lunes, 4 de noviembre de 2019

10.8. ¿Cómo deben protegerse los novios cristianos en lo que respecta al plano sexual?


Venimos de aquí: ¿Sabes expresarle adecuadamente el amor a tu pareja? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/08/1073-sabes-expresarle-adecuadamente-el.html).

Leí a una autora decir que se prohibía a sí misma y a su novio expresarse las palabras te amo y, sin embargo, sí podían decirse te quiero. Agregaba que todos tendrían que hacer lo mismo. Nuevamente, aunque las respeto, disiento de este tipo de ideas. La Biblia dice que no nos unamos en yugo desigual. La Biblia dice que no tengamos relaciones sexuales hasta el matrimonio. La Biblia dice que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Pero la Biblia no dice que esté mal decirle a tu novio que lo amas. Si alguien prefiere no usar esas palabras, que no lo haga, pero que no trate de establecer una doctrina o una ley nueva en base a su forma de pensar.

Los dos extremos
En lo que concierne al aspecto físico de la relación sí hay que ser más concretos. No basta con generalizar ni podemos ser ambiguos. Cuando en el apartado anterior cité el lenguaje del amor llamado “Contacto físico”, dije que habría que tratarlo en profundidad. ¿Cuál es el porqué? Fácil de explicar: hay formas de expresar ese tipo de afecto que están reservadas para el matrimonio. Hay ciertas ideas que, si no se tienen claras, pueden conducir con suma facilidad al acto sexual.
No estoy de acuerdo con ninguno de estos dos extremos:

1. Un extremo lo prohibe todo. El pastor Calvin George dice: “Creo que el noviazgo cristiano debe incluir una abstinencia total de contacto físico. Esto incluye negarse los besos, los abrazos, estar tomados de la mano, etc. Creo que los novios no deben estar en situaciones donde se encuentran solos, en lugares no públicos, donde no hay cristianos. Yo no llegué a pensar así hasta tener 19 años”. Nuevamente nos encontramos con una opinión respetable, pero basada en la propia experiencia de cuando era joven y en lo que él mismo ha observado en otras parejas de esas edades. Pero de ahí a generalizar me parece tremebundo. Es más, la considero sumamente legalista. Si él u otras parejas quieren tomar ese camino, que lo tomen; están en su derecho y son libres para creer que eso es lo más adecuado. Pero una cosa es creer y otro establecer como norma de fe y conducta.
¿Cuándo llegó a esa conclusión sobre negar todo contacto físico? A los 19 años, edad en la que la madurez brilla por su ausencia, y las chicas y los chicos se suelen propasar físicamente. En Las amistades de los solteros con el sexo opuesto comprobamos las dificultades de los noviazgos entre adolescentes (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/06/las-amistades-con-el-sexo-opuesto.html), pero no soy partidario de hacer generalizaciones.
Justin Lookadoo y Hayley Dimarco, en el libro “Noviazgo: ¿Están preparados?”, dicen: “Los chicos saben que si envían flores, escriben cartas y dan regalos, influyen en tus emociones. Y saben que esto los llevará a lo físico en algún momento de la relación”. Pero ahora me toca hablar a mí: esos chicos que buscan llevarse a la cama a una chica usando este tipo de estratagemas, ni son cristianos ni son maduros, y si se congregan son meramente “religiosos”. Por lo tanto, no se puede establecer como verdad absoluta que todos los chicos buscan una relación física cuando llevan a cabo este tipo de hermosos detalles. Este tipo de generalizaciones son ofensivas para los que no tienen dobles intenciones y siempre deberían ser matizadas.

2. El otro extremo lo permite casi todo. En una ocasión pregunté a varias cristianas sobre este asunto (el del contacto físico) y me dijeron que establecían como límite “la línea del bikini”. O sea, que el chico podía tocar todas las partes del cuerpo de su novia excepto aquellas que estaban cubiertas por esta minimalista prenda de baño. Es decir: muslos y contramuslos –entre otras partes- están permitidos. Me dejó atónito tal “enseñanza”.
La Biblia es muy clara al respecto: el cuerpo del novio y de la novia no les pertenecen a sus actuales parejas hasta el matrimonio: “La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Co. 7:4). Queda bien claro: marido y mujer, no novio y novia.

El equilibrio y los límites sanos
Conociendo estos dos extremos, sabiendo lo que conlleva la sexualidad del soltero cristiano (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/08/72-como-sienten-la-sexualidad-hombres-y.html), en mi opinión, dos personas maduras que establecen claramente sus límites, pueden tomarse de la mano, abrazarse, apoyar los brazos en los hombros del compañero y ofrecer dulces besos (con moderación y sin el deseo de excitar), sin que ello les lleve a quemarse.
Sin embargo –y lo diré sin pelos en la lengua para que todo el mundo me entienda-, no deberían formar parte de un noviazgo, puesto que despiertan los deseos sexuales, se quiera o no:

- Los besos extensos y apasionados (con o sin lengua).
- Los mordiscos “con intenciones”.
- Las caricias íntimas o continuadas en distintas partes del cuerpo.
- Los masajes en zonas “peligrosas”.
- Los roces genitales (incluso con ropa).
- Los lengüetazos por la cara (sí, los he visto entre “creyentes”, un recuerdo que me provoca grima y pesadillas).

El que no se guarda de esto, está jugando con fuego. La pasión sensual y sexual no forman parte del noviazgo. No tener esto claro conduce en muchísimas ocasiones a la pérdida de la virginidad antes del matrimonio, incluyendo en algunos casos embarazos no deseados. Todo esto conlleva vergüenza interna y graves sentimientos de culpa, o una sensación de que se perdieron un momento muy bonito por no haber sabido esperar a la noche de bodas. Y el que no lo siente así, es que ha perdido su sensibilidad ante los valores de Dios.
Hay otros que, a pesar de llegaron técnicamente vírgenes al matrimonio, no lo fueron en lo que respecta a otras prácticas. Quizá pienses que si no hay contacto genital no estás teniendo relaciones sexuales, pero las caricias íntimas son parte del acto sexual. En ocasiones, un hermoso noviazgo acabó destruído por no saber esperar al tiempo de Dios.
En lo que respecta a los límites, ambos deberán hablar claramente del tema para establecerlos. Lo que no incendia a uno puede provocar en el otro el mayor de los fuegos. Es sabido que la mujer tiene diez veces mayor sensibilidad en la piel que el hombre, aparte de que los genitales no son la única zona erógena del cuerpo. Un beso en el cuello puede derretir a la mayoría de las mujeres, mientras que el hombre puede sentir que el sexo se resume a una sola zona del cuerpo. Es sabido que los hombres necesitan muy poco para alcanzar un orgasmo. Su cuerpo es así. No tienen ni que llegar a tocar partes íntimas de la mujer para ello. Sin embargo, para ellas, la sexualidad es mucho más, como las caricias y los besos llenos de pasión. Esto incluye las palabras. Ya vimos que las mujeres deben cuidar su vestimenta, pero, por su parte, el hombre debe vigilar especialmente sus palabras. Las mujeres se excitan por lo que oyen y no tanto por lo que ven. En la relación de noviazgo hay que ser cariñosos y románticos en las palabras, pero habrá que evitar ciertas expresiones incendiarias, que no son necesarias que reproduzca aquí vaya que me censuren; cada uno sabe cuáles son.
Es intrínseco a nuestra naturaleza (y por lo tanto, normal), que el cuerpo de ambos reaccione ante ciertas circunstancias, pero esto no tiene que convertirse en lujuria. Al fin y al cabo, estáis juntos porque os atraéis mutuamente, y eso incluye el plano físico. Otra cosa será qué hacéis con esa excitación. Cada uno debe saber aquello que le puede llevar al propio descontrol. Hay situaciones que suelen ser peligrosas, por lo que tienen que reconocerlas para prevenirlas.
En las relaciones que comienzan a edades muy tempranas es más difícil este control, por el mismo hecho que hemos citado en varias ocasiones: el cuerpo siempre quiere más. En la sociedad actual en la cual nos movemos, donde todo está hipersexualizado, donde el que no tiene relaciones sexuales es considerado rarito o tontito, y donde el trabajo es precario e inestable, la situación se complica. Por falta de recursos económicos, el matrimonio suele retrasarse más años de lo razonable. Esto hace que la tensión sexual se acumule en exceso. Y ahí surgen muchos problemas si no se aplican ciertos principios.
Por otro lado, un añadido aunque debería darse por hecho: en ningún momento a lo largo del libro he mencionado las complicaciones y dificultades que se presentan en la convivencia del matrimonio. Y no lo he hecho porque, aunque he tratado asuntos que son aplicables tanto a casados como solteros, se centra principalmente en éstos. Si eres soltero y tienes pareja, ten muy claro que no podéis vivir bajo un mismo techo. Es de perogrullo, pero aún así es necesario decirlo para algunos que siguen sin enterarse y que están en babia. He leído, oído y visto de muchos casos donde, bajo este tipo de circunstancias, ella suele quedar embarazada[1]. “No, a mi no me pasará”. Arriésgate y verás. “Pues una amiga mía se fue a vivir con el novio y no tuvieron relaciones”. No te lo crees ni tú. Pero vale, si quieres nadie te va a encañonar con un rifle, ni siquiera Dios. “Es que quiero probar cómo es la vida juntos antes del matrimonio, para ver si somos compatibles”, suele ser otro argumento.
Todos estos son razonamientos infantiles que no caben en la mentalidad de un cristiano maduro. La compatibilidad en el matrimonio requiere de una serie de conductas diferentes a las del noviazgo. De ahí que haya libros excepcionales que traten esos temas. Si antes quieres saber cómo es esa persona desde por la mañana hasta la hora de dormir, id de vacaciones varios días con amigos –durmiendo cada uno por su lado- y podrás conocer facetas del otro que desconoces. Lo demás, todo aquello que implica un matrimonio, tendrás que dejarlo para más adelante.

El amor verdadero
Por amor verdadero (si es un amor sano y puro), tienen que respetarse y protegerse el uno al otro, tomando consciencia de la trascendencia que tiene para ellos como pareja, y el deseo de agradar a Dios conforme a Su voluntad. Ambos son responsables. Por todo esto recalco una y otra vez la necesidad de incentivar la madurez en lugar de recalcar las prohibiciones: Se tiene que reconocer que al matrimonio solo deben entrar adultos, no solo en el sentido de la edad cronológica sino en el de madurez emocional, de desarrollo intelectual y moral. Mientras sean niños los que contraigan matrimonio este no podrá tener el carácter que Dios le atribuye. Mientras el matrimonio se produzca por impulso, sin la reflexion que paso tan serio supone, el matrimonio no podrá ser como Dios intencionó: Hasta que la muerte los separe”[2].
Quizá te olvides que la persona que está a tu lado es un ser humano, no un objeto para satisfacer tus deseos carnales. Si no estás interesado realmente y no amas el verdadero yo de tu compañero, te pido por favor que te alejes. Y si la quieres y tienes un claro propósito en vuestra relación, respeta su cuerpo. ¿Por qué? Porque no es tuyo, aun en el caso de que ella te lo cediera voluntariamente.
La mujer debe estar advertida de un posible engaño. Los hombres saben que ofrecer ingentes cantidades de amor a la pareja suele traer como consecuencia relaciones sexuales si ella quiere y él se lo propone. Así suele funcionar en el matrimonio. Evidentemente, se refiere a un amor verdadero y no programado, donde sólo se busca lo segundo. Por eso las chicas cristianas solteras tienen que estar atentas a esta “jugada”. Hay hombres que engañan, ofrecen el mismo cielo, son románticos y aparentemente encantadores, pero en realidad únicamente buscan sexo. Son lobos con piel de cordero. Y aquí no hay nadie que se libre. Un cristiano puede ser engañado igual que un inconverso. Seguro que has leído en multitud de ocasiones estas palabras de otras mujeres: “Me dijo que si de verdad le amaba tendríamos relaciones”. Ella se entregó y, al poco tiempo, él se marchó.
Esto ha destrozado el corazón de millones de mujeres en el mundo. Muchas creen, fruto de la ingenuidad y de sus buenos deseos, que sus casos serán diferentes. Pero la vida no es como la imaginamos ni como la deseamos. Por eso, cada uno debe ser responsable de sus actos y consecuente con sus decisiones. Cuando das tu cuerpo, lo entregas todo. Y esto acarrea consecuencias en la vida, y más en una mujer por la delicada y maravillosa sensibilidad que la envuelve.
Hermana, si de verdad él te ama y te respeta, sabrá esperar, y jamás, bajo ninguna circunstancia, te pedirá algo que sabes está fuera de los límites. Si lo hace, ya sabes lo que busca y cómo debes actuar. O se aclara o que tome la puerta, como la canción de Pimpinela, que hoy en día suena hasta cómica por todas las parodias que se han hecho de ella: “Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa. Y pega la vuelta. Estás mintiendo ya lo sé. Vete, olvida mis ojos, mis manos, mis labios, que no te desean”.
No hay más y es así de claro. No olvides marcar los límites desde el principio, así no habrá malos entendidos. No ofrezcas tu cuerpo esperando recibir amor.
Resumiendo al extremo los dos puntos que hemos tocado: mujer, cuida tu forma de vestir; hombre, controla tus palabras, tus manos y las situaciones en las que os podéis ver comprometidos.

Esperando el momento
Quiero acabar este apartado con las palabras de Angela Ellis-Jones, una abogada británica de 35 años, durante un programa de debate en la BBC2[3], donde explicó sus razones para permanecer virgen hasta el matrimonio. Sin ser cristiana, es un ejemplo a seguir:

“Desde mi adolescencia sabía que había de guardarme para el matrimonio, y nunca he tenido la más mínima duda sobre mi decisión. La castidad antes del matrimonio es una cuestión de integridad. Para mí, el verdadero sentido del acto sexual consiste en ser el supremo don de amor que pueden darse mutuamente un hombre y una mujer. Cuanto más a la ligera entregue uno su propio cuerpo, tanto menos valor tendrá el sexo. Quien de verdad ama a una persona, quiere casarse con ella. Cuando dos personas tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio no se tratan una a otra con total respeto. Una relación física sin matrimonio es necesariamente provisional: induce a pensar que aún está por llegar alguien mejor. Me valoro demasiado para permitir que un hombre me trate de esa manera. Pienso así desde que tenía 14 años. Por aquel entonces ya había observado el destrozo que producía el sexo frívolo en las vidas de algunos compañeros de escuela. Ya entonces me resultaba evidente que, cuando se separa matrimonio y sexo, se difumina la diferencia entre estar casado y no estarlo, y se devalúa el matrimonio mismo. Quiero casarme con un hombre que tenga un concepto de la mujer lo bastante elevado como para guardarse íntegro para su esposa. Dejarse fascinar por el afán de saciar nuestros instintos es algo que impide alcanzar lo realmente valioso. La sexualidad fuera de su debido contexto responde a un impulso instintivo, que se inflama súbitamente y luego se apaga enseguida. Es una llamarada tan intensa como fugaz, que apenas deja nada tras de sí, y que con facilidad conduce a un círculo angosto de erotismo que, en su búsqueda siempre insatisfecha, considera que otros conceptos más elevados del amor son una simple ensoñación, cuando no un tabú o algo propio de reprimidos. Ellos mismos se acaban dando cuenta, tarde o temprano, de que en el mismo momento en que esa persona les entregó prematuramente su cuerpo, cayó del pedestal en que la habían puesto. Cualquiera puede hoy encontrar sexo con bastante facilidad. No requiere especial talento ni habilidad. No es algo que haga a nadie más hombre ni más mujer. Lo difícil, lo valioso, es encontrar un hombre o una mujer que se hayan guardado para quien un día será su marido o su mujer. Una persona normal que haya sabido esperar, sin miedos, sin fantasmas. Una persona que, simplemente, se guardó para mí. Sí. Exactamente eso es lo que busco”.

Deseo que este sea tu mismo sentir y vivas en consecuencia. Si, como puede que pienses, es el amor de tu vida, te casarás con ella. Hasta que eso no ocurra, guárdate para darle todo lo que eres a esa única persona.
Ten en mente que no es que Dios quiera fastidiarte la diversión. Es que quiere que sea parte del compromiso único y especial entre un hombre y una mujer.

* En el siguiente enlace está el índice:
* La comunidad en facebook:
* Prosigue en: 10.9.1. ¿Cómo repercute el paso del tiempo en una relación?: Diferencias entre el enamoramiento y el amor. https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2020/02/1091-como-repercute-el-paso-del-tiempo.html



[1] He especificado “ella” porque en el año 2008 se dio el primer caso mundial del embarazo de un transexual (¡!).
[2] De Ávila, Gerardo. Volvamos a la fuente. Vida. P. 178.
[3] Delirante.org - Artículo publicado en el Daily Telegraph.

lunes, 28 de octubre de 2019

La sana enseñanza de la sexualidad bíblica


Venimos de aquí: ¡Descontamínate de la perversa enseñanza sexual de la sociedad actual! (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/07/descontaminate-de-la-perversa-ensenanza.html).

En el artículo anterior expusimos claramente que nuestra sociedad está organizada según los valores del príncipe de este mundo, el diablo (cf. Jn 16:11). En Buscaste la plenitud y el sentido a la vida por medio de las relaciones románticas, de los placeres y del materialismo (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2016/08/3-buscaste-la-plenitud-y-el-sentido-la.html) vimos el patrón de conducta que se observa en muchas relaciones de pareja:

- Se conocen.
- Se gustan.
- Tienen relaciones sexuales.
- Se enamoran.
- Se van a vivir juntos.
- A veces se casan.
- Tienen hijos, y no siempre.

Y, por último, en la introducción a la sexualidad del soltero cristiano (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/07/7-la-sexualidad-del-soltero-cristiano.html) describimos lo que la periodista Teresa Viejo llama “monogamia sucesiva” -y que ella misma defiende como mujer divorciada que es- que consiste en que “un chico y una chica se hacen novios y, en algún momento (más temprano que tarde), mantienen relaciones sexuales. Cuando ese noviazgo acaba, se pasa al siguiente donde se actúa de la misma manera. Y así hasta que llegan al matrimonio, si es que llegan. Hombres y mujeres se casan tras haber tenido tres, cuatro, cinco o más parejas sexuales”.
Todo esto es completamente anormal. Pero como dijo John Wesley, “lo que una generación tolera, la siguiente lo abraza”. Lo que antes era considerado una aberracción pero que muchos toleraron, hoy se tiene como algo normal y es aceptado por el ser humano, tanto por jóvenes como por adultos.
Lo reseñado, y que es parte de la anormalidad imperante en nuestro mundo, tiene infinidad de consecuencias: promiscuidad, “sexo de una noche”, adulterio, infidelidad, “relaciones abiertas”, etc: “andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:17-19). Todo fuera del orden de Dios y de la sana enseñanza sobre la sexualidad y la familia que observamos en la Biblia, que es el tema que trataremos a continuación, junto a los errores que se han esparcido a lo largo de la historia del cristianismo.

Errores de la religión que no representa al cristianismo genuino
Buena parte de la idea errada que tiene el humanismo sobre lo que enseña el verdadero cristianismo de la sexualidad se debe a las enseñanzas erradas que durante siglos ha expandido personas que decían representar el verdadero cristianismo –sean de sectores católicos o protestantes-, pero que poco o nada tienen que ver con la doctrina bíblica sobre este asunto.
Por mucho tiempo, de manera oficial, la religión prácticamente ha demonizado el placer del sexo, hasta el punto de que, en diversas etapas de la historia, llegó a afirmar que éste fue el pecado que cometieron Adán y Eva. De ahí que haya personas que consideren el celibato como un estado superior al matrimonio, ya que, según ellos, el primero representa la pureza absoluta y el segundo no alcanza tal nivel. Por eso se promulgó como ley oficial para todos los sacerdotes, monjes y monjas en el II Concilio de Letrán en el año 1139. Aunque tuvieran buenas intenciones y no el deseo de fastidiar a nadie, se equivocaron gravemente, y donde se cumplió literalmente la profecía de Pablo: “prohibirán casarse” (1 Ti. 4:3). Una doctrina que, según el mismo apóstol, proviene de los demonios y de espíritus engañadores (cf. 1 Ti. 4:1). Es más, a los obispos no se les pedía que no se casaran, sino que fueran marido de una sola mujer” (1 Ti. 3:2); es decir, monógamos. Si este concilio hubiera tenido la Biblia como la norma absoluta de fe y conducta, nada de esto se habría impuesto. Pero eso es lo que ocurre cuando el hombre se sienta en el trono de Dios y omite Sus palabras. 
Como cristiano me apena sobremanera este precepto por el perjuicio tan grande que ha provocado entre los mismos creyentes y por la imagen distorsionada que muestra al resto del mundo. Es un mandamiento humano que no procede de la ley de Dios y que no tiene ningún sustento bíblico. Hoy en día no llega a algunos de los extremos medievales del pasado, y reconocen que Dios introduce un componente físico de placer, aunque siguen considerando que el fin principal de las relaciones sexuales es la procreación, no el lugar donde los cónyuges se expresan su amor de forma física, entregándose el uno al otro. 
En consecuencia, estos grupos también prohíben los métodos anticonceptivos, algo que muy pocos cumplen. La solución práctica que ofrecen para evitar los embarazados no planeados es la abstinencia en los días en que la mujer es fértil. Una vez más, esta enseñanza es contraria al espíritu de la Escritura: “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Co. 7:5). Las condiciones para que haya abstinencia son claras:

a) De mutuo consentimiento para dedicarse a la oración.
b) De manera temporal.

¿Qué enseña el verdadero cristianismo sobre las relaciones sexuales?
Que responda un laico que es consciente del error de la enseñanza oficial: “El fin primero del matrimonio puede ser la unidad de la pareja, la armonía sexual necesaria y del mantenimiento de esta armonía”[1].
El fin de la sexualidad es “la unidad de la pareja”. Entendido de esta manera, el sexo no es un mero instrumento en que dos personas “usan” el cuerpo del otro para su propio disfrute egoísta, sino para entregarse el uno al otro por completo y expresar su amor. Los dos requisitos que deben darse para esta unidad son:

- “un hombre y una mujer”.
- “que han contraído matrimonio”.

Tan sencillo como eso, puesto que es el orden establecido por Dios, al contrario del caos en el que vive sumido la humanidad: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24). Como dice Virgilio Zaballos en su libro “Esperanza para la familia”: “Esta unidad familiar trae estabilidad a la sociedad, y los hijos tendrán un hogar donde madurar en un ambiente de orden, esfuerzo mutuo y fidelidad al pacto matrimonial”[2].
Aunque algún puritano quiera negar el placer físico en el matrimonio, este lo podemos encontrar abundantemente en el libro poético hebreo de amor-erótico por excelencia que contiene la Biblia, que es el conocido como “Cantares”. Aunque enrojecerían a más de uno, muchas expresiones que se dedican mutuamente hablan por sí mismas: “Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes; bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar. Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor [...] Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; miel y leche hay debajo de tu lengua” (Cnt. 2:3-4; 4:11). Es ahí donde se “funden” cuerpo y alma: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor [...] Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos” (8:6-7).

La humanidad caída
Parte del desorden moral al que está sujeto este mundo se debe al hecho de ignorar voluntariamente estos principios sumamente claros y sencillos que Dios estableció desde el principio. Por eso existen agencias que promueven las infidelidad, se favorece el divorcio express y la pornografía inunda Internet, con todo tipo de ofertas de vicios y perversiones. El resto, los que no entramos en estos juegos, somos considerados mojigatos que nos estamos perdiendo lo bueno de la vida. De risa.
Esto excluye “hombre con hombre” o “mujer con mujer” (ambos casos antinaturales), “relaciones antes del matrimonio” (fornicación) y “relaciones fuera del matrimonio” (adulterio). Pablo explica de forma explícita el porqué surgen estas otras “prácticas”:

- Causa: “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador [...] ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios” (Ro. 1:25, 28).
- Efecto: “deshonraron entre sí sus propios cuerpos [...] aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres” (Ro. 1:24, 26-27).
- Castigo: “Dios los entregó a pasiones vergonzosas [...] Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Ro. 1:26, 28). Es como si dijera: “¿Queréis hacer lo que queráis? Adelante, es vuestra decisión”.

Incluso los que no actúan de tal manera, defienden la idea de poder escoger la conducta sexual y no ven nada malo en ello, hasta el punto de que “se complacen con los que las practican” (Ro. 1:32), y apoyan leyes que respaldan tales ideales. En personas que no creen en Dios o que no lo tienen en cuenta para nada, es normal que piensen así. Lo más sorprendente es que haya personas que se consideran cristianos y que retuercen la enseñanza global de la Escritura para defender sus postulados (tema que trataré ampliamente en el futuro). Un efecto más de querer amoldar a Dios a los propios pensamientos.

Las ideas finales
Con todo lo que hemos visto en estos dos escritos, quiero terminar con estas ideas:

- Para tod@s: Tomad conciencia de cómo la sociedad está cambiando nuestros valores para que no os dejéis influenciar, sin perder nunca de vista los mandamientos eternos e inmutables de Dios.

- Para los matrimonios, con las mismas palabras con las que concluí el artículo “Un llamamiento a la fidelidad” (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2014/01/un-llamamiento-la-fidelidad.html):

Como soltero que soy, animo a los que están casados a que améis a vuestros cónyuges de todo corazón porque es el compañero con el que camináis por este mundo. No os miréis el uno al otro a los ojos como algo rutinario, sino tomando consciencia de que el ser humano que tenéis a vuestro lado es el tesoro más grande que Dios os ha regalado, tras Cristo y su salvación. Cada día es una oportunidad para alimentar ese vínculo que os une, para daros cariño, para abrazaros, para consolaros en las tristezas, para sosteneros cuando uno se sienta sin fuerzas, para reíros juntos, para compartir lo más íntimo de vuestro ser en confianza, para empatizar y mostrar verdadero interés por los sentimientos del otro, para animaros en vuestros proyectos, para servir al Señor según vuestros dones, para que aprendáis juntos más y más de Dios, para que viváis según los principios de Su Palabra, para compartir vuestras pasiones y aficiones con el otro, para respetaros y para ser pacientes en vuestras imperfecciones. En definitiva, para amaros. Es un esfuerzo que merece la pena y que conllevará una sana estabilidad emocional. No dejéis pasar esas oportunidades y disfrutad el uno del otro.
Recuerda las palabras que un día pronunciaste:
“Te quiero a ti como esposa
y me entrego a ti,
y prometo serte fiel
en las alegrías y en las penas,
en la salud y la enfermedad,
todos los días de mi vida”.



[1] Grau, José. Catolicismo Romano. Orígenes y desarrollo. Pág. 994.
[2] Zaballos, Virgilio. Esperanza para la familia. Logos. 


lunes, 21 de octubre de 2019

Infamia: “Protestantes por la República Catalana” que quieren romper España


Hace mucho tiempo dije que ya nada me sorprendía dentro del mundo evangélico. Y así lo pensaba por entonces, pero me he prometido a mí mismo que nunca más volveré a decir esa frase. Si el llamado protestantismo, en su versión original, tiene la versión más pura y fidedigna de las doctrinas bíblicas y con las cuales me identifico plenamente, la llamada “iglesia evangélica” del siglo XXI no me representa en absoluto por la sencilla razón de que, en términos generales, no representa la enseñanza de Cristo[1]. ¿Quedan congregaciones sanas? Quiero creer que sí, pero lo que vemos hoy en día es que la mayoría cojean de una pata u otra: vemos una lamentable lucha de poder, el surgimiento de “super apóstoles”, una soberbia sin límites de los autoproclamados “ungidos de Jehová” que se consideran prácticamente infalibles, la expansión de multitud de herejías: teología de la prosperidad, confesión positiva, risa santa, maldiciones generacionales, paños ungidos, etc., todo aderezado con versículos bíblicos que son expuestos con sonrisas y aparente conocimiento en infinidad de predicaciones y libros, mientras que los miembros ingenuos aceptan esas enseñanzas con un profundo “amén”. A eso hay que sumarle el despilfarro de ingentes cantidades de dinero en organizar “conciertos” y actividades inútiles mientras que el pecado campa a sus anchas entre ellos: inmoralidad sexual, adulterio, divorcios sin que se cumpla el requisito bíblico, yugo desigual, fornicación, desvergüenza en el comportamiento y en la forma de vestir, negocios ilegales, fraude fiscal, celos, envidias y una lista interminable.
En los últimos años, la nueva moda está siendo aceptar la ideología de género y el matrimonio homosexual. En conjunto, este tipo de “iglesia” no representa al Altísimo sino al mismísimo diablo. Denunciar todo lo reseñado es considerado como “falta de amor”. Suena irónico cuando toda la Biblia nos exhorta a “señalar con el dedo”, a juzgar toda enseñanza (cf. Hch. 17:11), todo espíritu (cf. 1 Jn. 4:1), toda profecía (cf. 1 Co. 14:29) y a todo aquel que se hace llamar “apóstol” (cf. Ap. 2:2). De ahí que Jesús dijera:“No juzguéis según la apariencia, sino juzgad con justo juicio” (Jn. 7:24).

Lo último: Cristianos evangélicos por la República
¿Cuál es la última aberración que he oído en estos días? La existencia de un grupo en Cataluña llamados “Protestants per la República Catalana” y que se presentan de esta manera: “Es un grupo con inquietudes políticas y comprometidas creado para compartir la realidad protestante republicana, y crear un espacio libre de debate sobre el desarrollo de la república Catalana. Es un grupo cerrado para no crear debate de enfrentamiento pero donde poder añadir más gente que tenga una buena voluntad de diálogo” (traducido del catalán).
Sabía de la existencia de grupos católicos y sacerdotes a favor del movimiento (cuyas sandeces ya refuté en https://infovaticana.com/blogs/firma-invitada/usando-nombre-dios-vano-mentir-mentir-mentir-jesus-guerrero/), pero a estos los desconocía. Junto a ellos, la Iglesia Evangélica Española (IEE, una denominación metodista-presbiteriana), la misma que acepta como proveniente de Dios el movimiento LGTBI, han hecho un comunicado mostrando su más profundo desacuerdo con la sentencia al procés realizada por el Tribunal Supremo” donde los cabecillas del intento de golpe de Estado en España han sido condenados por sedición a varios años de prisión. Por su parte, “Protestants per la República Catalana” ha dicho: “Consideramos que esto es una interpretación alejada de nuestro origen como cristianos: Jesús de Nazaret se enfrentó al orden establecido y transformó la sociedad”, al mismo tiempo que han manifestado que “el dolor de los presos de esta causa y su familias es también nuestro dolor”[2].
Vergonzoso e infame. Todo eso y mucho es lo que representan dichas palabras. Cuando estalló el conflicto, le dediqué cuatro artículos (Usando el nombre de Dios en vano para mentir, mentir y mentir: https://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/09/usando-el-nombre-de-dios-en-vano-para.html), ¿Cristianos catalanes independentistas? Al pan, pan, y al vino, vino: http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/10/cristianos-catalanes-independentistas.html, Y el diablo engañó a los independentistas: https://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/10/y-el-diablo-engano-los-independentistas.html, Cuando el independentismo usa las mismas tácticas que los fariseos: https://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/11/cuando-el-independentismo-usa-las.html), pero, visto lo visto, es necesario volver a repetir ciertas ideas que expuse en esos escritos para desenmascarar las mentiras, las cuales muchos creen en su fanatismo aunque en sus argumentos afirman basarse en la actitud de Jesús mismo y en “los sentimientos”, acusándonos al resto de no comprenderlos.

¿Jesús de Nazaret se enfrentó al orden establecido?
La pregunta que encabeza este apartado es una de las ideas para defender la creación de la República catalana que expone el grupo “protestante” que hemos citado. ¿Cuál es la realidad? Que eso es MENTIRA. Como ya dije, “los judíos esperaban un Mesías revolucionario que les liberase del yugo romano. Pero, cuando el Mesías llegó, y a pesar de la tiranía de Roma, Jesús no llamó a la rebelión contra el Imperio ni a la desobediencia civil. ¿Nos imaginamos a Jesús y a sus discípulos manifestándose en las calles y cantando proclamas en contra de los gobernantes y a favor de la independencia de Israel? ¿Nos imaginamos a Jesús puesto en pie encima de un caballo dándole patadas mientras sus seguidores empujaban a los soldados y amenazaban a los Magistrados? ¿Nos imaginamos a Jesús enseñándoles canciones a los niños contra Roma, llevándolos delante de los cuarteles de los soldados a protestar o usándolos para empapelar edificios públicos? ¿Verdad que no?”. Pues eso exactamente, con el añadido de la violencia de estos días, es lo que estamos contemplando.
El enfrentamiento de Jesús fue con los religiosos de su época, con los fariseos y con los saduceos, y la hipocresía que había en ellos, la cual destapó. Por el contrario, dijo “dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Lc. 20:25). Nada de crear grupos para independizarse. Nada de huelgas generales como señal de protesta. Nada de movimientos para crear un nuevo Estado. Nada de un referéndum donde solo una parte de la población pudiera votar. Pablo, que era igual de consciente de la realidad en la que vivía, le recalcó a Tito lo que tenía que enseñar: “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra” (Tit. 3:1). Estos textos no son interpretables. Pedro tambíen dijo:“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).
Ese es el llamado principal de los cristianos, no promover la ilegalidad y la ruptura con la nación en la que Dios les hizo nacer. Deberían sentirse agradecidos porque podrían haber nacido en países tercermundistas o dictatoriales. Con su actitud, le están diciendo a Dios que se ha equivocado por haberles hecho nacer en España. Lamentable.
Por eso lo vuelvo a repetir con toda la contundencia que me permite el lenguaje: aquellos cristianos que fueron a la votación el 1 de octubre de 2017, declarado ilegal por el Tribunal Superior de Justicia Catalana, PECARON, fueron cómplices de un delito y la libertad que expusieron en su defensa para acudir a votar fue libertinaje, de la misma manera que lo siguen haciendo estos grupos “cristianos” que se levantan, aunque sea de forma pacífica, contra el Gobierno de España. Todos ellos tienen el deber de obedecer siempre el poder legislativo y las leyes civiles: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos” (Ro. 13:1). El pasaje es claro por sí mismo: el que se resiste o se levanta contra la autoridad, sea de una forma u otra, por activa o por pasiva, está acarreando condenación para sí mismo. Tanto los que votaron aquel terrible día como los que han tomado esta senda, es necesario que se arrepientan.
¿Qué harán luego estos “cristianos” si logran sus sueños y en tan ansiada República se establecen leyes que no les gustan? ¿También se rebelarán? ¿Crearán un nuevo grupo llamado “protestantes que protestan contra la República”? Por eso, apelar a la Biblia para defender sus posturas “independentistas” es infame. Y el que lo hace y lo cree, está tan ciego que se está autoengañando.

¿Es injusta la condena de los cabecillas del procés? 
Según la IEE y los “Protestants per la República Catalana”, sí, es injusto. Pero, como escribía hace unos días un hermano pastor, eso es “una falsa piedad vestida de barretina”[3]. Según señalan los condenados y sus seguidores, han sido condenados por venganza y por expresar sus ideas, por lo que se consideran “presos políticos”. Otra falacia infinita. Han sido juzgados con la ley, por la ley y por sus actos.

- Proclamaron leyes de desconexión con las leyes de España de forma unilateral, ignorando la Constitución.
- Hicieron una declaración de independencia.

Dios perdona pero Él mismo puso jueces sobre Israel para juzgar todo asunto humano. Y perdonar implica arrepentimiento. En el caso de estos políticos, no solo no se arrepienten sino que ya están proclamando que lo van a volver a hacer. Por eso no puede haber amnistía de ningún tipo. A la espera de ver qué sucederá finalmente con el prófugo Puigdemont, los Junqueras, Forcadell, Romeva y compañía son peligrosos y deben estar entre rejas por lo que han hecho y para protegernos de ellos como sociedad.
Basados en un falso concepto de “buenismo” y “amor”, es inconcebible el comunicado de estas dos “asociaciones cristianas”, que se quieren poner por encima de la justicia y de Dios. En otros países habrían sido condenados a cadena perpetua o incluso a la pena de muerte. Aquí, en España, según lo tipifica la ley (la cual es igual para todos), sus condenas sí son justas y, según la opinión de muchos, incluso suaves y cortas. Por eso sería una vergüenza que, como parece ser, salieran en breve de prisión. No le deseamos ningún mal físico ni de ningún otro tipo y sentimos el dolor de sus familias, pero tienen que pagar por sus actos. Y esto no es venganza sino justicia, como vimos en ¿Deseamos justicia o venganza?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/09/respondamos-sinceramente-deseamos.html).
Sin embargo, ante lo reseñado, lo más grave concierne al orden ético y moral, aunque muchas no estén tipificadas como delito:

- Han hecho promesas que no podían cumplir.
- Han repetido hasta la saciedad el eslogan “Espanya ens roba” (España nos roba), cuando Cataluña es la comunidad con mayor número de procesados y acusados por corrupción.
- Han fracturado la sociedad catalana.
- Han roto familias y amistades.
- Han mentido sistemática y compulsivamente sobre la verdadera historia al enseñar que Cataluña fue en el pasado un país o que en 1714 hubo una guerra de secesión contra España en la que fueron derrotados.
- Han hecho creer a los más jóvenes que España es un Estado opresor, creando una realidad paralela.
- Han hecho creer que la República será la respuesta a todos sus anhelos de libertad y prosperidad, cuando ya es la más rica de la nación.
- Han permitido el crecimiento de partidos deleznables como la CUP (formado por todo tipo de antisistemas, anarquistas y okupas que llaman a la rebelión y a la desobediencia civil) o grupos como los CDR, que señalan, repudian, insultan y agreden a todos aquellos que no piensan como ellos (incluso a los independentistas no violentos), exactamente igual que hacían los nazis. Abominable. Es tal el odio que muchos de ellos guardan en sus corazones, que si pudieran y tuvieran cobertura legal, matarían. El carácter que tienen concuerda con gran exactitud con el descrito por Pablo del hombre de “los postreros días” (2 Tim. 3:1-4).
- Han ignorado a más de la mitad de la población de dicha región que está en desacuerdo con sus posturas.
- Han llegado a decir, como el todavía presidente (Torra), que los españoles y los catalanes que no hablan catalán somos carroñeros, víboras, hienas y bestias con forma humana. Todo un xenófobo que actúa como un capo. La oración del fariseo era “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres” (Lc. 18:11). La oración de Torra es “Dios, te doy gracias porque no soy español”.
- Han subvencionado periódicos y un canal de televisión (TV3) para exaltar todo lo catalán y menospreciar todo lo español, promulgando un nacionalismo exacerbado y creando un sentimiento enfermizo de supremacía.
- Han dejado que infiltrados espíen en los institutos para ver si los niños hablaban en catalán.
- Han adoctrinado y usado a menores de edad como punta de lanza contra el Estado español.
- Han logrado, como malos “padres”, que se pierda el respeto a la autoridad por parte de estos “malcriados”.
- Han hecho que profesores y alumnos discriminen a hijos de Policías y Guardias civiles.
- Han creado de la nada sentimientos de odio.
- Han sido desleales, gastando millones de euros que el propio Estado les daba, para promover sus intereses, mientras la ciudadanía pasaba por verdaderas necesidades.
- Han querido hacer –y siguen exigiéndolo- un referéndum donde el resto de los 47 millones de españoles no podamos votar. A eso ellos lo llaman “negociar” y por eso no hay nada que hablar con ellos. El Artículo 1.2 de la Constitución dice que “la soberanía nacional reside en el pueblo español” (Art. 1.2). Es decir, en todos. En ningún país del mundo existe nada llamado “el derecho de autodeterminación” que permita a una parte de una nación escindirse de la otra.
- Han llevado a la sociedad a una situación límite, donde todo el odio acumulado hacia lo español ha terminado en estallidos de violencia y cuyo final desconocemos, temiéndonos lo peor.
- Han creado durante las cuatro últimas décadas un monstruo que ha crecido y al que ya no pueden controlar.

En definitiva, han creado una sociedad enferma cuyo terrible precio está pagando toda la sociedad catalana, con la injustificable permisibilidad de los partidos que han gobernado la nación en su conjunto todos estos años. El daño que han provocado es incuantificable. Puede que muchos escapen de la acción de la justicia humana, sean fugados o encapuchados. Esto puede irritar e indignar. Pero que nadie se preocupe: en su debido momento, y si no se arrepienten profundamente por todo el mal causado, tendrán que pasar irremediablemente por el juicio de Dios (cf. 1 Co. 5:13). De ahí ninguno se librará. Así que calma y a descansar en el Señor.

Una exhortación final
Dijo Pablo: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Ti. 2:1). Vista las consecuencias de sus actos, con los dirigentes catalanes no se han cumplido ni se cumplen los deseos del apóstol: no vivimos quieta ni reposadamente. Muchos están con ansiedad, tristeza, lágrimas y depresión. Por el hecho de que dominan los impíos, “el pueblo gime” (Pr. 29:2).
Algunos defienden sus ideas con buenas palabras (como Guardiola o Xavi, ambos  pirómanos y calumniadores[4]) y otros con las piedras, pero lo que aquí vemos es una nueva forma de fascismo. Y esa es la verdad, le pese a quien le pese, y le duela a quien le duela.
Acabo con unas palabras a los “protestantes independentistas” y a todos aquellos “cristianos” que promueven las mismas ideas separatistas: Disolveros inmediatamente como grupo y dejad de promover un diálogo cuando el objetivo final que tenéis es la ruptura de España. Si vuestras preocupaciones, como afirmáis, son “políticas”, preocuparos de los pobres, de las viudas, de los huérfanos, de los desempleados, de los inmigrantes, de la sana educación de los jóvenes, de la seguridad ciudadana, de mejorar las condiciones de vida de la población en general, y no de dividir un país que costó mucho sacrificio unir. Ocuparos del Reino de Dios y su justicia. Predicad el Evangelio. No seáis parte de las tinieblas que invaden nuestro mundo. Reconoced vuestros errores y retractaros. Dejad de basaros en vuestras propias emociones y sentimientos. Deponed vuestra actitud. Dejad de dividir el cuerpo de Cristo. No seáis cómplices de la destrucción de una sociedad. Dejad de usar la Biblia para torcerla y ajustarla a vuestros deseos. Y nunca dejéis de glorificar a Dios por la tierra que os regaló y llenad vuestras bocas de gratitud hacía Él por el país donde os hizo nacer.
Solo tenéis un camino si queréis vivir dentro de los designios del Creador: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey” (1 P. 2:13-17).



[3] Barretina: Gorro tradicional catalán, de lana, con forma de manga cerrada por un extremo y de color generalmente rojo y negro. https://www.wordreference.com/definicion/barretina
[4] Aquí la sensacional respuesta que les ofreció el periodista Paco González a estos dos personajes esperpénticos: https://www.abc.es/deportes/futbol/abci-paco-gonzalez-xavi-hernandez-y-guardiola-sois-unos-lamejeques-201910152225_noticia.html