lunes, 29 de abril de 2024
Las devastadoras consecuencias de la revolución sexual de los años 60 en el mundo de hoy: exhibicionismo, pornografía, programas de televisión y “manga” (1ª parte)
Aunque siempre llamo a las cosas por
su nombre, hoy lo voy a hacer con mayor énfasis. Si ofendo, ofendo; no me
importa lo más mínimo. Si a alguno le pica, que se rasque. Si alguno siente
esto como una bofetada, que despierte de la inopia en que se encuentra. Por mi
parte, espero que sean mayoría los que se den cuenta de cómo es la realidad, y
la rechacen, en lugar de apoyarla o de ser parte de ella.
Sin perderme en los detalles del
origen mitológico de “la caja de Pandora” y su historia, cuando alguien dice,
en términos genéricos, que “se ha abierto la caja de Pandora”, la idea que
quiere transmitir es que muchos males vienen en camino y va a causar
incontables daños a la humanidad.
Metafóricamente, una de las veces que
se abrió dicha caja fue en la década de los 60, en el siglo pasado, con la
llamada revolución sexual, a la que también se llamó “liberación”, donde se
empezó a cambiar todo lo referente a la “moral sexual”, la “desnudez” y las
“relaciones sexuales”. Ahí comenzó buena parte de la decadencia occidental.
Desde entonces, los efectos maléficos campan a sus anchas, ya no solo en
Europa, sino por todo el planeta Tierra, como si fueran verdaderos demonios que
se han apoderado de la mente y el corazón de las personas, sin que estas lo
sepan, alimentando sus pasiones más bajas. ¿Cómo vemos, hoy en día, las
consecuencias de esa “revolución”?
Exhibicionismo
Las redes sociales están llenas de
mujeres que se muestran prácticamente desnudas: en ropa interior, en ropa de
calle que apenas cubren nada y en trajes de baño “minimalistas”, donde se ha
pasado del bañador al bikini, luego al tanga y, en pocos años, se llegará al
nada-tanga. ¿Y qué decir de OnlyFans, la nueva forma de prostitución online?
Y no me refiero únicamente a las
“profesionales” que viven de lo que generan en Internet, sino a infinidad de
amateurs y personas “normales”. Muchas de ellas se contonean (no lo llamo
bailar, porque no lo es) al son de todo tipo de canciones, con letras
deleznables. Aunque no sean conscientes en el presente, el ridículo que hacen
es espantoso, y cuando maduren, o el tiempo y la vejez tomen su lugar, se darán
cuenta; o no, quién sabe. Se quejan de que las cosifican, cuando son ellas
mismas la que lo hacen.
El problema es que, mientras tanto,
son aplaudidas por hombres babosos, que incluso pagan por verlas o tener por
pareja a estas mujeres. El varón que está con una así es alguien que no tiene
amor propio, que no se respeta, y que ha vendido su dignidad y su alma.
Esta forma de actuar de las mujeres
ya abarca a las niñas, que imitan a las mayores, con el consentimiento de sus
padres en algunos casos –que se aprovechan del rédito económico que logran-, o
desde la ignorancia –sin saber a qué se dedican sus retoños-, que buscan
seguidores y admiradores que las llenen de autoestima con atención. Y, para
lograr sus fines, posan luciendo su escasa, pero incipiente feminidad, como si
estuvieran en la portada del Playboy, y tan pintorreadas que parecen muñecas y
gogós.
¿Por qué “el mundo de la moda” diseña
ciertas vestimentas y modelitos para adolescentes y preadolescentes? El refrán
“piensa mal y acertarás”, aquí es, literalmente, aplicable. Basta con que lo
pienses mínimamente.
Con los hombres, tres cuartos de lo
mismo. Unos van con los calzoncillos por fuera del pantalón, otros “luciéndose”
con selfies de todo tipo, especialmente aquellos que van al gimnasio, para
llamar la atención sobre sus montañas de músculos, a la vez que ponen cara de
estreñimiento. El patetismo que alcanzan tampoco tiene límites. ¿Y qué decir de
aquellos culturistas, que se muestran en tanga con los glúteos rajados y sus
pezones con ginecomastia, fruto de la química
mortal que se inyectan en sus cuerpos? A la persona de la calle, al normal, les
da grima todo eso.
Tanto hombres como mujeres han
perdido por completo el pudor sano, y ya no hay vergüenza alguna. Además, todos
ellos terminan por convertirse en yonquis de la dopamina, a cuya dosis habitúan
a sus cerebros, volviéndolos químicamente adictos. Para esto necesitan “likes”
y comentarios en forma de piropos; saben que, mientras más carne enseñen, más
de esto recibirán.
Está claro que hay excepciones. ¿Qué
tanto por ciento? No lo sé, pero, viendo las redes sociales y “el mundo real”,
la verdad es que el número de “exhibicionistas” es demencial.
Algunos, de forma burlesca, dirán:
“entonces qué, ¿volvemos a vestir como en la antigüedad? ¿O prefieres que
vayamos como monjas, y las niñas tapaditas hasta el cuello?”. No mi alma. De la
libertad al libertinaje actual hay un margen muy amplio, y basta con encontrar
el equilibrio. La modestia, la belleza y la elegancia no tienen que ir de la
mano con la desvergüenza, la desnudez pública y la vulgaridad. Y el que diga
que no sabe entender la diferencia, es que se está haciendo el loco.
Pornografía y programas de televisión
El consumo de
pornografía ya se considera normal desde hace tiempo. De ser algo tabú, que era
casi inaccesible, a estar disponible para cualquiera en Internet. Los estudios
al respecto son escalofriantes, al mostrarnos que, por ejemplo, en España la
edad media donde se comienza a visualizar está entre los nueve y los once años,
donde uno de cada tres niños entre diez y catorce años visita este tipo de
páginas de manera regular. Los niños estadounidenses son aún más precoces: a
los seis años.
Tanto la mujer como el hombre, son vistos como mero
objetos, cuyos cuerpos se usan de forma violenta y humillante. Llevan a cabo
todo tipo de prácticas enfermizas, a unos niveles que no reproducen ni las criaturas
del reino animal. El acto más privado del ser humano se ha convertido en un
espectáculo público. Además, distorsiona la imagen del sexo opuesto, del
respeto que se le debe a toda persona, y se elimina de la ecuación la
intimidad, la ternura, la confidencialidad, la fidelidad y la exclusividad.
El destrozo mental y
moral que provoca esto en una mente, y más en la de un niño o adolescente, es
atroz. Si esto no remueve las entrañas de
cualquier ser humano y le provoca náuseas en su alma, nada lo hará.
Temor, pánico más bien, debería darle a aquellos que
promueven la corrupción de niños –sea por medio de la música, los vídeos, la
ropa, los “consejos” o de las actitudes, en vista a las palabras de Jesús: “Imposible es que no vengan tropiezos; mas !!ay de aquel por quien
vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le
arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lc. 17:1-2).
Por su parte, en los
programas de televisión, especialmente en los de entrevistas, se narran todo
tipo de asuntos personales. Si antes las intimidades se guardaban en secreto,
por respecto y educación, en la actualidad es todo lo contrario: se presume de
a cuántos se han llevado a la alcoba y lo que han hecho allí, mientras los
espectadores, ávidos de morbo, aplauden, comentan y les ríen las gracias. Incluso,
los que se mueven en el mundo de la farándula, narran lo privado de sus
matrimonios o de sus exparejas. La realidad es que resulta nauseabundo, y es un
ejemplo más de la degeneración moral a la que hemos llegado, donde a lo malo se
le llama bueno, y a lo bueno malo.
Manga
Como
saben los que han leído en mi blog la sección “cómics para reflexionar”, leo
también “manga” (cómic japonés). Siendo muy selectivo, se encuentran verdaderas
joyas y otras que, sin serlo, resultan muy divertidas. Pero, como en otros
medios (cine o literatura), hay muchísima basura.
Dentro
de todo ese estiércol, hay diversos subgéneros, que deberían catalogarse dentro
de la categoría “patologías mentales”, pero que son muy populares. En ellos, se
muestran, con todo lujo de detalles, a adolescentes llevando a cabo todo tipo
de actos depravados o impropios de dicha edad. Y esto incluye a niños y niñas,
con rostros y cuerpos infantiles. En ocasiones entre ellos, y en otras con
adultos, sean universitarios o profesores. Si eso no es pedofilia, ¿entonces
qué es?
En
un mundo normal, la creación y publicación de este material estaría perseguido
por la ley. Pero como estamos en el manicomio, y tras la revisión del Código Penal en 2015
en España, la Fiscalía General del Estado dijo que “los fiscales no acusarán
por la posesión, producción y difusión de pornografía infantil en cómics o
mangas”, puesto que no son considerados dibujos “realistas”. Bochornoso.
Se
ha llegado a tal extremo, que se muestran a dichos niños en relaciones
transexuales, de travestismo, de incesto y sadomasoquismo. Es más, las editoriales españolas ya ni se cortan un
pelo a la hora de publicitarlas. ¿El nombre de una de esas editoriales?
Lucifer. Y no es broma; así se llama. Se creerán graciosos, transversales,
modernos, cuando, en realidad, forman parte de la corrupción sistémica que se
está llevando a cabo en la mente de los jóvenes.
Esta
mugre no es consumida únicamente por individuos mayores con gustos enfermizos,
sino también por adolescentes. Y los padres, ignorantes en su mayoría. Otros,
si son conscientes, se muestran pasivos, mirando para otro lado, como si no
sucediera nada.
Continuará en Las devastadoras consecuencias de las
revolución sexual de los años 60 en el mundo de hoy: ideología de género, promiscuidad, destrucción de la
familia, divorcios y abortos & explicación bíblica (2ª parte)
lunes, 22 de abril de 2024
David: Un hombre de pasión y destino
Quiero creer que todo
cristiano posee en su biblioteca particular algunos libros del excelente
escritor Charles Swindoll. Y si no, este es un buen momento para empezar. Sin
duda alguna, es uno de mis autores favoritos. Tiene un don especial, ya que en
cada relectura sientes que es la primera vez que lo lees, puesto que siempre te
aporta algo nuevo y fresco. Recoge el estilo bíblico, en el sentido de que te
muestra cómo ciertas vidas, que transcurrieron hace muchos siglos, son
perfectamente aplicables al presente. Mucho de lo que vivió, sintió, pensó y
experimentó David, lo podemos llegar a vivir nosotros, en su esencia.
Hace más de veinte
años inició una colección dedicada a los grandes personajes bíblicos, los
cuales quiero ir reseñando poco a poco para despertar el interés en aquellos
que todavía no los han leído. Y hoy quiero empezar haciendo una pequeña reseña
por la biografía que lleva a cabo de David, al que llama un hombre de pasión y
destino.
Aprendiendo de lo malo
Cuando nos acordamos
de él, suele venir a nuestra mente sus comienzos humildes como pastor de
ovejas, su épica victoria ante Goliat, sus salmos, su gran reinado como rey de
Israel y su caída en adulterio con Betsabé, junto a otros errores que cometió a
lo largo de su vida, como su poligamia, y por la cual tuvo que pagar un precio
muy alto en su último tercio de vida. En todas estas escenas se detiene el
señor Swindoll de forma muy gráfica y elocuente. Pero, ante esto, que ya es
consabido, personalmente me llama la atención el enfoque que hace y del cual
podemos aprender muchísimo: cómo usa
Dios las circunstancias negativas, la maldad de nuestro alrededor y los
enemigos que nos acechan por nuestra fe, para moldear nuestro carácter. Hay
cristianos que hacen el bien si se portan bien con ellos, si el medio que les
rodea es positivo y agradable, pero que actúan de forma opuesta si su mundo se
vuelve negro. Incluso hay personas que han abandonado al Señor porque
padecieron algún tipo de mal: amigos que les traicionaron o abandonaron, el
haber sufrido algún tipo de abuso espiritual, un familiar que murió de forma
inesperada, una enfermedad sufrida en las propias carnes, un despido laboral,
etc. Esto no debería ser así.
David, antes de ser
rey, fue perseguido incansablemente para asesinarlo, tuvo que huir día tras día
y esconderse en cuevas. Todo esto provocó que perdiera su esposa, su posición y
hasta el respeto a sí mismo. El capítulo seis –mi favorito-, titulado Sin ninguna muleta, trata en profundidad
lo citado y es una de las lecciones más importantes que he aprendido en mi
vida, y que es necesario que todos asimilemos para que forme parte de nosotros.
Los dos caminos
¿Cuál es el peligro
principal de no poner en práctica lo dicho en esas páginas que escribe
Swindoll? Vivir según nuestra propia voluntad, en lugar de la de Dios. Las
consecuencias de esto tiene consecuencias eternas, que es la segunda muerte, la
cual ya no tiene solución. Puede que en esta vida se logre el éxito, el
reconocimiento ajeno, el trabajo de tus sueños, la novia deseada, la diversión
que tanto placer le da a los sentidos, pero de cara a la eternidad, no sirve
absolutamente de nada. Por eso es tan triste escuchar a un joven decir que
sería feliz teniendo dinero para salir de fiesta todos los días con sus amigos.
Vivir de espaldas a Dios, ciego, incapaz de doblegar el corazón y preferir ser
el “dios” de su vida, en lugar de dejar que sea el Creador, es terrible.
Esto es algo que
vemos en la vida de Saúl, como narra el autor: “Este hombre no tenía necesidad de morir como lo hizo, pero la verdad
es que él mismo escogió su propio destino. Escogió palmo a palmo, y día tras
día, entrar en componendas y vivir a la luz de la desobediencia. Y escupió en
la cara de Aquel que le dio su gracia, como diciéndole: ´No te necesito. Yo
viviré y moriré como me plazca`. Saúl escogió su senda carnal y por eso no
debe sorprendernos el desenlace. Pero fue en verdad un sufrimiento que bien
pudo haberse evitado. F. B. Meyer dice: ´Esto es lo más cruel de todo:
saber que pudo haberse evitado ese sufrimiento; que es el resultado del desatino
y de la contradicción; que es la cosecha de lo que uno mismo siembra; que a los
buitres que se alimentan de nuestras tripas los hemos criado en nuestras
propias entrañas. ¡Oh, Dios, qué dolor tan grande!`” (Pág. 139,140).
El contraste entre la
vida de David –a pesar de sus grandes pecados, de los que supo arrepentirse a
tiempo- y de Saúl, debería hacer reflexionar a cualquier ateo, pero también a
todos los cristianos, para que nunca perdamos de vista quién debe ser el
verdadero Señor de nuestras vidas, sin olvidar cuál es nuestra meta final.
Índice
Lo reseñado es una
ínfima parte de todo lo que nos podemos encontrar en este libro, que recomiendo
fervorosamente a todo el mundo, y no solo para leerlo una vez y dejarlo en la
estantería, sino para regresar a sus páginas en distintas etapas de nuestro
caminar en este mundo. Siempre encontraremos algo que no habíamos apreciado las
veces anteriores.
Para no extenderme
más, aquí os dejo el índice:
Dedicatoria
Introducción
1. Un hombre de Dios,
según el corazón de Dios, y a la manera de Dios.
2. Un don nadie
ignorado por todos.
3. Música suave para
un corazón endurecido.
4. David y el enano.
5. Secuelas de la
muerte de un gigante.
6. Sin ninguna
muleta.
7. Sólo para los que
moran en cuevas.
8. La tentación más
sutil de la vida.
9. Cómo calmar a un
hombre airado.
10. Días nublados...
noches de oscuridad.
11. Dos muertes... un
contraste.
12. Un nuevo rey, un
nuevo trono, el mismo Señor.
13. David y el arca.
14. Cuando dice “No”.
15. Gracia de una
tierra árida.
16. El caso de la
persiana abierta.
17. ¡La
confrontación!
18. Problemas en la
familia.
19. Aguantando la
tormenta.
20. Amigos en las
malas.
21. Suficientemente
grande como para perdonar.
22. Un canto de
triunfo.
23. Cuando los
piadosos actúan como necios.
24. El final de una
era.
Conclusión.
lunes, 15 de abril de 2024
7. ¿Es la robotización el primer avance y, a la vez, peligro que se avecina?
Venimos de aquí: Los inventos tecnológicos que van a cambiar la sociedad
(https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/03/6-los-inventos-tecnologicos-que-van.html).
De entre todos
los avances citados en el artículo anterior, tanto la robotización como la Inteligencia Artificial —a pesar de que entusiasman a muchos— causan desasosiego entre algunos,
considerándolos un peligro para la sociedad. Francisco González —ex
Presidente del BBVA señala que «conllevan enormes riesgos, que van desde la posibilidad de
un crecimiento drástico del desempleo y la desigualdad, o de presiones
insoportables sobre los sistemas de protección social, hasta amenazas
catastróficas para el planeta y para la supervivencia de nuestra especie».[1]
Ahora nos dedicaremos a analizar la primera de
dichas cuestiones.
Ejemplos de robotización
Veamos varios ejemplos concretos de automatización:
- Desde 2017, una fábrica ubicada en Japón es capaz de “fabricar” 30.000 lechugas diarias; en 2022 la cifra llegó a las 500.000 unidades. ¿Y la mano humana en dicho proceso? Ínfima: «Según la empresa, en su sistema ya están completamente automatizadas 4 de las 6 fases precisas para la obtención de la lechuga (solo la plantación de la semilla y el control de la germinación precisan aún de la intervención de trabajadores humanos), y están en proceso de conseguir la automatización total. Así las cosas, en unos meses la semilla será plantada, nutrida, controlada, trasplantada, recolectada y empaquetada de una forma absolutamente automática»[2].
- Amazon sigue imparable en su proceso de automatización: «lleva los robots al último paso de sus almacenes e invertirá 700 millones en automatizar sus centros en Europa».[3] Aparte, tiene en fase de pruebas el uso de drones para paquetería.
- McDonald´s ha sustituido a casi todos los cajeros por pantallas; el cliente realiza directamente el pedido sin necesidad de guardar cola.
- En San Francisco (EEUU), la empresa Marble reparte comida a domicilio por medio de una flota de robots con forma de carrito de helados: se pide desde el móvil al restaurante preferido, donde el robot recoge el pedido y lo lleva hasta casa.[4]
- En Lyon (Francia) y en Las Vegas (Estados Unidos), entre otras ciudades del mundo, se están probando microbuses de transporte público autónomos —es decir, operados sin intervención humana.[5]
Esto mismo va a
suceder de forma progresiva e imparable en incontables áreas laborales. Con la
robotización y la automatización, las empresas reducirán sus costes de
producción de forma considerable, y más teniendo en cuenta que las máquinas no
se cansan y realizan las tareas más rápido que los humanos.
Los contras
En España, según
el estudio Impacto de la
robótica y la automatización en la productividad y el empleo, elaborado por José Ignacio
López-Sánchez, catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Complutense
de Madrid[6]:
la robotización de la economía tendrá un impacto positivo neto en el empleo en España, con
una ganancia esperada de 672.351
empleos hasta el año 2030. Sin embargo, este saldo no
esconde que habrá profesiones en las que se destruirán miles de empleos, como
son las físicas o que requieren actividades manuales y las que implican
habilidades cognitivas básicas. En el
primer grupo se enmarcan profesiones, como son conductores, trabajadores de cadenas de montaje, mecánicos,
canteros, techadores, electricistas, cocineros, alimentadores de máquinas,
limpiadores, empaquetadores, guardias de seguridad y personal encargado del
control de calidad. En estas áreas, 1,16 millones de puestos pasarán a
realizarse por robots a medida que ganen terreno en el mercado laboral. El segundo grupo en el que se producirá
una pérdida de casi medio millón de puestos de trabajo en unos siete años
engloba actividades como la de los cajeros de los supermercados, la atención al
cliente, los mecanógrafos, contables o encargados de introducir y procesar
datos.[7]
Un informe de
2013 enumeraba una lista con setecientas ocupaciones susceptibles de ser
desempeñadas por máquinas.[8]
Según un estudio de Citibank y la Universidad de Oxford, solo en EEUU
corren peligro un 47% de los empleos debido a la automatización. En China, la
cifra es mucho mayor: el 77%.[9] A las
mismas conclusiones llega el informe elaborado por la entidad financiera Bank
of America Merrill Lynch: en un plazo de diez años, la proliferación de los robots será tal que podrían abarcar el 45%
de las tareas humanas en las fábricas. Además, en un par de
décadas, hasta en el 47% de las profesiones, los trabajadores humanos
podrían ser sustituidos por robots e IA.
Con este
panorama, se entiende que hayan titulado
el dossier The rise of robots (El ascenso
de los robots).
Los pros
Para ser justos
con la otra cara de la moneda, el mismo estudio sostiene que la robotización
también actuará como un motor de nuevas oportunidades:
a pesar de que los robots quitarán
puestos a las personas en estas áreas, lo cierto es que según los cálculos el
saldo final será positivo. Pese a esta pérdida de puestos, nuevamente en
España, la robotización estimulará la creación de 2,29 millones de empleos
en segmentos más cualificados [...] Por ejemplo, se crearán 294.295
empleos hasta 2030 en profesiones que requieren capacidades cognitivas
superiores como redactores,
asistentes jurídicos, escritores, analistas financieros, contables, médicos
[...] La creación de empleo ascenderá a 786.182 puestos en profesiones que requieren capacidades sociales y
emocionales como representantes de ventas, agentes inmobiliarios, consejeros,
trabajadores sociales, terapeutas, gerentes, ejecutivos, programadores o
profesores; y habrá 1,21 millones de nuevos empleos en los oficios que implican
aptitudes tecnológicas, como los asistentes administrativos, administradores de
redes, desarrolladores de software, ingenieros, expertos en robótica,
científicos o diseñadores de productos. [...] En Francia, el saldo positivo
será de 1,56 millones de empleos; en Alemania, de 2,47 millones, y en Reino
Unido, de 2,7 millones.[10]
Un delicado equilibrio y los
problemas consecuentes
En
definitiva, y tras haber visto los pros y los contras, habrá más y mejores
puestos para ciertos trabajos y los que vayan surgiendo, y muchos menos para
otros que irán extinguiéndose. Eso si se cumple lo predicho, porque otros
estudios, como el llevado a cabo por la consultora de talento
Randstad Research, en lo que respecta a la implementación de la IA, vaticina «la pérdida de cerca de 400.000 empleos netos
en los próximos diez años en el mercado laboral de nuestro país. Esta
cifra surge de la diferencia entre los
empleos que potencialmente pueden desaparecer con la adopción de la IA por parte de las empresas (2 millones) y
los que se crearán como resultado de las nuevas oportunidades económicas
surgidas a raíz del uso generalizado de esta tecnología (1,61 millones)».[11]
Sea como sea —un
balance positivo o negativo en el trabajo neto—, lo indudable es que, en su
base, la robotización de la industria y de los servicios tiene como fin, una
vez más, la mejora en la calidad de vida de las personas. De lo contrario,
seguiríamos lavando a mano la ropa y, en lugar de viajar en coches y aviones,
estaríamos haciéndolo en caballos, ni tampoco enviaríamos e-mails, sino cartas
que tardarían semanas en llegar a su destino. Y así con mil aspectos. Esto es
parte de la evolución tecnológica. Con la robótica se busca lo mismo, y no hay
nada malo per se.
Bien señala de nuevo
José Ignacio López-Sánchez:
la automatización aumenta la
riqueza en el país, que puede ser utilizada por los gobiernos para reducir
la desigualdad mediante políticas redistributivas. En términos de desigualdad
después de impuestos y transferencias, parece haber pruebas de que una mayor
densidad de robots genera menores niveles de desigualdad a medio plazo. Esto
podría interpretarse en el sentido de que los beneficios derivados de la
automatización están siendo empleados por los gobiernos en políticas
redistributivas que reducen la desigualdad.
Algunos afirman que llegará el día donde el ser humano no tenga que
trabajar o, al menos, donde su desempeño se reducirá al mínimo. Esto, en
teoría, llevaría a que todo el mundo podría disfrutar de mucho tiempo libre
para sus intereses personales (familia, proyectos, ocio, etc.) sin necesidad de
arduas tareas, puesto que todas las necesidades estarían cubiertas. Sería una
especie de “sueño hecho realidad”, aunque Wall-E
—que ganó el Oscar a la mejor película
de animación en 2008— nos
mostró que, una sociedad donde se vive únicamente para el placer, no es algo
saludable para el alma.
Lleguemos o no algún día a estos extremos, «lo cierto es que, de forma inexorable,
avanzamos hacia lo que Jeremy Rifkin (sociólogo y economista) denomina la Sociedad de Coste Marginal Cero, un
mundo en el que el coste de la producción será tan ínfimo que se puede afirmar
que prácticamente todo será gratuito».[12]
¿Cuál es
entonces el problema?:
Que no vamos a llegar a dicha
situación de un día para otro. [...] En un lapso de unos años, y antes de que
“todo sea gratis” se van a perder millones de puestos de trabajo por causa de
la robotización de la economía, y entraremos en un peligroso periodo en el que
ni habrá suficientes puestos de trabajo para todos, ni estaremos aún brindando
con champán en la era del “todo gratis” que predice Rifkin.[13]
Si las máquinas nos sustituyen, el desempleo para los no-cualificados
será tan exagerado que los Gobiernos tendrán que tomar medidas, hasta ahora inexploradas.
Como apunta Enrique Dans, Profesor de Sistemas de Información en IE Business
School.
A
medida que las máquinas no solo van aprendiendo a hacer más cosas, sino que
además las van haciendo cada vez mejor, mucho mejor que las personas, y a un coste
más bajo, pensar que va a haber más empleo del tipo que hoy conocemos como
empleo es simplemente absurdo. [...] Los perdedores serán los que trabajan
para vivir, aquellos que simplemente van a trabajar todos los días para
llevar a cabo tareas que no les satisfacen en absoluto, pero que necesitan
hacer para obtener un dinero que les resulta imprescindible. Esos trabajos, en
su inmensa mayoría, desaparecerán y serán sustituidos por máquinas, siempre que
haya un interés económico por hacerlos más eficientes y competitivos.[14]
¿Soluciones?
El profesor Carl
Benedikt Frey explica que habrá al menos tres esferas que seguirán siendo cosa
de humanos: «La creatividad, el desarrollo de nuevas ideas y artefactos; las
interacciones sociales más complejas, donde las personas negocian, persuaden o
gestionan equipos; y la tercera tiene que ver con la percepción y manipulación
de objetos irregulares».
Pero, ¿qué hará
el resto de personas que no estén incluidas dentro de esas tres esferas? ¿Qué
será de aquellos que no sean programadores informáticos, ingenieros técnicos y
superiores, especialistas en ciberseguridad, analistas de aplicaciones (apps),
diseñadores de software, ingenieros de telecomunicaciones, expertos en redes
sociales o analistas de sistemas?
En esa misma línea
de pensamiento iba el difunto
Stephen Hawking: «La automatización de las fábricas ya ha arrasado trabajos en
la manufactura tradicional, y la proliferación de la inteligencia artificial
posiblemente extienda esta destrucción de trabajo a las clases medias, donde
solo sobrevivirán los roles creativos y de supervisión».[15]
Oswaldo Lorenzo,
profesor de Deusto Business School, deja bien claro que todo profesional tendrá
que actualizarse, reinventarse y recualificarse en otros sectores: «Los que
seamos capaces de cambiar sobreviviremos a la cuarta revolución industrial, el
resto desaparecerá».[16] Un vaticinio inquietante porque no es
lo mismo cualificarse siendo de la
nueva generación —o teniendo veinte años—, cuando la robótica ya esté
completamente implementada, que recualificarse
con cuarenta o más, que suele ser la edad en que, mayormente, están actualmente
copados millones y millones de puestos de trabajo.
Algunos países, viendo lo que se les viene encima, han puesto en marcha
diversos experimentos, basados en la reducción
de la jornada laboral y en la renta
básica universal, que «es una
forma de sistema de seguridad social en la que todos los ciudadanos o
residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones.
La recibe todo miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si
no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma,
independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y
sin importar con quién conviva».[17]
De dónde
saldría el dinero? De los impuestos que se les cobrarían a las empresas que
utilicen robots, autómatas e Inteligencia Artificial. Esto garantizaría al
ciudadano atender las necesidades básicas de alimentación, sanidad, vivienda,
ropa, educación y transporte. Es evidente que este plan de contingencia, u
otros semejantes, tendría que ponerse en marcha antes de que la robotización y
el desempleo se generalicen. De lo contrario, ya no servirá de nada el actual Panem et circenses para acallar a las
masas, y el estallido social estaría
más que garantizado.
El bien para la humanidad será posible, siempre y cuando se comparta y
distribuya la riqueza que producirán las máquinas. Siendo esto una forma
moderna y “robótica” de comunismo —sistema político que
jamás ha funcionado, más allá de en las novelas de Isaac Asimov—, conociendo nuestra propia naturaleza
y la historia de la humanidad pasada y presente, ¿será esto posible? ¿O es una
quimera, en vista a los antecedentes? Sin duda, no es fácil, y nos esperan años
apasionantes para ser testigos de los acontecimientos venideros.
¿Tendremos un futuro utópico o distópico? Ya se verá, puesto que es
obvio que los detalles variarán y dependerán en gran medida de otros factores,
como la situación geopolítica, posibles escenarios de guerras, crisis de
cualquier tipo, situación económica, otros avances y descubrimientos
tecnológicos. Y, por supuesto, todo queda a expensas de la interrupción sorpresiva del acontecimiento conocido como Parusía,
del cual nadie sabe el día ni la hora, solo el Padre (cf. Mt. 24:36); puede ser que mañana o dentro de varios siglos.
Si no se actúa por el bien global, nos encontraremos con el mismo tipo
de sociedad descrita en el largometraje Elysium
y en la serie Incorporated: ricos
y pudientes, disfrutando de todo tipo de privilegios, por un lado, y clase
baja, tratando de sobrevivir con pagas del Estado de turno, por el otro, sin
término medio.
El tiempo dirá qué camino transitamos, pero una revolución mundial está
en marcha y no sabemos con exactitud qué va a suceder.
Continúa en ¿Qué aportes, tanto
positivos como negativos, nos traerá la Inteligencia Artificial?
(https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2025/09/8-que-aportes-tanto-positivos-como.html).
[1] El
próximo paso. La vida exponencial.
[7] Ibid.
[9] http://uk.businessinsider.com/robots-will-steal-your-job-citi-ai-increase-unemployment-inequality-2016-2
[11] https://www.larazon.es/economia/pondra-riesgo-2-millones-empleos-espana-proxima-decada_2024030465dc949082085c00019d5ad3.html
[13]
Ibid.
lunes, 8 de abril de 2024
11.9. ¿Eres soltero porque estás tan ocupado que nunca tienes tiempo para el amor?
Venimos de aquí: ¿Eres soltero porque solo esperas recibir
amor y no darlo? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/02/118-eres-soltero-porque-solo-esperas.html).
Lo repetiré a lo largo de todo el capítulo:
las causas a la soltería que estamos exponiendo son adyacentes o secundarias. Las
causas principales que suelen darse o ser la norma están descritas claramente
en el segundo apartado del primer capítulo (Lo que le duele a los solteros:
Haciendo malabares: http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/03/12-lo-que-duele-los-solteros-haciendo.html). Lo aclaro para que no haya malos entendidos y nadie se cree
falsos sentimientos de culpa.
Hasta ahora hemos visto
varías razones por las cuales una persona puede rechazar a otra, aun cumpliendo
los requisitos para formar una relación: por buscar un amor a la velocidad del
rayo; porque siempre está buscando a alguien mejor; por ser intransigente;
porque no saben negociar; porque sigue prisionero de un pasado hiperactivo;
porque tiene heridas sin sanar; porque solo sabe recibir amor pero no darlo.
A partir de este momento,
vamos a romper un poco el guion establecido. El registro de posibles rechazos
toma un rumbo diferente, donde la persona, aunque sinceramente interesada, y
sin los problemas citados en los apartados anteriores, aleja con su actitud,
sus palabras y forma de ser a los candidatos.
Cuando te olvidas de ti mismo
La primera causa que vamos a
analizar viene motivada por un vuelco excesivo sobre los demás, que conlleva
directamente olvidarse de sí mismo. Esto es loable cuando es sano, pero en el
caso concreto de querer formar una familia se vuelve improductivo. En muchísimas
ocasiones, he leído y escuchado de aquellos que se consagraron por completo a
lograr sus ambiciones y ahora se arrepienten; es algo que les sucede tanto a
cristianos como a los que no lo son. Como afirman: “cuando quise darme cuenta,
ya era demasiado tarde. Sí, disfruté de multitud de entretenimientos, pero
ahora no encuentro a una persona para casarme, porque las buenas ya están todas
casadas”. Son los que antepusieron el trabajo, los deportes, las aficiones, la
diversión, los amigos y los hermanos en Cristo en general, antes que a la
pareja.
Entre estos, destacan los
dedicados a las actividades eclesiales, a los que llamo “codependientes eclesiales”. Sienten que son
totalmente necesarios e imprescindibles y toman todos los proyectos que se
pongan en marcha. Son versiones modernas, pero extremas, de “Moisés”, al cual
su propio suegro Jetro tuvo que corregir (Éx. 18:13-26). Es en estos últimos en
los que me voy a centrar.
En otras ocasiones, se
vuelve completamente insano. Siempre, en todo momento y en todo lugar,
anteponen el bienestar de los demás por encima del suyo propio. Si las personas
se cuelgan del cuello de ellas pidiendo ayuda, aunque abusen de su confianza,
no saben decir no, ni establecer
límites. Realizan todas las actividades que se pueden, se responsabilizan de todo y de todos. Creen que la iglesia local de la que son miembros, y el
mundo que gira a su alrededor, se derrumbarían si ellos no estuvieran, ya que
piensan que nadie más hace lo que
ellos llevan a cabo. El resultado es que viven cargados y esclavos de los
demás. Las carga que Cristo vino a quitar, ellos las arrastran.
Literalmente, se pierden en el servicio al prójimo. Pasan
los años y apenas dedican tiempo en pensar en sí mismos. Solo reflexionan en
fechas señaladas, como Navidad, cumpleaños o aniversarios de los padres y
amigos, etc. Momentos muy particulares donde se sienten solos y sin compañía
íntima del sexo opuesto. Algunos lo ocultan bajo una sonrisa. Otros no pueden y
en esos días establecidos dejan ver en sus rostros el dolor que experimentan en
el alma. Se quejan de sus circunstancias, pero no son conscientes de que son
ellos los máximos responsables de lo que les acontece. De nada sirve enterrar
el resto del año sus sentimientos bajo toneladas de arena y escombros (apariencia de fortaleza y múltiples actividades), sean cuales
sean. O sencillamente no piensan, se evaden durmiendo, con la televisión, un
libro o una charla superficial con algún conocido. Pero, si miras profundamente
en sus ojos, tras la primera capa, verás en ellos estrés, infelicidad y
tristeza, aunque traten de camuflarla y no se lo cuenten a nadie.
Atados
Cuando quieren encontrar una
pareja para formar una familia, se ven atados por todas partes e incapaces de
soltar lastre. Sienten que están abandonando a todo el mundo a su suerte y
están siendo egoístas, cuando en realidad están eternizando la inmadurez que
otros arrastran y la dependencia que tienen hacia ellos. En esa área de su
vida, no son libres y viven atados al legalismo. Siempre están pensando en qué
más pueden hacer, qué nuevas ocupaciones podrían desempeñar, qué nuevos
proyectos se deben poner en marcha, etc. De no llevarlos a cabo, se sienten
culpables.
En muchos casos, cayeron en
esta trampa por la necesidad que había en ellos de sentirse útiles. En el
fondo, es una adición más del corazón, ya que en parte “necesitan sentirse
necesitados”. El problema es que es otra manera de alejar a los pretendientes,
ya que nunca los considerarán al nivel del servicio que ellos sí ofrecen. Creen que los demás nunca son
suficientemente dadivosos. Nunca son suficientemente serviciales. Nunca son
suficientemente amorosos. Nunca están suficientemente entregados al Señor y su
obra. Nunca tienen los suficientes dones. Nunca poseen la suficiente ambición.
Nunca hacen lo suficiente.
Esto los lleva a buscar lo
que ya vimos anteriormente: alguien mejor, como por ejemplo a un líder en
distintas facetas, sean profesionales o ministeriales, y que sean hiperactivos.
O, en el caso opuesto, a un necesitado que requiera su ayuda continua, lo que
les llevará a la codependencia.
El equilibrio
Ni mucho menos estoy
queriendo decirle a nadie que deje de servir a los demás y ayudarlos en lo que
esté en su mano. Sabes perfectamente que más bienaventurado es dar que recibir.
El Señor te compró con Su sangre para servirle en las obras que Él ha preparado
de antemano (cf. Ef. 2:10). Y desde luego que el servicio realizado no caerá en
saco roto, sino que será recompensado cuando estés en Su presencia. Por eso
resulta incomprensible que los que dejan de congregarse en una iglesia local,
sea por unas circunstancias u otras, dejen también de usar sus dones para la
gloria de Dios y de su obra en la Tierra.
A nivel humano, trabajar es
necesario para el sustento económico. Las amistades son una fuente importante
de felicidad. Y es bueno que tengas aficiones para relajarte y disfrutar. Pero,
sabiendo todo esto, es necesario que encuentres el equilibrio:
- Que establezcas prioridades.
- Que aprendas a decir no (lo cual no significa que ames menos).
- Que selecciones lo relevante.
- Que te apartes de lo que no lo es.
- Que aprendas a recibir amor.
Sería conveniente que te
tomaras un tiempo de descanso para poner en orden tus ideas, alejado de las
prisas cotidianas. Así podrás buscar la voluntad de Dios para esta etapa de tu
vida.
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* Prosigue en: ¿Eres soltero porque afirmas no necesitar pareja?
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