadero Jesús del cristianismo. 

3) La realidad va mucho más allá de lo prodigioso: incluso los ateos buscan a esa persona que mejore sus vidas exponencialmente y elimine cualquier problema. A veces, sobre todo las personas codependientes, depositan esa esperanza en una pareja sentimental. También se observa en la propia política: cada vez que hay unas elecciones y el pueblo acude a las urnas, piensan que su candidato, cuando llegue al poder y establezca la ideología que a ellos les atraen, aparecerán de una manera u otra el bienestar general y la felicidad personal.

4) Acontece igual con los líderes religiosos: miles de individuos exaltando a su adalid, deseando tocarlo y recibir algún tipo de palabra especial, como si eso les trajera una bendición celestial. Otros, como los hippies, se aferran a ideales, como la libertad absoluta o su famoso lema “haz el amor y no la guerra”.

El deseo del corazón del ser humano espiritual
Aunque muchos traten de negarlo, somos seres espirituales. Ese hambre y sed que tenemos no puede llenarla nadie y, mucho menos, nada material. De ahí que, hasta “creyentes a su manera”, “no-nacidos de nuevo” o “agnósticos”, participen, de alguna manera, en ceremonias o festividades religiosas, como “misas”, “cultos”, “procesiones” “rezos” y “veneraciones” a supuestos santos o ángeles. Otros se interesan por cuestiones como el Tarot, la videncia, la vida más allá de la muerte, la reencarnación, el horóscopo o las religiones orientales, depositando su “fe” en supersticiones, figuras de madera, cruces y miles de amuletos.
Mientras que muchos terminan cayendo en la apatía y el desinterés, otros tantos son presas de las garras de sectas, gurús de la New Age, grupos esotéricos, supuestos maestros y guías que afirman tener nuevas revelaciones o, por último, de telepredicadores que prometen todo tipo de riqueza y prosperidad material.
Dada esa innegable espiritualidad, que solo es satisfecha por el que la creó, es evidente que está impregnado en el corazón de cada ser humano el deseo de un Mesías, que nos proporcione la paz, la dicha y el sentido a la propia existencia. Al igual que nadie nos dice que debemos comer y beber, sino que simplemente lo sabemos por instinto, nuestra parte espiritual nos muestra esa necesidad de un Salvador.

El Mesías que no gusta a todos
Más allá de fábulas, como las descritas en Dune y otras tantas obras, tanto de ficción como religiosas (el Corán es el mayor ejemplo), hay ALGUIEN que sí cumplió todas las profecías que se habían dicho sobre Él: Jesús de Nazaret. Si se le llama Jesucristo es porque “Cristo” es la traducción al idioma griego del hebreo “Mesías”.
A diferencia de Paul Atreides, de Neo y del resto de “hombres”, previamente citados, Jesús no tenía ninguna duda de su mesianidad (cf. Jn. 4:25-26), y de quién era: el “Yo soy”, el mismo Dios que se reveló al hombre en la época del Antiguo Testamento. Por eso los judíos querían matarlo, por blasfemo, al hacerse igual que Dios (cf. Mt. 26:63-65).
Vino a redimir; ese era su fin mayor. En parte, esto implicaba cambiar al ser humano desde su interior y “sanar a los quebrantados de corazón” (Lc. 4:18). Pero, por encima de todo, por si no fuera ya poco, su misión especial estaba bien clara: morir, voluntariamente, en una cruz, por los pecados de cada uno de nosotros. ¡Sí, el pecado que nos condena, por mucho que dicho término haya sido repudiado y desterrado del vocabulario de casi todos! Y, para demostrar su poder sobre la muerte, resucitó de entre los muertos. A todo aquel que creyera en Él y en los actos descritos, le prometió la vida eterna: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn 11:25).
¡No existe mensaje más grande que este! Todo el mundo puede decir que es realmente maravilloso, aunque tiene un “pero”, y por eso este “Mesías” –el único Mesías-, no es del agrado de muchos: Él demandó, y sigue haciéndolo, arrepentimiento, lo cual es, ni más ni menos, que un cambio en la forma de pensar y actuar: “Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lc. 13:3). Y todos es “todos”; sin excepción.
Como dije en “30 monedas (2ª parte): Un bochorno teológico al servicio del diablo & ¿Por qué la humanidad prefiere los cuentos de viejas antes que al Dios de la Biblia?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/01/30-monedas-2-parte-un-bochorno.html), “pueden ´sentirse` bien consigo mismos, incluso ´felices`, considerarse ´buenas personas`, llevar a cabo todo tipo de ´actos de amor`, ser ´amables`, ´amigables` y ´admirados`, tanto en persona como en redes sociales, alcanzar el ´éxito` y el ´reconocimiento`. Pero la realidad es que, sin arrepentimiento, sin depositar la confianza en el sacrificio de Jesús en la cruz por los pecados, todo eso no servirá absolutamente de nada”.
¿Mensaje impopular? Muchísimo. Tanto que, ex-cristianos o falsos cristianos, no dejan de reinterpretar las Escrituras a su antojo, para hacer un “dios” (en minúscula) a su medida y creencias personales. Desde Sodoma y Gomorra, donde estaba normalizado que desde los más jóvenes hasta los más ancianos del lugar fueran partícipes de todo tipo de mal (cf. Gn. 19:4), hasta el día de hoy, donde, por ley, en diversos países, se considera delito de odio promulgar este tipo de mensajes: “No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Co. 6:9-10). La transformación que exige el Mesías va desde ese tipo de actos “grandilocuentes”, u otros como guardar la propia sexualidad hasta el matrimonio y ser fiel a tu cónyuge, hasta los que parecen más nimios, pero que salen de lo profundo del corazón: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” (Ef. 4:31).

El Mesías volverá
En contraste con Paul Atreides, el falso Mesías de Netflix y compañía, Jesús, con sus ojos como llama de fuego (Ap. 19:12), regresará, “con poder y gran gloria” (Mt. 24:30). Decenas de profecías fueron anunciadas antes de Su primera venida: todas ellas, históricamente, se hicieron realidad. De la misma forma, la misma cantidad de ellas, hablan de Su regreso. Vino como cordero que se dejó llevar al matadero, pero vendrá, como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Ap. 19:16), a establecer Su reino, donde, los que hayan creído en Él, pasarán la eternidad en Su presencia, y los que no, alejados para siempre.
Citando unas palabras de C.S. Lewis, que he repetido en más de una ocasión, y no me canso de hacerlo: “En última instancia solo hay dos tipos de personas: los que dicen a Dios ‘hágase tu voluntad’ y aquellos a quienes Dios dirá, al fin (de la historia), ‘hágase tu voluntad’. Todos los que están en el infierno lo han elegido. Sin esta opción personal no habría infierno”. Tal aseveración describe fácil y claramente lo que expresa la Biblia, explícita e implícitamente: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado” (Jn. 3:18).
Mientras tanto, aquí seguiremos suspirando, cada día, hasta que el Mesías, Jesús, vuelva. ¡Maranatha!

lunes, 11 de marzo de 2024

15.4. ¿Qué actitud debes tomar ante los lobos eclesiales?

 


Venimos de aquí: ¿Reprimir el dolor tras salir de una secta o iglesia abusadora? & Controlando las mentiras que llegan a tus oídos (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/02/153-reprimir-el-dolor-tras-salir-de-una.html).

Ignora los aullidos de los lobos y aléjate de ellos
No hagas caso alguno a lo que ya pueda haber llegado a tus oídos. Sus palabras no te reflejan a ti, sino a ellos mismos, ya que expresan lo que hay en sus corazones: maldad. Recuerda que, en el fondo, es un grupo muy reducido el que piensa realmente mal de ti. El resto de los hermanos, únicamente ha recibido un lavado de cerebro para que piensen de manera negativa sobre tu persona. No conocen la versión de los que salieron, su dolor, su tragedia y sus sentimientos. Los lobos les han hecho creer que los que se marchan son personas resentidas y amargadas, con corazones que se han corrompido. Como les han hecho cambiar la manera en que piensan de ti, ahora creen que tu esencia ha cambiado por completo: “Cuando admiramos a alguien, describimos su firmeza como valentía y fidelidad ejemplar. Sin embargo, si este no nos agrada, solo vemos estúpida terquedad y orgullo pecador en la misma firmeza”[1]. La imagen que tienen está completamente distorsionada: hagas lo que hagas, o digas o lo que digas, pensarán mal de ti. Incluso opinarán, plenamente convencidos, de que tus buenas acciones tienen un motivo oculto y oscuro.
El problema muchas veces reside en que el creyente afectado pregunta una y otra vez a sus compañeros más cercanos qué están diciendo de él en su antiguo grupo. Sigue con un ojo puesto sobre su anterior congregación. Tomar esa actitud es como lanzarse, a uno mismo, dardos envenenados.
¿Qué debes hacer? ¿Qué hacen los soldados cuando les disparan? ¿Se quedan de frente ante los hostiles esperando que las balas les reboten en el pecho? ¿O, por el contrario, se agachan y buscan refugio? Tomando este símil, esa debería ser tu reacción. No es cobardía, sino sabiduría. Ya no les debes nada y, por lo tanto, tu presencia entre, cerca y alrededor de ellos está de más:

- David se alejó lo más posible cuando era perseguido por Saúl.
- Jesús mismo se quitó de en medio cuando iban a apedrearle.
- Los discípulos descolgaron a Pablo de un muro dentro de una cesta cuando se supo que los judíos iban a matarlo.

Es la determinación que todos tomaron sabiendo lo que se les venía encima. Sin más, tomaron el rumbo opuesto.
Esto no significa que tengas que trasladarte de ciudad o de país. En el caso de que vivas en un lugar con leyes democráticas, si se da una persecución sectaria, puedes presentar una demanda ante los tribunales. Pablo enseñó en su primera carta a los corintios que resolvieran los problemas entre ellos y no llevaran a juicio a los hermanos ante el mundo. Por eso he matizado “persecución sectaria”, donde:

1. Es difícil creer que los que te hieren sean hermanos en Cristo por la actitud que toman.
2. Si tu integridad psicológica y/o física está en peligro, es que son delincuentes, por mucho fanatismo religioso que profesen y muchas alabanzas que canten al Altísimo. En esos casos, la justicia y la ley deben tomar su lugar[2].

A lo que aquí hago alusión directa, es al hecho de salir de la vida de este tipo de personas y de su círculo cercano, dejando de estar al tanto de lo que hacen o dejan de hacer, sea en persona o en las redes sociales. No quieras ser un mártir, porque serás apaleado emocional y espiritualmente. Es más, tienes como responsabilidad personal rogarle a los demás hermanos con los que mantienes el contacto que dejen de anunciarte los “piropos” que, desde aquel lugar, se proclaman en tu contra. Cuando te recuperes, con el tiempo, puede que te tomes con humor las barbaridades que habrán dicho de ti. Pero, especialmente en las primeras etapas del duelo, lo mejor es evitarlas por completo.

El encuentro cara a cara
¿Y si te encuentras a personas de esa congregación de la cual has salido? Normalmente, serán ellos los que te eviten si te ven. En una ocasión, una persona, que hasta entonces había sido siempre extremadamente cariñosa conmigo, al verme de frente, literalmente, se chocó contra una valla, y todo porque quiso evitarme. Cuando le ofrecí la mano, no fue capaz de mirarme a los ojos, siendo su voz robótica y fría, donde se notaba su terrible incomodidad, queriendo irse con la mayor premura posible, vaya que lo fuera a contaminar. Si son los que están en guerra contra ti, lo mejor es alejarse directamente. Ten presente que ya no tienes ni que responder a sus preguntas. Apártate por completo de los que te han hecho daño y no aportan absolutamente nada a tu vida. ¿Para qué buscar a estos individuos? Jesús mismo no iba buscando a los fariseos, sino que eran ellos quienes merodeaban a su alrededor.
Pablo dijo: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Ro. 12:18). Siguiendo la lógica de pensamiento del pasaje, y puesto que no puedes estar en paz con ellos –ya que no depende de ti-, lo sano es no acercarte, puesto que siempre tendrán la escopeta cargada y apuntándote. Incluso Pablo le dijo a Timoteo que se guardase de Alejandro el calderero (cf. 2 Ti. 4:14-15).
Si son otros hermanos los que se te acercan y que no tienen nada que ver con el conflicto, sé tú mismo, valorando cada persona y cada situación. Si entre ellos hay alguno que busca saludarte amistosamente, sé cortés y educado. Habrá otros, sumamente influenciados por las opiniones de sus líderes y que desconocen por completo tu versión, que se harán los despistados: mirarán para otro lado para pasar de largo, e incluso se cambiarán de acera en plena calle para rehuir “al que está en tinieblas”; o sea, tú (según ellos, claro). ¡Penoso! Y si no les queda más remedio que hablar contigo, te proclamarán todas las alabanzas posibles sobre lo maravillosa que es su iglesia (siendo una forma velada de acusarte), pero sin decir nada directo sobre ti, solo preguntas generales respecto a la familia y el trabajo.
En el caso de que seas tú quien se acerca a este grupo neutral de hermanos, lo más seguro es que no saquen a colación el tema. Habrá de todo: simpáticos, agradables, ingenuos, interesados en tu vida actual, etc. Posiblemente, se mostrarán nerviosos, temiendo que alguien de su grupo los vea hablando contigo y que luego les toque ser sermoneados.

¿Contar lo que te sucedió?
¿Y si te preguntan de la trama en cuestión? Haz como bien veas, pero te expreso mi opinión: si lo deseas, puedes guardar silencio absoluto y no entrar en explicaciones, y más si ya ha pasado un tiempo considerable. Es lo más recomendable. Ahora bien, si quieres exponer tu caso, con sencillez, claridad, paz de espíritu y, por supuesto, sin muestras de rencor, eres totalmente libre para hacerlo. En esos casos, pídele al Señor sabiduría sobre si hablar o no. Y ten en cuenta un par de consideraciones:

1. Sé consciente de que cualquier cosa que narres podrán emplearlas en tu contra, ya que posiblemente se lo transmitirán a sus líderes. Usarán tus palabras para tergiversarlas nuevamente y pensar que sigues criticándolos. 

2. Difícilmente cambiarán de opinión sobre ti. Ni siquiera Pablo logró que el rey Agripa cambiara de parecer, a pesar de que este dijo estar “casi convencido”.

En mi caso, salvo excepciones muy concretas, tengo por norma general no responder a nada que tenga que ver con el pasado, y no me acerco a ninguno de mis “acusadores”, ni a nadie que sé que me ha visto y se hace el sueco.

Las falsas acusaciones y tu respuesta
No te preocupes si te cruzas con alguno que tiene el atrevimiento de decirte que, mientras no vuelvas a congregarte en alguna iglesia no eres parte del cuerpo de Cristo. Tómate dichas palabras con ironía. Como veremos más adelante, salir de una congregación no implica ni mucho menos perder la salvación. En este caso, exactamente igual: digan lo que digan, eres hijo del Altísimo, linaje escogido, real sacerdocio, parte de la nación santa y del pueblo adquirido por Dios (cf. 1 P. 2:9). Recuerda que ningún ser humano te puede expulsar del cuerpo de Cristo, ya que Dios mismo te hizo miembro de “la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos” (He. 12:23).
Citando nuevamente a J.C. Ryle: “¿Hay alguien que quiere decirnos que asistir a la Iglesia parroquial es absolutamente esencial para la salvación de un inglés? Si hay alguien así, que hable en voz alta y nos diga su nombre”[3].
¿La mejor manera de descansar sobre lo que digan o no digan de ti? ¡Que crean lo que quieran! Hacerle caso a lo que piensan es darle poder para que controlen tu vida. No lo permitas. Ya no. Ese poder sobre ti ya no lo tienen. Ese tiempo pasó para siempre. Guarda en tu corazón lo que pudiste aprender y cierra ese ciclo de tu vida. Es normal que durante un tiempo te sientas dolido por todo lo que dijeron. Pero, si la Palabra explica claramente que eres un hijo de Dios, que pasaste de las tinieblas a su luz admirable, que por ello hubo fiesta en el cielo, que vas a pasar la eternidad junto al Creador del Universo y que Él mismo te está preparando una morada, ¡qué más da lo que digan!: “Podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).
Que nada ni nadie te robe el reposo en el que entraste desde el día que creíste.

Continuará en: ¿Por qué se alejan de ti los amigos tras salir de una iglesia enferma?


[1] Tournier, Paul. El sentido de la vida. Clie. Pág. 78.

[2] Puedes recibir información al respecto en http://www.ais-info.org/sectas.html

[3] Ryle, J.C. Advertencias a las iglesias. Peregrino.

lunes, 4 de marzo de 2024

6. Los inventos tecnológicos que van a cambiar la sociedad

 


Los cristianos no tenemos que permanecer aislados en una burbuja de lo que sucede en la sociedad. Por eso es necesario que también sepamos qué avances tecnológicos se van a producir en los próximos años y cómo cambiarán la sociedad, mejorando la calidad de vida en algunas áreas específicas. Esto también nos ayudará a tomar conciencia poco a poco de:

1) Algunos peligros inherentes que este “progreso” conllevará.

2) Cómo el mundo que nos “prometen” los científicos no será el paraíso, como hemos visto en anteriores escritos y vamos a seguir analizando en los siguientes.

Venimos de aquí: “Un mundo feliz”: la falsa felicidad que nos quieren vender los humanistas (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2023/04/5-un-mundo-feliz-la-falsa-felicidad-que.html).

Vivir para ver in situ los avances tecnológicos
Para muchas personas, la idea de ver en primera persona los avances tecnológicos que se van a presentar en los próximos años y décadas les entusiasma. Cuando era adolescente, también pensaba de la misma manera. Actualmente, no lo tengo del todo claro, por una sencilla razón: para una parte considerable de la sociedad, la tecnología se ha convertido en su nuevo “dios”. Cuando pensamos que el mundo va a ir a mejor, siempre lo hacemos en términos de mejora en la calidad de vida. Es cierto que el progreso científico ha logrado hacer la vida más cómoda: luz eléctrica, lavadoras, neveras, medicinas, operaciones quirúrgicas que eran impensables hace unas décadas, etc. Pero también tienen su contrapartida: todos los inventos de la humanidad, por muy buenos que sean, tarde o temprano son usados para el mal, y eso nunca va a cambiar. Descubrió cómo hacer fuego, y tiempo después lo usó en lanzas para quemar vivos a los enemigos. Descubrió cómo manipular el átomo, y se emplea tanto para generar energía eléctrica (el bien) como para construir miles de bombas atómicas (el mal). Y así con todos lo que nos podamos imaginar.
Un ejemplo muy sencillo y actual es de los drones: se usa para el ocio y, a la vez, para portar misiles que no llevan precisamente flores en el interior. Dijeron que se usarían para traernos pizza a casa, pero lo que traen mayormente son bombazos. ¿Qué será lo siguiente? Los llamados exoesqueletos, que son esqueletos externos hechos de diversos materiales que se acoplan a la anatomía humana. Nuevamente, vemos las dos caras de su utilidad: por un lado, ayudará a que personas paralíticas caminen. En el lado tenebroso estará el uso militar del mismo, ya que dotará a los soldados de un considerable aumento de fuerza y velocidad que los convertirá en aún más letales si cabe. ¡Ay, como sería el mundo si los gobiernos se gastarán el dinero realmente en cambiarlo en lugar de invertir cada año miles de millones en el diseño y en la compra de armamento!
Otro caso es el de los robots. Se supone que ayudarán en asistencia médica, en cuidados geriátricos, en trabajos peligrosos, en rescates en zonas complicadas, etc. Pero, en la otra cara de la moneda, nos encontramos a Rusia presentando un androide –llamado FEDOR- que sabe disparar armas con precisión milimétrica[1]. Está previsto que, más temprano que tarde, forme parte de una expedición al espacio, y es cierto que sabe usar herramientas, pero nadie puede dudar de que, de una manera u otra, se le utilizará también con fines militares; de lo contrario no se le estaría enseñando a disparar. Es lo mismo que sucederá con el robot humanoide Optimus cuando se perfeccione, y del cual, hace escasas fechas, dio a conocer Elon Musk en su versión 2.0, que ya resulta asombrosa por la evolución tan rápida que ha tenido. Se usarán como mano de obra, incluso en las tareas del hogar. Pero, modelos más modernos, llegado el día, se emplearán como fuerza policial y arma letal en los conflictos del mundo. Ahí se hará patente que se habrán pasado por alto las tres leyes de la robótica que ideó el célebre escritor y profesor en bioquímica Isaac Asimov (1920-1992):

1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

Un caso más llano y extendido en el presente entre la población es el de los teléfonos móviles: aunque hacen más sencilla la comunicación instantánea, ha idiotizado –con perdón- a millones de individuos (millones), que se pasan horas y horas wasapeando ensimismados en conversaciones banales, publicando tuits ofensivos, navegando de forma absurda por Internet viendo vídeos insustanciales que empobrecen el intelecto, y haciendo selfies para subirlos a las redes sociales y lograr sus ansiados “me gusta”. Si este es el efecto que ha provocado en muchos, es fácil imaginar qué provocará en los mismos los nuevos saltos tecnológicos que van a formar parte de la sociedad en los próximos años, como puede ser la realidad aumentada. En lugar de ir con la cabeza agachada, como van ahora por la calle o en el autobús, ignorando a los que están a su lado, mirarán al frente mientras visualizarán distintos tipos de imágenes y contenidos.
Por estas y otras razones, no apuesto a que los progresos científicos sean una razón de peso para desear la longevidad indefinida, la cual explicamos en “¿Logrará la biotecnología que seamos inmortales? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/10/3-lograra-la-biotecnologia-que-seamos.html).

La tecnología que está a la vuelta de la esquina
¿Qué otros avances, aparte de los médicos explicados en artículos previos, junto a los citados en este mismo, están por surgir en los próximos años o décadas, y que puede provocar en las personas el deseo de vivir centenares de años para verlos con sus propios ojos?
Los artilugios e inventos que vamos a ver –aparte de los ya vimos respecto a la biotecnología- se parecen mucho a los descritos en películas como Blade Runner y Yo, robot. Algunos de ellos ya existen, y están en pleno desarrollo para perfeccionarlos y establecerlos. Haciendo caso a las previsiones de los expertos, todo esto será parte de la vida cotidiana, en mayor o en menor grado, en la década del 2030:

1) El internet de las cosas (IoT, Internet of Things). Consiste en que “las cosas” estarán siempre conectadas a la Red, desde dispositivos electrónicos (smartphones, tablets, portátiles, televisores, coches, relojes, drones, etc.), hasta electrodomésticos (lavadoras, hornos o frigoríficos): “Gracias a ello podríamos saber qué está encendido o apagado en cada momento, qué alimentos hay en nuestra nevera y qué hay que comprar. En el supermercado a su vez, no existirían cosas fuera de stock ni carencia de productos y se evitaría que los productos caducaran antes de ser consumidos. A nivel global, se podría saber exactamente la ubicación de productos en todo el mundo, cómo se consumen y cómo se compran”[2].
Esto hará que, por decirlo de alguna manera, las ciudades sean inteligentes. Veamos algunas de sus utilidades[3]:

- “A nivel doméstico: tu frigorífico podrá detectar su contenido y, en función de tus gustos, encargar de forma autónoma tu compra por internet para que te la traigan directamente a casa (o llamar a tu móvil para preguntarte lo que quieres antes de encargar nada). Podrás ordenar el que se encienda la calefacción antes de que llegues a casa a través de tu teléfono móvil, o comprobar que todo va bien en tu vivienda si te encuentras de viaje”.

- “En el campo de la salud: un espejo podrá determinar si tienes síntomas de alguna enfermedad y hacerte recomendaciones de salud solo con reflejarte en él. Un cepillo de dientes inteligente y conectado a la red podrá encontrar si tienes una caries y ponerte en manos de tu dentista. Relojes inteligentes monitorizarán tus constantes vitales y avisarán a los servicios sanitarios si tienes algún problema o alguna urgencia (un infarto, por ejemplo)”.

- “Autonomía: tu vehículo autónomo (o en de alguna empresa que contrates) detectará en qué lugar de la ciudad te encuentras -a través de tu teléfono móvil- y pasará a recogerte en cuanto se lo ordenes. También podrás pedir a un dron que te traiga cualquier objeto a casa”.

Como contrapartida, tiene un riesgo evidente: al estar todo en conexión constante a Internet, los Gobiernos que se lo propongan –sea legal o no- podrán vigilarnos con total detalle, las empresas lo sabrán absolutamente todo de nosotros, y los delincuentes podrán hackear los sistemas y hacerse con el control de todas aquellas “cosas” que tengamos conectadas a la Red.

2) Identificación biométrica por medio de las huellas dactilares, la retina, el iris y la voz, y que servirán para abrir la puerta de casa, el coche, para pagar en un restaurante o para sacar dinero.

3) Realidad virtual, la realidad inmersiva y realidad aumentada[4].
Por medio de gafas, lentes de contacto y cascos podremos sumergirnos en realidades virtuales de 360º o acceder a información que tendremos ante nuestros ojos de manera agrandada.

4) Pantallas, móviles y ordenadores plegables, gracias al grafeno.

5) Comunicación holográfica tridimensional. Al estilo Star Wars, podremos visualizarnos con otras personas en 3D, teniendo la sensación de que estamos físicamente presentes.

6) Popularización de los análisis genéticos. La secuenciación del genoma, hasta hace pocos años, era algo que resultaba complejo de realizar y muy costoso en términos económicos. Ahora se puede conseguir por 1000 €, y a cada día sigue bajando de precio. En un futuro muy cercano será tan asequible que estará al alcance de cualquiera. De esta manera, será fácil conocer nuestros riesgos genéticos, logrando así la identificación de enfermedades hereditarias y a cuáles somos propensas. Esto nos permitirá llevar a cabo tratamientos preventivos. A pesar de sus evidentes beneficios, las preguntas que esto plantea son de mucho calado:

- El hecho de que seamos propensos a desarrollar alguna dolencia física o neurológica en el futuro –sin fecha exacta y sin saber si ocurrirá o no-, ¿provocará marginación social y discriminación escolar o laboral?

- ¿Se considerará a algunas personas “válidas” para desempeñar determinados trabajos y a otras “no válidas”?

- ¿La clase social de cada individuo dependerá igualmente de la genética?

- ¿Dónde quedará el mérito, el talento natural, el esfuerzo y el afán de superación si ya estamos programados a medida?

- ¿Cómo repercutirá psicológica y anímicamente saber que estamos predispuestos a tener algún trastorno en algún momento de nuestra vida?

- ¿La calidad del ADN será un factor importante a la hora de elegir pareja sentimental y al futuro padre/madre con el que queramos tener hijos?

Para estas interesantes preguntas, remito a la extraordinaria película Gattaca[5], por su alto contenido premonitorio: “Bienvenidos a Gattaca. Bienvenidos a una sociedad donde una sola gota de tu sangre puede determinar a qué edad morirás, con quién deberías casarte o qué trabajo deberías desempeñar porque es el más apropiado para tu constitución genética. Una sociedad donde una persona no genéticamente mejorada tiene muy pocas posibilidades de triunfar, o donde un diseño erróneo puede marcarte para toda la vida”[6]. De dicho largometraje ya hablamos en “¿Qué tiene que decir el cristianismo sobre los deseos de la biotecnología de rediseñar al ser humano?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/09/2-que-tiene-que-decir-el-cristianismo.html).

7) Automóviles autónomos, tanto en transporte público como a nivel usuario, lo cual minimizará las muertes por accidente.

8) El uso de drones para el reparto de correo y el envío de paquetes a domicilio, el control de volcanes, de zonas contaminadas y de fronteras geográficas, para operaciones antiterroristas y contra el narcotráfico, cartografía, etc.

9) Conexión mente-máquina y “lectura de la mente”, como explica Rafael Yuste[7], el neurobiólogo y catedrático de la Universidad de Columbia (Nueva York), el mismo que convenció a Barack Obama para que se cartografiara nuestra mente, neurona a neurona, de las 86 millones que hay. De ahí surgió el proyecto BRAIN (acrónimo inglés de Proyecto de Investigación del Cerebro mediante la mejora de Neurotecnologías Innovadoras), en el que participan 500 laboratorios y miles de científicos: “En unos años utilizaremos interfaces cerebro-computadora que nos permitirán escribir con el pensamiento, conectarnos a Internet directamente... Esto va a cambiar la especie humana. [...] Si utilizas tecnología invasiva, con dispositivos insertados en el cerebro, mis colegas de Stanford ya son capaces de descifrar lo que piensa una persona que ha perdido el habla y transcribirlo con un 95 por ciento de precisión a un ritmo de cien palabras por minuto. [...] Este mismo año, una compañía de California ha lanzado al mercado el primer escáner cerebral portátil. Es un casco que incorpora sensores de luz infrarroja. Lo he probado y funciona muy bien. Con estos escáneres y algoritmos de inteligencia artificial se abren las puertas a la posibilidad de que cualquiera pueda leer lo que te pasa por la cabeza. Se podrá leer incluso aquello que ni siquiera tú conoces de ti mismo porque lo tienes guardado por debajo del umbral de la conciencia”.

10) Automatización de la industria y de los servicios por medio de robots.

11) Inteligencia artificial. Para el perfeccionamiento de los drones, de la conducción autónoma, de diagnósticos médicos, de servicios personalizados de salud, de automatización y robótica, de la asesoría económica, entre otros muchos aspectos, el desarrollo e implementación de la IA será fundamental y clave en buena parte de las tecnologías por venir.

Aunque hay más avances y cuestiones en marcha (impresión de órganos en 3D, auriculares que traducen en tiempo real, escribir usando solo el cerebro y sin necesidad de teclear, taxis voladores, turismo espacial, etc.), esta panorámica general que hemos visto resulta bastante esclarecedora de lo que está por venir.
En los siguientes artículos nos detendremos en los puntos del siete al diez. Y lo haremos porque, a pesar de que ya hemos visto algunos peligros implícitos en las nuevas tecnologías, estos cuatro serán especialmente relevantes, por lo que pueden suponer para el conjunto de la sociedad.

Continuará en La robotización: el primer avance y, a la vez, peligro que se avecina.


[5] Aunque “Gattaca” en la película es una estación espacial dedicada al estudio de las estrellas y a realizar viajes estelares, el término es un acróstico con los elementos de los que está compuesto el ADN: (Guanina, Adenina, Timina, Timina, Adenina, Citosina, Adenina).