lunes, 27 de junio de 2022

Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. XXXVI

Para que no haya malentendidos, cualquiera que no entienda el propósito de estas “cartas”, antes deberá leer las claras explicaciones que ofrecí aquí: Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. Antes de comenzar, un preámbulo (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/06/cartas-del-diablo-su-sobrino-el-pastor.html).


Mi querido Orugario:

Esta es mi última carta, no porque no tenga nada más que decirte, sino porque creo que mi Encierro Final se acerca, por lo que apuremos el tiempo para ofrecerte mis últimas artimañas destructoras.
No permitas que nadie se ponga por encima de ti. Si alguien despunta, pisotéalo. Si sabe más que tú, desprécialo. Si cree que puede quitarte el puesto, quítalo del medio.  Si tiene más carisma, haz lo que esté en tu mano para poner en duda su integridad. Toma todas estas represalias antes de que sea demasiado tarde. Tu sueldo y nuestra guerra depende de ello.
A los que no te obedecen, trátalos de “rebeldes” y con sobrenombres como “Saúl”, “Absalón”, “Judas”, “ovejas negras”o “hijos de las tinieblas”. Y a los que te siguen a regañadientes o poniendo excusas, califícalos como “envidiosos”, “poco espirituales” o “no entregados a la causa”. Tienen que sentirse culpables, como si estuvieran levántadose contra nuestro Enemigo al que creen firmemente seguir. Eso sí, para que no desfallezcan del todo y se alejen de tus propósitos finales, tienes que ofrecerles una de cal y otra de arena: mezcla camelo con amenazas, sonrisas con llantos, aliento con exhortaciones iracundas. Háblales y, poco después, retírales la palabra. ¡Se volverán locos!
Sabiendo que eres un profesional de todas estas bellas artes, te animo una vez más a practicar el egoísmo y el rencor: vende ambas cualidades como si fueran parte del juicio de Dios contra los que te atacan.
Ejerce la licencia que te regalé cuando pasaste a formar parte de nuestro Escuadrón de la Muerte: si algunos osan marcharse de tu déspota personalidad, acúsalos de resentidos, rompe sus amistades y atácalos con toda virulencia para que nadie más los reciba en otro rebaño. Es importante que el espíritu de Diótrefes se expanda hasta el fin de los tiempos en cada rincón de cada congregación. Esto les hará caer más si cabe en nuestras manos. La depresión los envolverá y se sentirán tan perdidos que culparán al Ser que nos expulsó del mismo Cielo. Ahí habremos dado el golpe de gracia. La lista que tengo de tales triunfos es interminable. Hemos hecho caer a tantos que no paro de regocigarme. ¡Son mi alimento diario!
¿Cómo podrás enmascarar estas acciones ante el resto de tus ovejas para que tu plan de aniquilación siga adelante? Fácil: limitate a repetir insistentemente estas palabras: “No eran cristianos ni verdaderos hijos de Dios. Es el Señor mismo el que ha hecho limpieza de escombros”. Y respalda tu aseveración con estas otras dichas por el que conocen como el discípulo amado: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”. Da igual que estén totalmente sacadas de contexto: te creerán. Siempre es así y nunca falla.
Con todo lo dicho, te puedo confirmar mi euforia cada vez que contemplo cuando alguno de tus pacientes apostata, sea de palabra, obra u omisión. Es incomparable la sensación de verlos perdidos como vagabundos y pordioseros, al no vivir de la manera en que dicta el Enemigo en Sus Mandamientos, aunque ellos se creen libres y limpios. Dejaron de orar, de escudriñar la Palabra y de usar los dones que les regaló el Fundador, tanto que olvidaron el inenarrable placer que experimentaban y sentían al servirle, dedicándose a trivialidades que no sirven para el Reino del Enemigo, a chismorreos de todo tipo, a la ociosidad y a sus propios quehaceres. Los hubo, los hay y los seguirá habiendo aquellos que su lenguaje actual es tan soez que hasta los demonios nos espantamos. No tiene precio verlos ofendidos cuando alguien les vuelve a hablar de Él y cómo lo rechazan porque no están de acuerdo con algún aspecto de Su Forma de Pensar.
Como ya no beben del Agua de Vida, la misma que le fue prometida a la mujer samaritana y la única que sacia, están sedientos y no dejan de buscar algo que llene sus depósitos internos, aunque sea mínimamente. Olvidan aquellas palabras del poeta José Martí: “Quien está lleno por dentro, necesita muy poco de afuera”. Y la capacidad de “llenar” al ser humano se la reservó en exclusiva el Enemigo, pero ellos siguen sin enterarse.
Una de las prácticas más habituales e irrisorias en que tratan de lograrlo es por el ejercicio del exhibicionismo –como si fuera “casual”- y el autovouyerismo por medio de instantáneas fotográficas de sí mismos, a veces de forma compulsiva y enfermiza, que publican a ojos de los demás, buscando las seis “a”: atención, aprobación, autoestima, amor, admiración y alagos. Ya sé que dicha palabra comienza con “h”, pero los demonios hacemos lo que nos viene en gana y no nos sujetamos a nadie. Por eso nos expulsaron del Paraíso y no tendremos cabida en la Jerusalén Celestial.
En el preciso instante en que termines de leer estas líneas y hayas interiorizado cada una de estas cartas, quémalas. Sería un desastre que tus pacientes y los del resto del mundo conocieran nuestra forma de actuar.
Sigue así y verás que, tarde o temprano, en pocos o muchos años, la iglesia que pastoreas, arderá. Y así, hasta la siguiente. Bien conoces esa frase del presidente Lincoln: “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo... se puede engañar a algunos todo el tiempo... pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Como en tu caso también se cumplirá y serás desenmascarado, deja pasar un tiempo cuando esto ocurra. Así las aguas volverán a su cauce y podrás decir que eres un “espíritu renovado”. Los ingenuos o neófitos volverán a picar el anzuelo, y lo único que tendrás que hacer es iniciar un nuevo ministerio de terror en otro lugar, cambiando el veneno que ofrecías por un nuevo, que diluirás entre la Verdad para caigan otra vez.
Cuando nos veamos cara a cara, ya que ambos estamos condenados, mientras que lloramos y crujen nuestros dientes, junto al resto de la Policía Infernal, nos rogodearemos grandemente en todos los muertos que causó nuestro Ejército derrotado en la Cruz. Como siempre, le echaremos la culpa a ellos, que no sabían que eras un lobo insaciable y sediento de sangre, y a los que previamente se marcharon acúsandote, que avisaron de tus colmillos y no fueron creídos por el miedo y la ceguera ajena. Brindaremos por todos mientras arden, especialmente por los que viven en el presente amargados por nuestra causa, que abandonaron la fe que un día profesaron y se entregaron a vivir de espaldas ante nuestro Enemigo. 
Sé que algunos, muy a nuestro pesar, no andan ni andarán en los pastos de nuestro territorio, sino en el Camino del Fundador. Saberlo me provoca un gran dolor, aunque reconozco que no tanto como el que me causó el ínfame día, conocido como la Resurección, en que contemplé la cueva vacía del Encarnado. Con todo, me queda la esperanza de que la vida les golpee tan fuerte que terminen por renegar de Él y el león rugiente los devore, para que así acaben en el mismo pozo de oscuridad que está reservado para los de nuestra calaña. Tristemente, mi fe al respecto no es muy grande –bien sabemos que nosotros creemos, pero temblamos-, porque la experiencia me ha demostrado que aquellos que han basado sus vidas sobre la Roca, a pesar de todo lo que les ha acontecido, han permanecido firmes. La semilla cayó en buena tierra, creció y se multiplicó sin fin. Y ahí siguen: contracorriente y blanqueados por la Sangre del Cordero.
Luego están aquellos que, por desgracia, regresarán a Su Casa, como el hijo pródigo. Aunque lamentarán en su foro interno los años que perdieron siguiendo órdenes de Nuestro Padre de las Profundidades, Su Padre los perdonará y los abrazará con Gozo. Tanto, que habrá fiesta en el cielo por ellos. Algunos apurarán hasta el último instante y se arrepentirán en su lecho de muerte. Otros habrán endurecido tanto su corazón después de toda una vida llena de pecado que no podrán hacerlo, aunque en el fondo de sus almas sabían la verdad. En estos dos casos vemos reflejado, una vez más, a los dos ladrones de la cruz.
Por último, estarán aquellos que la Muerte les visitará en el momento más inesperado y de forma sorpresiva, por lo que no tendrán tiempo para nada. Lo habrán postergado tanto que el tiempo se los comerá. Acabarán en este Infierno que fue preparado para nosotros los demonios y no para ellos, pero, para nuestra grata sorpresa, muchos seguirán haciendo todo lo posible para acabar aquí, a pesar de que les bastaría con aceptar el sacrificio expiatorio que el Enemigo llevó a cabo en la cruz para que el destino que les espera sea radicalmente opuesto.
Y sin más, creo que de forma definitiva en este plano de la existencia, me despido de ti con mi mejores deseos.


Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO.

lunes, 20 de junio de 2022

Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. XXXV


Para que no haya malentendidos, cualquiera que no entienda el propósito de estas “cartas”, antes deberá leer las claras explicaciones que ofrecí aquí: Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. Antes de comenzar, un preámbulo (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/06/cartas-del-diablo-su-sobrino-el-pastor.html).


Mi querido Orugario:

Aunque la mayor parte de mi tiempo suelo desaprovecharlo en sandeces –algo que aprendí de los humanos-, haré un esfuerzo y te escribiré unas líneas para que puedas pulir aún más tu astucia y sigas el ejemplo de Beelzebú
Quiero resaltar como admirable tu capacidad de adaptación a los tiempos y a las nuevos tsunamis pecaminosos que van surgiendo en el horizonte. Has logrado que hasta muchos que se llaman cristianos acepten como normal el matrimonio entre dos personas del mismo sexo y puedan formar una “familia”, cuando el Enemigo estableció desde el mismo Génesis que es algo exclusivo entre hombre y mujer, y que toda la Biblia es un Libro heteronormativo.
Si antes alguien decía lo contrario, los creyentes torcian el gesto en señal de escándalo y desaprobación. Ahora, los que cambian la muesca de su rostro, son los que mismos creyentes cuando alguien no se posiciona a favor de la vida homosexual, que incluso apoyan para que cada uno sea feliz como considere oportuno. Al igual que Nuestro Padre de las Mentiras, disfrazado de Ángel de Luz, conocía los textos bíblicos y los manipuló cuando tentó al Enemigo en el desierto, desde los años 70 del siglo pasado son los new-cristian revisionistas los que tratan de convencer al gentío que los pasajes tienen un significado muy distinto al que habían creído los cristianos desde siempre, que hay que reintepretarlos, desecharlos por caducos o adaptarlos a la cultura del presente. Pero, como decía José María Martínez, ese difunto teólogo español, y que tantos quebraderos de cabeza me sigue provocando al enseñar por medio de sus obras a tantos cristianos, “atribuir a un pasaje significados acordes con la comprensión previa o los prejuicios del interprete, pero ajenos a la intención del autor, no es interpretar, sino violar el texto”.
Cuando me reúno con el resto de la Policía Infernal y divagamos sobre este tema en particular, a todos nos desconcierta hasta qué extremo omiten que la causa primigenia de todo pecado humano se halla en el Huerto del Edén tras la Caída, siendo los deseos homosexuales una de las consecuencias, entre otras muchas. Todos los seres humanos heredaron una naturaleza caída, donde son propensos a unos pecados u otros. La atracción hacia las personas del mismo sexo es uno de los muchos “frutos” de dicha naturaleza, siendo la persona en última instancia la que decide qué hacer con esos sentimientos: seguirlos o no. Nosotros los demonios nos limitamos a hacer todo lo posible para que se dejen llevar.
Esto sería lo esperable entre los inconversos, pero contemplarlo entre los de la Fe es una prueba más del alcance de nuestra infiltración. Incluso entre los que son heterosexuales –que ponen su “buenismo” por encima del que posee el mismo Fundador-, en lugar de llamarlos a volverse a Él, los animan a que sean felices tal y como se sienten, ya que concluyen que eso es lo que importa. ¡Cuánta osadía! ¡Si hasta infinidad de ateos se consideran felices en su increencia pero están fuera de la Voluntad de Dios! ¡Con qué facilidad les engañamos con el juego del “sé feliz”! Si los pecados no provocaran satisfacción, los miembros del Club de los Tentadores no tendríamos nada que hacer.
Han llegado a tal extremo que afirman alegramente que David y Jonatan, Rut y Noemí, Jesús y Juan, entre otros, eran amantes. A todos ellos los contemplé durante años, y ni a mí se me pasó por la mente acusarlos de semejante fechoría. Extraordinarios amigos con grandes y nobles sentimientos de amor que, por gracia y obra de mentes que distorsionan la realidad –uno de nuestros juegos predilectos-, son convertidos en lo que no eran. En ocasiones como esta, compruebo de primera mano que la Humanidad va más allá de la sabiduría animal, llegando a superar en ocasiones a la diabólica. Al menos en imaginación nos rebasan ampliamente.
Poco a poco, los has convencido de que, como Dios es un Dios de amor, abraza todas las clases posibles del mismo. Han desechado hasta lo obvio, que sus cuerpos fueron creados para que se complementaran a la perfección, siendo también la forma de reproducción. Estos nuevos teólogos –entre los que te encuentras-, han hecho un dios a su medida: afirman creer y seguirle, pero le desposeen de parte de Su carácter al negar lo que Él estableció en el Diseño Original: varón y hembra, donde él es para ella y ella para él, siendo la ayuda idonea para el otro, y que, tras dejar a sus padres, se unen y pasan a ser una sola carne.
Muchos han olvidado, voluntaria o involuntariamente, que el Salvador al que tanto despreciamos también apareció para rescatar a estas personas, como al resto de la humanidad, pero exigiendo lo mismo que le pide a todos: que se vuelvan a Él y vivan como demanda, en lugar de satisfacer sus propios deseos bajo lo que consideran “su forma de ser”.
En mi última audiencia con Belial, pude contemplar su satisfacción al saber cómo la misma Creación ha sido quebrantada en su Orden Natural. Consideró delicioso a su paladar saber que tachas de homófobo, falto de amor por decir la verdad y fundamentalista cristiano –en tono peyorativo- al que no comulga con nuestros revolucionarios planteamientos y no piensa como la sociedad caída, cuya moral dominamos gracias al príncipe de este mundo y dios de este siglo.
En lo que respecta a los únicos matrimonios reconocidos por el Enemigo –los heterosexuales-, haz todo lo que esté en tu mano para romper los que se precien. ¿Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre? ¡Por favor, eso es una de las muchas ridiculeces que Él pronunció! El argumento principal para su disolución ya no deberá ser el adulterio –lo cual ya quedó muy desfasado- sino el más básico: conocieron a otra persona que les llenaba más, y claro, Dios no se podía negar a ese amor verdadero.
No te niegues a casar a nadie, especialmente a los que sabes que no son compatibles y vislumbras su divorcio en unos años. Esto es fácil de llevar a cabo cuando contemples que, al menos uno de los dos, es débil en la fe. Son aquellos que no tienen la Palabra por norma de fe y conducta, que suelen ser infantiles y, en lo que respecta a las relaciones sentimentales, no saben distinguir enamoramiento y pasión de amor y cuidados diarios. En cuanto te digan que quieren unirse, que no lo demoren y que vayan al altar. Cuando vivan bajo el mismo techo, cosecharán los conflictos que plantaron durante el noviazgo y que son un manjar para nuestro paladar: celos, inmadurez, frialdad, incapacidad de afrontar los problemas, actitudes pasivo-agresivas, chantajes, gritos y mal genio, infidelidad física o emocional, superficialidad y demás minas que explotarán en cualquier momento, haciendo que el cordón de tres dobleses se rompa por una de las partes humanas.
Para nuestro gozo, algunos de ellos se han vuelto tan obtusos que justifican o defienden las relaciones sexuales durante el noviazgo. Mientras tanto, el Encarnado, les sigue preguntando estupefacto por qué le llaman Señor, Señor, y no hacen lo que Él les dice. ¡Ni en nuestros mejores sueños lográbamos convencerlos de tales despropósitos! Hay ideas que no surgen de nosotros, sino de su propio Humanismo, que se considera mejor que el del Creador.
En lo que respecta a los padres y la educación de sus hijos, ni se te ocurra plantear ninguno de los problemas que los niños y adolescentes se van a encontrar en la vida y los placeres que les ofreceremos, como el sexo prematrimonial, la pornografía, el alcohol, las fiestas hedonistas, la ociosidad sin fin, los bailes desenfrenados llenos de vulgaridad, las compras compulsivas, los reality shows, la prensa rosa, la vanidad de las redes sociales, las nuevas tecnologías, las videoconsolas, la obsesión por el físico, la pasión desmesurada por los deportes e infinidad de aficiones, que les harán estar tan entretenidos que ni tendrán tiempo para buscar al Salvador. De esta forma, el pecado los enseñoreará, como hizo con Caín.
En estas cuestiones, mira para otro lado y censura al que quiera afrontarlas. Como no estarán preparados cuando se enfrenten al mundo real, serán nuevas almas que controlaremos con pasiones de todo tipo. Haz énfasis en que lo importante es que se porten correctamente en la escuela dominical y en los campamentos de verano, que no griten en casa y saquen buenas notas, como si éstas tuvieran alguna repercusión en su salvación. De lo demás, nada de nada. Mientras tanto, no hagas énfasis alguno en que los padres instruyan a sus pequeños en la Fe ni les den a conocer las Escrituras, sino que ellos elijan su propio camino cuando sean adultos. Esto nos dará mucha ventaja para ir amoldándolos a nuestros perniciosos gustos y al mundo que rechaza al Fundador.
En todos los asuntos que he descrito y en otros muchos, has vuelto de revés las palabras del tal Pablo en su despreciable carta a los Romanos, y las has modificado para que digan como desea Nuestro Padre de las Profundidades, el que es homicida desde el principio, por lo que ahora se leen tal que así: “Conformaos a este siglo. No os transforméis ni renovéis vuestra mente. Así no comprobaréis que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta”.


Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO.

viernes, 17 de junio de 2022

Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. XXXIV


Para que no haya malentendidos, cualquiera que no entienda el propósito de estas “cartas”, antes deberá leer las claras explicaciones que ofrecí aquí: Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. Antes de comenzar, un preámbulo (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/06/cartas-del-diablo-su-sobrino-el-pastor.html).


Mi querido Orugario:

Hoy te enseñaré nuevas maquinaciones para conducir a los cristianos a una guerra de guerrillas: haciendo hincapié en sus diferencias doctrinales en asuntos secundarios. Como todos ellos creen en lo esencial (el pecado original, la Trinidad, la salvación por gracia y el sacrificio expiatorio en la Cruz, la Resurrección y Ascensión, junto a la futura Parusía), céntrate en lo demás: si la salvación se pierde o no, si la Iglesia será raptada antes, durante o después de la Tribulación, y cuestiones semejantes. Deja caer la idea de que los que no piensen como el grupo de tus pacientes, posiblemente sean herejes o no están llenos del Espíritu Santo. Crea artificiales debates acalorados para que, entre ellos mismos, se miren con recelo y con aires de superioridad. Comprobarás con tus propios ojos cómo el amor que decían profesarse se convierte en fuego consumidor y soberbia. Es la manera ideal en que estos pacientes se dividan más y más entre ellos, mientras se pelean a muerte y tiñen de rojo el sendero que les conducía a la Casa Celestial y abandonaron.
Sé que ya lo instauraste, pero no dejes pasar la ocasión de seguir implementando un régimen legalista que les haga creer que, mientras más lo cumplan, más santos, espirituales y entregados serán. Establece más cultos semanales, más actividades extra eclesiales, más reuniones “especiales”, más talleres, más conferencias, más viajes, más salidas evangelísticas, más vigilias y oraciones. Para ello recalca la solemnidad del lugar de reunión con sobrenombres como “Templo”, “Iglesia”, “Altar”, “Capilla” o “Lugar Santísimo”.
Casi siempre bastará con que les enseñes que “la asistencia” es morir al yo. Así no hallarán descanso ni llevarán la carga ligera de Cristo, ni su yugo, que es fácil, sino el Nuestro: un Evangelio de obras que les fuerce a llevar pesadas piedras sobre sus lomos, hasta que sus almas queden sin respiración, agotadas y herniadas.
Ya que quedarán exhaustos y estarán tan ocupados en estos quehaceres, no tendrán tiempo para las verdaderas obras de caridad: atender a sus padres –especialmente si están enfermos-, compartir tiempo con la familia y seres queridos, visitar a los huérfanos, los presos y las viudas, ayudar a los pobres, alentar a los de poco ánimo o ser hospitalario en sus propias casas. De esta manera, no serán de ejemplo, sino incluso de piedra de tropiezo ante los inconversos que no querrán saber nada de la salvación que les ofrece el Enemigo.
Como si no fuera contigo, muestra un absoluto desinterés por los que no se congregan durante semanas. Pregúntale a otros, como si estuvieras preocupado, y luego limítate a hablar mal de ellos por su falta de compromiso, pero no los llames por teléfono para interesarte sinceramente ni quedes en persona como si fueran tus amigos. ¡No lo son! ¡Sólo son calientabancos y números para ostentar! Cuando vuelvan, entonces sí: salúdalos con una amplia sonrisa y abrázalos, mientras que les dices mi frase favorita en cuanto a hipocresía se refiere: “Os echaba de menos”. ¡Los echabas tanto de menos que ni los llamaste! ¡No puedo parar de brindar pensando en tu dejadez y falsedad!
Convierte al coro en un producto de consumo, puro elitismo, donde los músicos de tu congregación sean estrellas, tanto que sean jaleados como tales cuando organices giras y conciertos. Que la música sea otro becerro de oro más. Muchos terminarán vanagloriándose en sus mentes y corazones al ser alabados por sus seguidores melómanos que los han convertido en ídolos. Los habrá con grandes conocimientos de letras y melodías, pero, más allá de la religiosidad externa, verás que pocos aplicarán en sus vidas la obediencia a la Biblia, a pesar de que escuchan sermones sobre ella varias veces a la semana. El tiempo te demostrará que muchos de ellos y de los asistentes a dichos eventos no estarán ni convertidos, y cuando se cansen o encuentren otras actividades más placenteras a los sentidos, desaparecerán en el anonimato y se diluirán en vidas licenciosas. A posteriori, culparán a Dios del devenir de sus vidas, cuando fueron ellos mismos los que decidieron qué camino tomar.
En vista a nuestros recientes éxitos y que ya he expuesto, te invoco para que sepas que no es muy necesario que estudies el Libro Sagrado. Limítate a copiar lo que otros ya han dicho, haciendo algún retoque para que parezca que ha salido de lo más profundo de tu corazón.
Dedicar largas horas a estudiar sería una pérdida de tiempo, ya que tus pacientes tampoco lo hacen en demasía, más allá de unos pocos obsesionados que son fáciles de desprestigiar. Para que nunca sean libres y sigan encadenados a ti, asústalos, indicándoles que la letra mata. Será muy extraño que te tropieces con alguno que sepa que esa letra se refiere a la Ley dada a Moisés, en la incapacidad que tienen para cumplirla, y por lo tanto de salvarse a sí mismos, y que no tiene nada que ver con escudriñar La Palabra del Enemigo, que es lo que tendrían que hacer todos.
Si a pesar de tus serias advertencias, insisten, golpéales con otro mandoble, y acúsalos de engreídos porque el conocimiento envanece. Nuevamente, la inmensa mayoría ignorará que dichas palabras de Pablo a los corintios se referían al problema que en esa iglesia estaban teniendo por los alimentos que Nos sacrificaban y que luego comían: puesto que unos y otros tenían distintas opiniones, el Apóstol les mostró que la comida en sí no significaba nada (este era el conocimiento real), pero que, si se encontraban con hermanos que tenían problemas de conciencia, no comieran estos alimentos delante de ellos para no ser piedra de tropiezo. Es decir, que antepusieran el amor a sus hermanos al conocimiento que tenían de la verdad sobre esta cuestión. Esa es la explicación sencilla, pero, como siempre te digo, distorsiónala y úsala para tus intereses egoístas.
Si se diera el caso de que alguno de tus pacientes te anima a que revises cierta doctrina que considera herética, no te rebajes a su nivel. De nuevo, hazle saber que no sabe más que tú y que eres “el pastor”. Cualquier texto significará lo que tú quieras que signifique. Ni más, ni menos. Repetirán como loros lo que tú digas, dirán “amén” y se irán a casa tan felices. ¡Pobres ingenuos! ¡Ni se imaginan hasta que extremo son controlados por nuestra Legión!

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO.