lunes, 29 de octubre de 2018

La ideología de género: de nuevo el diablo asomando su cabeza, y ahora, adoctrinando a los niños


¿Cuáles fueron las primeras palabras que el diablo le dirigió a un ser humano? Creo que todos las conocemos: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? [...] No moriréis” (Gn. 3:1, 4). Hablando por boca de los hombres impíos, el diablo sigue usando la misma expresión:

- Conque Dios os ha dicho... que un feto es una persona... No.
- Conque Dios os ha dicho... que el matrimonio es entre un hombre y una mujer... No.
- Conque Dios os ha dicho... que el adulterio es abominable... No.
- Conque Dios os ha dicho... que el sexo prematrimonial es pecado... No.
- Conque Dios os ha dicho... que no mintáis... No.
- Conque Dios os ha dicho... que emborracharse es una obra de la carne... No.
- Conque Dios os ha dicho... que las herejías son un espanto a sus ojos... No.
- Conque Dios os ha dicho... que no idolatréis a nadie... No.

Y así, con muchos ejemplos más. Todas estas maldades son consideradas como buenas por todo aquel que desprecia o ignora la voluntad de Dios. Y lo más llamativo: estas personas se consideran buenas y modernas.
El diablo les hizo creer a Adán y Eva que Dios les estaba ocultando la verdad y les prometió que serían como el Creador, conocedores del bien y del mal (cf. Gn. 3:5). En definitiva, les presentó un nuevo mundo si le hacían caso: libertad sin límites y placer eterno para los sentidos. Las consecuencias ya sabemos cuáles fueron y cuáles han sido a lo largo y ancho de la historia de la humanidad: miles de millones de niños asesinados en el vientre de sus madres; miles de millones de corazones rotos a causa del adulterio; miles de millones de hombres y mujeres que entregaron sus cuerpos sin estar casados; miles de millones de alcohólicos y drogadictos; miles de millones de infectados con enfermedades de transmisión sexual; miles de millones de personas idolatrando a deportistas, cantantes y famosos; miles de millones de familias desestruturadas y monoparentales cuyos hijos carecen de un padre o un madre al ser “concebidos” en una noche de locura.

De nuevo el diablo vuelve a hablar
La última vez, hasta el día de hoy, en que ha pronunciado dichas palabras –entiéndase no de forma literal, sino como una manera de expandir sus perversas ideas-, ha sido: “Conque Dios dice que el sexo de un hombre y una mujer depende de su biología... No”. ¿De qué depende entonces? De cómo se siente y de qué quiere ser. Por lo tanto, ya no hay solo dos géneros (hombre y mujer), sino un tercero: “diverso” lo llaman. Este ser infernal se burla de la enseñanza de Génesis: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gn. 1:27).
Esto es lo que se conoce como ideología de género, y cuya enseñanza atroz se está implantando paulatinamente en diversos países del mundo, siendo Alemania uno de los primeros países europeos, como explicó hace unos días el pastor Wenceslao Calvo en uno de sus escritos: “Un tribunal instaba al parlamento alemán a que a partir de ahora ya no se contemplaran solamente dos géneros, masculino y femenino, en la legislación alemana sino tres, masculino, femenino y diverso. En una sociedad medianamente sana estos jueces alemanes habrían ido a parar a la cárcel, al atentar gravemente contra la estructura social. Pero tal cosa no ocurrirá. No solamente estos jueces no irán a la cárcel sino que los que pueden ir a la cárcel son todos aquellos que se atrevan a denunciar abiertamente su resolución, lo cual es indicio de la clase de sociedad que se está construyendo en Europa. [...] Es significativo que sea Alemania, la cuna de la Reforma, quien encabece esta demencia, lo cual revela el estado de degradación al que las cosas han llegado y de cómo Europa reniega y expulsa de su seno a lo que un día fuera su seña de identidad”[1].
¿Lo más grave de todo? Que se le está transmitiendo dichos “conocimientos” a los niñas y niños que no tienen ni edad para pensar por sí mismos y que carecen de madurez alguna: puro adoctrinamiento. Por supuesto, estos planteamientos están siendo impulsados por los grupos LGTBI. Tan modernos que se sienten, están siendo instrumentos de las tinieblas. Que los cristianos pensemos así no debería importarles, ya que ellos lucen con orgullo su ateísmo. Curiosamente, muchos de ellos quieren que aprobemos su estilo de vida o que un sacerdote o un pastor los case en una “iglesia”, ambas cuestiones a las que nos negamos los verdaderos cristianos. Por todo esto quieren silenciarnos acusándonos de homófobos, algo que ya refutamos en ¿Cristianos homófobos o con derecho a disentir? (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2016/11/cristianos-homofobos-o-con-derecho_28.html).
Para ellos es ofensivo que alguien señale como perverso lo que están tratando de inculcar a los jóvenes. Sin embargo, se sienten completamente libres para insultar con todo tipo de expresiones groseras a los cristianos o a aquellos que no lo son pero no comparten sus postulados. Para ellos es “libertad de expresión”. Si lo hacemos nosotros respecto a sus ideas, somos delincuentes. Es más, en mi país –España- se está tramitando una ley para que no se consideren como delito las ofensas religiosas. El mundo al revés y el diablo que sigue diciendo “conque Dios os ha dicho...”.

Las ideas de “género” de sus promotores
La ideología de género destierra la idea de que nuestro sexo dependa de nuestra biología, de nuestra genética y de los atributos físicos. Dicen que no nacemos de un sexo u otro sino “neutrales”, que es la cultura y la educación la que nos convierte en hombres o mujeres. Tratan de hacernos creer que la culpa de que no podamos aceptar sus ideas recae en los estereotipos de la sociedad y al machismo imperante. Por eso hacen mucho énfasis en señalar que somos una “construcción social” que otros nos han impuesto.
Ante esto, lo que proponen es que cada cual se construya a sí mismo según como quiera y cómo sienta que quiere ser: hombre o mujer, independientemente de que sus cromosomas indiquen lo contrario (XX en la mujer y XY en el varón). A su vez, indican que hay “múltiples sexualidades”: un hombre que se siente mujer y quiere cambiar su cuerpo para ser mujer; un hombre que se siente mujer pero quiere seguir siendo físicamente hombre; una mujer que se siente hombre y quiere cambiar su cuerpo para ser hombre; una mujer que se siente hombre pero quiere seguir siendo físicamente mujer; un hombre que a veces se siente hombre y otras mujer; una mujer que a veces se siente mujer y otras hombre; un hombre que se siente hombre y mujer a la vez; una mujer que se siente mujer y hombre a la vez, etc. “Género fluido” es el término que le han puesto y donde todo tiene cabida.
También consideran que la orientación sexual no es fija sino que se ajusta a los roles que la persona quiera adoptar en las diversas etapas de la vida: ahora heterosexual, luego homosexual, más tarde bisexual, de nuevo heterosexual y más adelante otra vez homosexual. Y así con todas las combinaciones que el individuo considere oportuno. Por eso quieren que tanto niños como adolescentes experimenten la sexualidad todo lo posible hasta encontrar su propio rol, y que elijan libremente si quieren ser hombres o mujeres, para así cambiar su sexo biológico si lo consideran oportuno.
Esto implica que la familia no tenga que estar obligatoriamente formada por dos personas de distinto sexo: puede ser entre personas del mismo sexo, entre personas biológicamente del mismo sexo pero que se sienten del sexo contrario, entre personas que han cambiado alguna parte de su sexo biológico y se sienten una mezcla de ambos, etc. Por lo tanto, puede llegar a darse estos dos casos: que un hijo tenga por padre a un hombre que nació siendo mujer pero que se siente hombre y mujer a la vez, y que su madre sea una mujer que nació hombre y a veces actúa como hombre y que se siente homosexual. O también que no tenga un padre y una madre, sino dos madres, donde las dos nacieron siendo hombres y en la operación una de ellas decidió conservar el pene. Todo lo que la mente llegue a imaginar, es posible llevarlo a cabo. Vamos, que ni la Patrulla X tiene entre sus miembros a personajes más variopintos. Y no, aunque suene cómico, no es el argumento de una película de los hermanos Marx, ya que para los promulgadores de la ideología totalitaria de género es muy serio. 
Todo lo reseñado hasta ahora –y que yo seguía de lejos pero sin prestarle importancia hasta que ha llegado a mi país-, sonaba a ciencia ficción demente pero aquí la tenemos implantándose paulatinamente como la normalidad. Y así lo vemos en la portada que le dedicó en Enero de 2017 la famosa revista National Geographic a la “Género: Revolución”, y fuertemente criticada por el Colegio de Pidiatras de Estados Unidos. En ella vemos a Avery Jackson, un niño de 9 años que dice sentirse como una niña, y en la contraportada a un grupo de jóvenes que representan otras “categorías”. 
(Imagen de la izquierda: intersexo no binario, mujer trangénero, mujer transgénero, bigénero, hombre transgénero, andrógino, hombre; Imagen de la derecha: Avery Jackson)
¿Qué decir? Que está forma de pensar es enfermiza, a pesar de que sean ellos los que digan cuán liberadora es. Posiblemente sea el humanismo más atroz que jamás haya contemplado la humanidad. Puesto que no creen en Dios, en que de por sí exista algo que podamos llamar natural, en que nuestra naturaleza interna está caída –y por la cual vino Cristo a morir en nuestro lugar-, no les entra en la cabeza que esta clase de pensamientos y deseos obedecen a esa misma naturaleza corrompida. Que piensen de esta manera no tiene nada de extraño puesto que Pablo ya explicó el porqué se ha llegado a algo así: “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Ro. 1:28).
Lo verdaderamente terrible es que, por ley, se quiera inculcar estas ideas a los niños y niñas desde que prácticamente son bebés, y sin el consentimiento de los padres. Quieren cambiar los libros de texto que se imparten en las escuelas –y que ya están haciendo- e incluso que los baños para los pequeños y jóvenes sean unisex. A un niño no se le hace daño únicamente con el castigo físico o psicológico, sino también cuando se le enseña el mal o se le dice que lo malo es bueno. Y Jesús fue muy claro y duro con los que llevan a cabo estas acciones: “Imposible es que no vengan tropiezos; mas !!ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lc. 17:1-2).

¿Será la pederastia, con otro nombre, el siguiente paso?
Las consecuencias de estas leyes ya se están comenzando a ver. Por citar un solo ejemplo, el programa de educación Skolae, aprobado por el Gobierno de Navarra. Skolae propone el “reconocimiento de la sexualidad infantil desde el nacimiento despenalizando el reconocimiento y la vivencia de dicha sexualidad en el ámbito de la escuela y la familia (curiosidad sexual, juegos eróticos infantiles…)”. Los niños de 6 a 12 años serán invitados a identificar “las diferentes voces que habitan dentro de mí si soy chica, si soy chico, reconocer cómo suenan, qué me dicen, en qué momentos aparecen y cómo me hacen sentir”. Y los adolescentes de 12 a 16 años analizarán “el placer erótico: diversidad de gustos y de placeres”[2]. “Es decir, que obliga a los docentes a no mitigar la curiosidad de los niños en aspectos sexuales y a no prohibir los juegos eróticos que se puedan dar entre ellos”[3].
Si digo que es deleznable y atroz me quedo extremadamente corto en calificativos. Para defenderse de las críticas, el Departamento de Educación de Navarra dice que su programa se basa en documentos de la propia UNESCO. ¡Eramos pocos y parió la burra!
No soy profeta ni pretendo serlo. Tampoco quiero ser pájaro de mal agüero, pero lo diré claramente: es muy pequeño el paso que hay entre decirle a un niño que experimente su “sexualidad” con otros niños y dentro de su propia familia, a enseñarle que el contacto sexual entre los padres e hijos es sano y placentero para ambos, siempre que sea consentido y visto como un juego de aprendizaje. Y eso se llama pederastia, aunque seguro que, cuando se proponga, acuñarán un nuevo término por otro que no implique la idea de “abuso”. Y no me extrañaría que esa fuera la siguiente línea que se cruce. Si ya están llegando a este límite, si llevan décadas exacerbando los instintos más bajos, si consideran la pornografía un “arte” y no ponen leyes para que no sea accesible a los niños, si no tienen problemas en que los adolescentes suban fotos suyas medio desnudas a las redes sociales, si no consideran ilegal el hentai japonés que representa a menores de edad manteniendo todo tipo de relaciones, si no prohíben que entren en el cine a ver películas de alto contenido sexual, si les inculcan lo “maravilloso” que es disfrutar de distintas parejas sexuales sin ningún tipo de compromiso, ¿qué les impide seguir bajando la escalera de la corrupción moral? Nada.

Conclusión
La ingeniería social tan espeluznante que se ha llevado a cabo en las últimas décadas ha traído un fruto muy claro: incontables jóvenes de cualquier país desarrollado que, desde los trece, catorce y quince años (incluso antes), ya están mentalmente pervertidos en todos los aspectos; tanto que asusta. Vivimos en una especie de Sodoma y Gomorra, donde la corrupción moral se toma por virtud. El creyente que niega esta realidad es que está completamente ciego. Por eso le hablo aquí a la iglesia en general y a los padres en particular: tenéis que empezar a luchar YA. No mañana ni dentro de un mes. O lo hacéis ya, y lográis la unión como Iglesia, o vais a veros sobrepasados y devorados por la nueva educación que está llegando a las aulas. Como dijo Martin Luther King: “Una nación se sentencia a sí misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno, y cuando su iglesia cobardemente se vuelve cómplice con su silencio”.
Si eres padre o madre, háblalo en tu congregación. Crea un grupo y muévete. O luchas por el derecho a educar a tu hijo según los valores bíblicos y no por lo que la sociedad caída dice, o la batalla la tienes perdida a medio y largo plazo. Si los ateos quieren pensar, sentir y vivir como les plazca, que hagan lo que quieran, pero que no le enseñen sus valores a tus hijos, y menos por la imposición de leyes.
En muchos países ya se está censurando a aquellos que se posicionan contra la ideología de género. En Canadá se aprobó una ley en Junio de este mismo año donde el Estado puede llegar a retirarle a los padres la custodia de sus hijos si no aceptan el género que éstos eligen, ya que se considerará un delito de odio[4]. En otros ya se está hablando de multas económicas severas para los que no la acepten, e incluso de penas de cárcel.
Al paso que vamos, y puesto que tanto la libertad de expresión como la elección de cómo criar a los hijos están en serio riesgo, si la Parusía no acontece en los próximos años, puede que a los padres cristianos no les quede más remedio que sacar a sus hijos de las escuelas públicas y educarlos en casa o, en el peor de los casos, emigrar a otros lugares donde la locura no se haya establecido como norma.
Aparte de proteger a los pequeños de las ideas diabólicas que los promotores de la ideología de género están expandiendo y que buscan destruir el concepto de familia tal y como Dios lo estableció, solo nos queda denunciar el derrumbe moral de la sociedad que pisotea las leyes divinas y establece las suyas propias, anunciando a su vez el día en que tendrán que rendir cuentas ante el mismísimo Dios del que hoy en día se burlan. Y ahí no habrá escapatoria ante el único y verdadero Juez.
Hasta entonces, ¡Maranatha!


P.d: Como no todo el mundo ha perdido todavía la cabeza, aquí dejo las contundentes conclusiones a las que llega el Colegio de Pediatras de Estados Unidos: 


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