lunes, 28 de noviembre de 2022

1.1 ¿Es homofobia que los cristianos no pensemos como los grupos LGTBI?

 


(Ilustración de Luis Quiles)

Venimos de aquí: 1. Preguntas y respuestas. Ideas erradas que los homosexuales tienen de los cristianos y de Dios (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/10/1-preguntas-y-respuestas-ideas-erradas.html).

Como haré a lo largo de toda la obra, aviso que los capítulos de este libro hay que leerlos en el orden en el que están escritos, sin saltarse ninguno. El lector queda prevenido.

Como he dicho una y otra vez a los largos de los últimos años, y especialmente en “¿Cristianos homófobos o con derecho a disentir?” (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2016/11/cristianos-homofobos-o-con-derecho_28.html), no hay mayor falacia que considerar homófobo a una persona –sea cristiana o no- por el simple hecho de disentir de las ideas LGTBI y de las leyes que quieren imponer para silenciar a los que no opinan como ellos. Si así fuera, todos los homosexuales que difieren de nosotros serían “heterofobos”, y sabemos que eso no es así.
Una fobia, sea la que sea, es el “miedo irracional, obsesivo y angustioso hacia determinadas situaciones, cosas, personas” y algunos de sus sinónimos son “asco, aversión, repugnancia, repulsión, manía”. ¿Hay homófobos, es decir, aquellos que le tienen miedo y asco a los homosexuales? Sí. ¿Se dan casos de agresiones contra ellos? Sí.  Pero, para el que todavía no se haya enterado, le dejaré claro este punto: el verdadero cristiano NO odia y está en contra de la violencia –sea la que sea y contra quien sea-, la cual condenamos en términos absolutos. Es más, la amabilidad y el amor en el trato debe darse sin falta desde los creyentes hacia los que no lo son.
Por eso rechazamos cualquier acto de agresión o marginación social por parte de cualquier país o gobierno del mundo ante este colectivo. Es terrible y condenable que, por citar un solo caso, 320 personas homosexuales murieran en Brasil en 2018[1].


Continúa en 1.2 ¿Los grupos LGTBI ignoran u olvidan que no todos los que se dicen cristianos lo son realmente?: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2023/02/12-los-grupos-lgtbi-ignoran.html


lunes, 7 de noviembre de 2022

11.1. Cuando el problema está en el soltero: Introducción

 


Venimos de aquí: El paso final en el noviazgo: dar, o no, el “sí quiero” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2021/05/10103-el-paso-final-en-el-noviazgo-dar.html).

Hace mucho tiempo me topé con esta imagen por Internet y me hizo bastante gracia. No sé en qué estaría pensando el que hizo el gráfico ni sé en qué grupo se incluía él. Quizá estaba describiendo de forma irónica cómo se sentía, sin comprender el porqué estaba soltero a pesar de considerarse un buen partido.
Ya vimos en el segundo apartado del primer capítulo (Lo que le duele a los solteros: Haciendo malabares: http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/03/12-lo-que-duele-los-solteros-haciendo.html) las razones por las cuales una persona puede seguir soltera; razones que no depende de ella en muchos casos y, en otras, porque no es la voluntad de Dios que contraiga matrimonio. O, sencillamente, porque uno no quiere tener pareja y siente que su llamamiento es a permanecer soltero e igualmente pleno y feliz.
Así que, antes de seguir leyendo todo lo que vamos a ver en este bloque, sería conveniente que volvieras a leerlo para tenerlo presente en todo momento. ¿Por qué? Porque aquí vamos a analizar los motivos cuya soltería sí está motivada por el individuo, y es necesario que sepas distinguir lo uno de lo otro: las circunstancias en que no tiene ningún grado de responsabilidad y en los que sí lo tiene, porque si crees que tu soltería está causada por ti mismo pero no es así, te puedes sentir mal contigo mismo o incluso culpable, y no es eso ni mucho menos mi deseo. Así que, por mi parte, dicho queda.
Recuerda: aquí no me refiero a cuando no te atrae la forma de ser de la otra persona, sino cuando sí lo hace y, aun así, no quieres nada de ella.

Rechazando sin una explicación lógica
Vamos a situarnos: conoces a alguien que cumple tu lista de requisitos o, al menos, gran parte. No hay nada de entre sus puntos negativos o defectos que te resulten intolerables o te causen un gran malestar. Te hace sentir bien ya que posee unas características muy atrayentes como ser humano. Te gusta su personalidad, te agrada su compañía, resulta ser una persona íntegra que te ofrece un gran apoyo emocional, es cariñosa, amable, equilibrada y estable, está entregada al Señor y tus proyectos de vida se asemejan en buena parte.
En conclusión, observas que os podríais aportar mucho recíprocamente si fuérais pareja. Pero, aun así, la rechazas desde el primer instante. Suena contradictorio, pero así sucede en muchas ocasiones. No quieres conocerla en mayor profundidad, no le concedes una oportunidad, te niegas a salir con ella. Y si lo haces, es por un brevísimo periodo de tiempo; antes o después, le dices que no quieres continuar. Cuando, sorprendida ante tu reacción, te pide una explicación, solo aciertas a decir que no lo sabes. La persona rechazada se queda en estado de shock. No entiende que le dijeras que habías hallado en ella lo que buscabas y luego la rechazaras de la noche a la mañana sin que ocurriera nada extraño de por medio. Siente que has despreciado su esencia, ya que cree que si hubieran sido temas menores se lo habrías comentado para ir puliendo los desencuentros que ocurren en toda relación. Al final, no quiere ni saber las razones por las que no has querido saber nada más, dada la desilusión que se llevó por tu actitud, al comprender que alguien así tampoco sería un buen partido para ella.

El helicóptero de Dios
Todo esto me recuerda mucho a una historia que seguro conoces:

Ocurrió en un pequeño pueblo durante una gran inundación de la zona. El agua venía entrando en el pueblo y las autoridades pidieron que lo evacuaran urgentemente porque iba a quedar totalmente cubierto. El cura del pueblo veía desde el atrio como los camiones evacuaban a todos con premura, y pedía que llevaran a todos los vecinos. Algunos al pasar le gritaban: ´Padre, abandone el templo y póngase a salvo`, a lo que contestaba: ´Ustedes primero porque yo estoy con Dios y Él me protege`. El agua subía velozmente y en eso que se vio un camión que se acercaba y desde ella un vecino que le gritó: ´Padre, súbase que ya el camino se hace intransitable y no podrá escapar`. Y él dijo: ´No, ustedes ayuden a mi gente que Dios está conmigo y me protegerá`. Pasó un tiempo y ya el agua había subido demasiado, por lo que el cura tuvo que subir al primer piso y desde una terraza veía la inundación. Vio acercarse un bote y el hombre le gritó: ´Padre, vengo a buscarlo, súbase al bote por favor`. Pero él contestó: ´Hijo, primero busca a quien esté solo, porque yo estoy con el Señor y Él me ayudará`. El agua seguía subiendo y el cura ya no tenía donde subir ya que le llegaba por la cintura. Oyó un helicóptero sobrevolar sobre él y el piloto le gritó: ´¡Padre, me mandaron a buscarlo, por favor trepe por la escalerilla que le estoy arrojando!` Pero nuevamente lo rechazó: ´¡No, busca primero si alguien quedó y necesita ayuda, porque yo no estoy solo, el Señor cuidará de mí!` Finalmente, el agua terminó por ahogarlo. Cuando llegó al cielo se enojó con Dios: ´¡Señor! ¿acaso no he sido el mas humilde de tus servidores? ¡Señor! ¿acaso no he sido un hombre intachable, que se entregó por completo a servir a tu amado pueblo?` Dios contestó afirmativamente a ambas cuestiones. Aun más iracundo, el cura dijo: ´¡Entonces dime! ¿Por qué me has abandonado cuando estaba en el templo y dejaste que me muriese ahogado?` Y el Señor dijo: ´Yo no te abandoné, ¿acaso no te envié un camión, un bote y un helicóptero y tú no quisiste salvarte? Entonces ¿de qué te quejas?`”.

Aplicado a las peticiones de pareja, hay ocasiones en que una persona ora por ella y el Señor responde, situándola prácticamente delante, y aun así no son capaces de reconocerlas porque están demasiados ensimismados en sí mismos, en sus propios pensamientos y fantasías.

Hay motivos y “motivos”
Es evidente que, en el amor –que no son matemáticas-, dos más dos no tienen que ser cuatro. Es evidente que la chispa es necesaria. Es evidente, como ya vimos, que dos personas con buenas cualidades no tienen que encajar sí o sí. Es evidente que, si se dio la relación, puede que no funcionara o no fuera la persona adecuada. Ante todo esto son ciertas las palabras de Blas Pascal: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”.
No son iguales los motivos por los que suele rechazar un adolescente, una viuda, un divorciado, que un soltero de más de 30 años, ya que sus experiencias vitales son totalmente distintas. Por ejemplo, una persona de más de cuarenta años tiene una forma de pensar muy clara. Ante la pregunta de si es una edad difícil para las relaciones, la psicóloga Pilar Cebrián dice así: “Sí, suele serlo. Hemos vivido más, tenemos más claras nuestras metas en la vida y surgen más frustraciones o manías. Estamos ya más anquilosados, más bloqueados a nivel cerebral, nos volvemos más egoístas. Entonces ahí las relaciones puede que se compliquen, no es como al principio que estamos abiertos a todo porque somos más novatos o al final, que también de alguna forma bajas mucho tus barreras. Yo creo que en estas edades venimos con muchos fantasmas del pasado y estamos muy poco preparados para adaptarnos a otra persona”[1].
Cada uno de ellos tienen sus argumentos cuando no desean iniciar una relación con una persona en concreto o cuando no quieren continuar con ella tras un periodo de tiempo. Ahora bien, partiendo de la idea de Blas Pascal, hay razones que se escapan de la lógica y del corazón, y que no entiende de edades, que son más complejas de lo que creemos, que llevan a muchos rechazar a alguien que verdaderamente podría convertirse en su cónyuge. Son oportunidades desaprovechas, trenes que pasaron y que se puede afirmar con certeza que nunca volverán. Como dice Luis Rojas Marcos: “Las parejas rompen por causas diversas. No obstante, uno de los ingredientes más constantes de las rupturas traumáticas es la firme creencia en la relación perfecta. Este ideal, tenazmente arraigado en la imaginación de tantos hombres y mujeres, alimenta enormes y, casi por definición, inalcanzables expectativas: profunda e inagotable intimidad emocional, total comprensión, eterna satisfacción sexual, mutuo apoyo incondicional, o el sueño más reciente de la pareja perfectamente simétrica e igualitaria. Sin duda, esta imagen idealizada e irreal de la relación amorosa es el caldo de cultivo de la desilusión, del resentimiento y, en definitiva, de la transfiguración del amor al odio”[2].

Analizando las causas
Hecha esta pequeña introducción, demos paso a analizar detenidamente cada una de estas situaciones, para ver si es tu caso, y así modificar aquellas conductas o actitudes que deben ser transformadas. Yo he identificado once, lo cual no quiere decir que no haya más. Y son estas:

- Se busca el amor a la velocidad del rayo.

- Siempre se está buscando a alguien mejor.

- Intransigencia.

- No saber negociar con la pareja.

- Prisionero de un pasado hiperactivo.

- Hay heridas sin sanar.

- Falta de reciprocidad a la hora de amar.

- Nunca hay tiempo para el amor.

- Se afirma no necesitar pareja.

- Hay miedo a diversos factores.

- Se toman las relaciones sentimentales como si fueran un juego.

En muchos casos van íntimamente unidos unos a otros, como si formaran una cadena inseparable.
Quizá crees que has rechazado a tus candidatos porque no eran lo que buscabas y, en el Señor, lo tenías bien claro. Si es así, es una decisión madura y digna de aplaudir. Pero, si no es el caso (puesto que sí eran lo que deseabas) observa estas cuestiones que voy a plantear, porque puede que no seas plenamente consciente de ellas ni de cómo te estén afectando en tu búsqueda de pareja. Quizá debas de dejar de culpar a los demás. Quizá no sea la otra persona la que deba cambiar, sino ser tú quien madure en ciertas áreas o modifique comportamientos y actitudes, como algunos prejuicios y generalizaciones subjetivas. Por citar un ejemplo: una persona que se muestra áspera y antipática, no puede esperar caer bien a nadie o que se interesen por ella. Él mismo estará siendo el autor de sus desgracias, como si cumpliera un profecía autorealizada.
El director Woody Allen refleja esta idea con una frase llena de ironía y humor: “Mi esposa era básicamente inmadura. Cuando yo estaba en la bañera, venía y me hundía los barquitos”. ¿Quién era el inmaduro, él o la esposa?
Como alguien dijo: “Hay que convertirse en la persona adecuada en lugar de buscar a la persona adecuada”. Aquellos que afirman que no pueden cambiar, en realidad están declarando abiertamente que no quieren cambiar. Eso es simple y llanamente orgullo. Mientras vivas negándolo todo y no lo reconozcas ante ti mismo, tropezarás una y otra vez en la misma piedra. No es fácil aceptar que uno forma parte de alguno de estos grupos, pero hacerlo es el primer paso para madurar.
En el lado opuesto, basándote en tus propias experiencias personales, puede que seas de los que piensas así: “No tengo mal aspecto, tengo un buen trabajo y dinero en el banco, y amo a Dios, pero las mujeres no parecen estar satisfechas con eso. Se enamoran del tipo malo, de quien las trata como basura. Dicen que quieren a un hombre agradable, pero realmente no es así. Piensan que pueden tomar a un hombre malo y convertirle en un hombre bueno. Pero al considerar los historiales de algunas mujeres, eso aparentemente nunca funciona. Les siguen partiendo el corazón y pisoteando, y yo sigo preguntándome: ¿Qué es lo que ellas no pueden ver en un hombre como yo?”[3].
Si es el caso y eres tú al que han rechazado, leer este capítulo te ayudará a comprender por qué ocurrió ante determinadas circunstancias. Puede que el inmaduro o no-conveniente para ti, fuera el otro. Así entenderás a la otra parte y los motivos por los cuales actuó como lo hizo.

* En el siguiente enlace está el índice:
* La comunidad en facebook:
* Prosigue en: Buscando el amor sentimental a la velocidad del rayo.


[2] Rojas Marcos, Luis. Las semillas de la violencia. Espasa Libros.

[3] Ethridge, Shannon. La falacia de Grey. Grupo Nelson.

martes, 25 de octubre de 2022

3. ¿Logrará la biotecnología que seamos inmortales?

 


Venimos de aquí: ¿Qué tiene que decir el cristianismo sobre los deseos de la biotecnología de rediseñar al ser humano? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/09/2-que-tiene-que-decir-el-cristianismo.html).

Algunos podrán decir que los avances que hemos expuesto hasta ahora implicarán que, algún día, dejaremos de morir.
Para desazón de muchos fantasiosos, esto no es así. Lo que se vislumbra es una mejor calidad de vida, no “la ausencia de la muerte”. La razón es sencilla de explicar: aunque se lograra mantener más largos los telómeros (cuyo límite, incluso estirándolos, parecen estar en torno a los 150 años), no implicaría que fuéramos a vivir de forma eterna, sino que apenas tendríamos enfermedades; estaríamos prácticamente sanos y vigorosos durante esos años.

¿Inmortales?
Ante la falsa perspectiva que se tiene sobre la “inmortalidad”, debemos cuestionarnos la premisa que nos quieren vender y que no se puede sostener: ni siquiera José Luis Cordeiro se atreve a hablar de ella, por lo que la llama longevidad indefinida. Admite que existen multitud de factores que escapan al control humano y que pueden provocar el fallecimiento, incluso sin enfermedades de por medio: un accidente de tráfico, un atropello, ahogarse, una guerra, una agresión física, diversos desastres naturales (terremoto, tsunami, meteoritos, tormentas, lluvias torrenciales o volcanes). No existe la seguridad absoluta y nunca la habrá.
Sepamos que, si estamos comiendo cacahuetes y se nos atraganta uno solo uno, sin que haya nadie a nuestro alrededor para realizarnos la maniobra de Heimlich,[1] tengamos por seguro que ni los telómeros, ni la medusa Hidra, ni todos los descubrimientos futuros de la biotecnología serán un escudo indestructible contra la muerte: «No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra» (Ecl. 8:8).

El transhumanismo
La otra opción que nos presenta la humanidad ante el fatalismo de la muerte es la que promulga el transhumanismo: entre otras barreras, la final y más alta que aspiran a superar es la de transferir/volcar nuestra mente entendiendo ésta como la suma de la memoria y la conciencia a:

  1. Dispositivos electrónicos, sea a un cuerpo humano clonado o robótico que podría ser reemplazado en caso de avería. Así lo promulga el proyecto ruso llamado la Iniciativa 2045, «que busca alcanzar la inmortalidad mediante la copia digital del cerebro humano al interior de un robot»,[2] y está financiado por el millonario Dmitry Itskov. Otros hablan de hacer lo mismo pero en cuerpos clonados de nosotros mismos. Es algo que deja ver muy claramente en la serie Altered Carbon (basada a su vez en la novela homónima de Richard K. Morgan y ubicada en el año 2384), donde la conciencia es transferida a cuerpos llamados “fundas”, y que se sustituye por otra cuando falla o se hace inservible. Evidentemente, son los millonarios los que pueden pagar las mejores fundas, incluso múltiples de ellas para garantizar su supervivencia en caso de sufrir un accidente mortal.
  2. Una red de redes a imagen y semejanza de Internet, pero infinitamente más avanzada, donde terminaríamos siendo parte de una especie de conciencia colectiva: «El Dr. Randal Koene, neurocientífico, ex profesor de la Universidad de Boston, asegura que es completamente posible: los 86.000 millones de neuronas que componen nuestro cerebro y que se conectan a través de descargas eléctricas pueden replicarse en otro soporte».[3]
Según ellos, esta segunda forma garantizaría “la vida eterna”. Sería una existencia post-biológica:
 
Si podemos realizar un escaneo de la matriz sináptica de un individuo y reproducirla dentro de una computadora, entonces será posible emigrar desde nuestro cuerpo biológico a un substrato puramente digital. Entonces, estando seguros que tenemos varias copias de nuestra matriz sináptica, realmente podremos disfrutar de períodos de vida ilimitados. Sin duda lo anteriormente mencionado requiere del uso de una Nanotecnología ya madura, pero hay también otras formas menos extremas de fusionar la mente humana con la computadora y hoy día se están desarrollando interfases del tipo neuro/chip. Esta tecnología está en sus pasos iniciales y en el futuro podremos conectarnos en forma directa al ciberespacio.[4]
 
¿Es imposible?:
 
Nuestro cerebro tiene 86.000 millones de neuronas y cada una de ellas está conectada a otras 10.000. Recrear todo esto en un disco duro de cinco centímetros de diámetro parece imposible. Pero hay expertos que se resisten a creerlo. Uno de ellos es Randal Koene, físico, neurobiólogo y neurocientífico, quien se ha propuesto descargar su cerebro en un ordenador. Koene cuenta para conseguirlo con el apoyo de Elon Musk (creador de PayPal, Tesla y Space X) y del millonario ruso Dimitry Itskov, entre otros, que han invertido casi mil millones de euros para hacerlo. Una de las empresas que ha nacido gracias a esta cantidad de dinero es Neuralink, propiedad del propio Musk.[5]
 
El mismo Stephen Hawking afirmó en vida que «teóricamente es posible hacer una copia de nuestro cerebro y cargarla en un ordenador».
Estos planteamientos ya se han visto en novelas como Neuromante de William Gibson, en películas como Robocop, Matrix, Transcendence, Ghost in the shell, Johnny Mnemonic, Eternal y Avatar, en algunos capítulos de la serie Black Mirror y en la reciente serie de animación Phanteon.
A esta nueva identidad se la llama post-humano, puesto que sería una “evolución” del ser humano tal y como lo hemos conocido a lo largo de toda la historia. 
¿De verdad que hay personas que quieren vivir dentro de una red informática? ¿Se puede desear una estupidez más grande? Pues parece que sí. Como dijo Albert Einstein: «Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo».

Una conclusión tajante
La realidad es que, aunque llegáramos a tener una especie de longevidad indefinida, al final, de una manera u otra, polvo somos, y al polvo volveremos (cf. Gn 3:19). El escritor de Eclesiastés lo expuso muy gráficamente: «Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo» (Ecl. 3:19-20).
Hay cristianos que señalan que todos estos avances científicos son una de las señales específicas —entre otras muchas—, que anuncian la segunda venida de Cristo, basándose en Daniel 12:4: «Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará». Como el pasaje en cuestión no cuantifica el límite del avance, podría ser pronto o no.
Lo lo importante es que, tengamos una idea al respecto u otra, e independientemente de que es evidente que el avance moral de la especie humana no está yendo parejo al científico (como dijo Isaac Asimov: «la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría»), todos vamos a morir, sea por un motivo u otro.
Por mucho que queramos, no somos nuestros propios “dioses”, como el también famoso científico y escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke quiso transmitir en su relato El fin de la infancia. No es a nosotros a quienes nos corresponde tener potestad sobre la vida y la muerte, sino a Dios: «Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo» (Job 34:14-15).
Vivamos cincuenta o cinco mil años, sanos o enfermos, todos moriremos, y es en esa última frontera donde deberíamos centrar nuestra atención. La biotecnología y el transhumanismo, al fin y al cabo, no son más que intentos fútiles de fabricar una fuente de la eterna juventud; un sucedáneo terrenal de la verdadera vida eterna que solo Dios ofrece.

Continúa en ¿Cuáles serían los problemas si viviéramos cientos de años en este mundo? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2023/01/4-cuales-serian-los-problemas-si.html).