Estos escritos
están dedicados a quienes no quieren ser una oveja más entre la masa descrita
por Aldous Huxley en su novela Un mundo
feliz.
Llegó el momento.
Supongo que, tras leer la batería de preguntas que le
lancé a la Inteligencia Artificial, más de uno se habrá quedado con la intriga.
¿A qué venía tanto interrogatorio? Pues bien, aquí empiezan las respuestas.
Pero antes, una aclaración necesaria: la IA no es malvada ni bondadosa. Es una
herramienta; hará exactamente lo que nosotros le dictemos.
El peligro no es el que nos vendió el
cine… sin necesidad de que la IA cobre
conciencia... Sin necesidad de que el ser humano le entregue el gobierno del
mundo... Sin necesidad de rebeliones robóticas ni escenarios de exterminio...
Sin necesidad de que nos encierre en una Matrix
de felicidad simulada...
Olvida los escenarios apocalípticos de ciencia
ficción. “Ella” —esa compleja arquitectura de código y
algoritmos— trae consigo peligros
mucho más sutiles y, por tanto, más letales. Riesgos que nos tocan de cerca,
también a los cristianos, y que van a empujar al corazón humano al borde del
abismo.
Cierto, la IA tiene y tendrá utilidades asombrosas en
la medicina o la programación. Y sí, tiene un lado tenebroso —el control
militar, el deepfake, la vigilancia—. Pero lo que realmente debe
quitarnos el sueño son otros aspectos: esos que afectan directamente a nuestra
alma.
En su momento te advertí que algunas preguntas te
parecerían extrañas. Ahora es cuando todo cobra sentido. Voy a desglosarlo en
tres bloques temáticos, bajando al detalle, sin anestesia.
Tenía prisa por publicar esto. Sentía que llegaba
tarde porque el futuro ya no es mañana; está aquí, instalado en nuestro salón,
y sus efectos se palpan en cada minuto que transcurre. Mi intención es simple:
ponerte sobre aviso. Quiero que reflexiones y que, si es necesario, pongas las
medidas oportunas para no dejarte arrastrar por esa senda. La Providencia nos
ha puesto en este tiempo —duro, incierto, fascinante— y no podemos permitirnos
el lujo de caminar dormidos.
Continuará en Amistad, amor, sexo y dependencia: la
trampa de la Inteligencia Artificial para seducirte

No hay comentarios:
Publicar un comentario