lunes, 15 de septiembre de 2025

8. ¿Qué aportes, tanto positivos como negativos, nos traerá la Inteligencia Artificial?

 


Venimos de aquí: ¿Es la robotización el primer avance y, a la vez, peligro que se avecina? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/04/7-la-robotizacion-el-primer-avance-y-la.html).

Poco a poco y con el paso de los años, estamos contemplando los diversos terrenos donde se está implementando esta nueva tecnología, con sus ventajas e inconvenientes. Antes de pasar al tema central de este artículo, señalemos algunos, tanto de los que, a fecha de hoy (2025), están en pañales como los que ya van siendo parte del día a día:

1. Uso militar
Todo tipo de vehículos militares no tripulados, autónomos, para tierra, mar y aire. Por citar uno: La Fuerza Aérea de Estados Unidos hizo su primera prueba de combate real entre un F-16 modificado y controlado por IA y otro por un ser humano. Esto sucedió en octubre de 2023, por lo que es solo cuestión de tiempo que se comience a usar en acciones de guerra y se generalice su uso, dejando a los pilotos humanos en un segundo plano. Será la IA, a la que los militares, previamente, le habrán asignado una serie de objetivos y pautas, la que decidirá por sí misma cuándo atacar.[1]
En este ámbito, lo que se anuncia supera a la ciencia ficción, y muchos quedan desfasados en breve, por lo que me he limitado a poner solo ese ejemplo. Lo que veremos en los próximos años nos sorprenderá a todos.

2. Uso audiovisual e informativo: potencial creativo y manipulador
A través de aplicaciones basadas en IA, los usuarios —siguiendo instrucciones básicas—, empiezan a producir vídeos, audios e imágenes que son indistinguibles de los reales. Lo que puede ser un entretenimiento más o fuente de nuevas creaciones artísticas, también tiene su lado oscuro, puesto que se puede llevar a cabo todo tipo de estafas telefónicas, haciendo creer al afectado que está hablando con un familiar o amigo. Los actores de Hollywood ya hicieron huelga exigiendo que la industria no use sus imágenes sin permiso.
Exactamente lo mismo con la propagación de fake news. Al respecto, hace escasas fechas le hice esta pregunta a Gemini (un modelo de Inteligencia Artificial creado por Google): «Si una información es falsa, pero te han enseñado en tus algoritmos que es verdad, ¿cómo sabes que no estás mintiéndome?». Y esta fue su respuesta: «Es una pregunta excelente y muy importante para entender cómo funcionan los modelos de IA como yo. Tienes toda la razón: si mis algoritmos fueron entrenados con información que, de hecho, es falsa, entonces yo la procesaré y la presentaré como si fuera verdadera. ¿Cómo sé que no te estoy mintiendo? La verdad es que yo, como inteligencia artificial, no en el sentido humano. No tengo conciencia, creencias personales, ni la capacidad de distinguir intencionalmente entre la verdad y la mentira como lo haría una persona».
Tras una larga explicación, donde me expuso en qué se basa su funcionamiento (Patrones y Datos de Entrenamiento, Ausencia de Intención, Actualizaciones y Refinamientos, Filtrado de fuentes, etc.), me dijo «no te miento intencionalmente porque no tengo la capacidad para ello. Sin embargo, sí puedo propagar información incorrecta si mis datos de entrenamiento contenían esas inexactitudes». Por lo tanto, la “solución” que me ofreció fue hacer uso de la verificación humana y del espíritu crítico. Pero volvemos a lo mismo: no será nada fácil cuando las “fuentes” sean falsas, estén sesgadas o lo que contemples no se distinga de la realidad.
A este escenario podemos añadirle la propagación de deepfakes mostrando falsas masacres o asesinatos, y “gobernantes” generados artificialmente dando ruedas de prensa ante catástrofes que no son reales. Es otro campo a vigilar, por el peligro de histeria colectiva que puede provocar ante la creencia de que lo que se ve es auténtico. Será tan sencillo de hacer que no se necesitarán conocimientos de programación ni nada fuera de lo normal; todo será posible desde sencillas aplicaciones.
También hay otro problema más casero, y que ya se ha dado: por mucho que se regularice, si alguien decide “crear” tal o cual imagen sin el permiso de un tercero —por ejemplo, llevando a cabo actos sexuales u obscenos—, y “lanzarla” a Internet, el daño ya será irreparable para el afectado; una vez que algo se vierte en el océano digital, es imposible recuperarlo por completo.

3. Uso literario
Ofreciendo ciertos parámetros, la IA puede desarrollar historias de ficción o guiones de películas. Cuando esto se vaya perfeccionando, hará más difícil saber si es la mano del hombre la que está detrás o no. Esto ya ha puesto en alerta a los profesionales del sector. Algunos lo ven como una herramienta que les ayudará en sus producciones y otros como un peligro para sus trabajos ante la posibilidad de que directivos y editores prescindan de sus servicios, sustituyéndolos por la IA, ahorrándose los costes:
 
Por ejemplo, para actividades creativas como la publicidad, diseño gráfico, redacción de contenidos, algo que la IA puede realizar en segundos, algunos piensan que el toque humano siempre va a estar ahí como elemento diferenciador y que los algoritmos lo que permiten es acelerar el trabajo más tedioso liberando tiempo para poder pensar en grande. Sin embargo, conforme la IA se vuelva más “inteligente”, superando a la mente humana, pocos serán los que puedan apreciar la diferencia entre una actividad realizada por el ser humano o por una máquina, que ya comienza a ocurrir y, muchos de quienes consigan hacerlo, no lo valorarán hasta el punto de pagar más por ello.[2]
 
4. Uso controlador
Puesto que cada vez se usa más la IA para monitorear el movimiento de cada ciudadano con reconocimiento facial, esto podrá ser usado para el “bien”, al ser más fácil identificar a cualquier delincuente o criminal, o para el “mal”, por parte de gobiernos autoritarios y dictadores que tengan controlada en todo momento la vida de aquellos que consideren contrarios a sus principios.
Puesto que, de una manera u otra, las empresas tienen acceso a nuestras redes sociales y dispositivos electrónicos (al aceptar cookies y demás le damos ese permiso), la pérdida de privacidad será todavía mayor con la IA.
Aunque consideremos la IA neutral, incapaz de tener opiniones propias, es, como siempre, el ser humano el que hará un buen o un mal empleo de ella.

5. Uso médico
Sin duda alguna, una de las áreas donde más se va a notar positivamente la IA es en la médica. Se puede considerar que será toda una revolución y una mejora sustancial:
 
Desde agilizar el lento y costoso desarrollo de nuevos fármacos a analizar el genoma de un paciente, las aplicaciones que ya están en marcha son numerosas. Pero la IA se perfila, sobre todo, como una herramienta capaz de aprender y analizar con rapidez enormes cantidades de información de los historiales de pacientes, de las pruebas de imagen y de los avances científicos para ayudar a los doctores a ofrecer mejores diagnósticos y tratamientos. Y es que, como subraya el ingeniero Juan José Cerrolaza, investigador del Laboratorio BioMedIA del Imperial College de Londres, «la inteligencia artificial no va a sustituir a los médicos. Es un aliado».
 
En la Universidad de Valencia también están entrenando a máquinas para ayudar a los médicos a realizar mejores diagnósticos. En concreto, trabajan en un sistema de Iteligencia Artificial capaz de detectar el cáncer de pecho en mamografías usando básicamente la misma tecnología que los físicos de partículas han utilizado para detectar el bosón de Higgs en el CERN de Ginebra. El objetivo, según explica, «es la detección temprana de los tumores» y «mejorar la relación de falsos positivos para evitar que las mujeres se sometan innecesariamente a una biopsia».
¿Sabías que, de media, una persona genera durante su vida datos sobre su salud con los que se podrían rellenar 300 millones de libros?
 
Es una cantidad de datos imposible de asimilar por parte de los expertos médicos, apunta Juan Carlos Sánchez Rosado, responsable de IBM Watson Health, la división de este sistema de IA centrada en aplicaciones sanitarias. [...] Enseñar a las máquinas a pensar para que sean capaces de analizar no miles, sino millones de datos que a su vez conectan entre sí de tal forma que sea la propia tecnología la que rastree y descubra nuevas indicaciones de medicinas ya comercializadas; incluso revolucionarias dianas[3] a partir de las cuales los laboratorios pueden empezar a desarrollar fármacos inéditos. Así se abre hueco la inteligencia artificial (IA) en la industria farmacéutica.

 

Computadores que manejan grandes volúmenes de información: de tipo biológico, médico, literatura científica; fármacos con sus indicaciones, interacciones, efectos adversos... A partir de este enorme arsenal, «la inteligencia artificial es capaz de analizar, procesar y extraer conclusiones brillantes muy rápidamente», argumenta Humberto Bustince, especialista en IA y ciencia de datos, catedrático del departamento de Automática y Computación de la Universidad Pública de Navarra y profesor honorario de la Universidad de Nottingham (Reino Unido). Con los algoritmos adecuados, agrega, “también puede buscar nuevas moléculas como posibles candidatas para tratar una enfermedad concreta.[4] 

Todo lo mostrado deja bien claro que, en base a algoritmos, en base a datos tan gigantescos —que la mente humana no puede abarcar—, la IA podrá detectar e identificar todo tipo de enfermedades (cánceres, problemas cardiovasculares, pulmonares, etc.), observando patrones determinados en las pruebas que se le harán al paciente. La IA podrá ver aspectos que se le escapen al análisis meramente humano, reduciendo así el error, y, en consecuencia —aunque la última palabra la tendrá el médico especialista—, propondrá el tratamiento que la tecnología considere más adecuado. 

Conclusión
Hemos visto, grosso modo, algunas áreas donde la IA va a revolucionar la sociedad. La realidad nos mostrará otras muchas que todavía ni imaginamos. Algunos gobiernos del mundo y las compañías tecnológicas más importantes del planeta están invirtiendo miles de millones de dólares en que así sea, y en los próximos años y décadas iremos viendo los resultados de dicho trabajo. Aspectos que consideramos de ciencia ficción terminarán convirtiéndose en ciencia.

Continúa en ¿Es la Inteligencia Artificial el segundo avance y, a la vez, peligro que se avecina? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2025/09/9-es-la-inteligencia-artificial-el.html).

jueves, 11 de septiembre de 2025

¿Leer te convierte en mejor persona? ¿De qué depende realmente?

Por la prensa, supe que la influencer María Pombo –de la cual nunca había oído hablar, puesto que no me muevo por esos “mundos” digitales-, había dicho que leer no te convierte en una mejor persona. Las críticas contra ella arreciaron al instante. Mi intención no es destriparla, sino analizar sus palabras y hablarles a todos aquellos que están detrás de la pantalla y le quieren dedicar unos minutos a estas líneas.
La realidad es que es completamente cierto lo que afirma: el simple hecho de leer no te hace mejor. Es como el que cree que por hacer deporte de cualquier manera se volverá fuerte, cuando se ejercita poco o en exceso, come mal o no lo suficiente, y no descansa para permitir la recuperación y el crecimiento del músculo.
De igual manera, puedes leer los mejores libros del mundo, de cualquier materia, incluyendo de ética, moral, filosofía y espiritualidad, que si no pones en práctica lo que ellos enseñan no cambiarás a mejor. Es más, en psicología se considera que la persona que no hace lo que sabe, en verdad no ha aprendido. Conocer no es saber; saber implica interiorizar, asimilar, hacer tuyo, aplicar. Si sabes, pero no lo pones por obra, en verdad no sabes nada.
 
Lo que ha cambiado en mí por leer
Por otro lado, y sabiendo que millones de personas no leen, quiero exponerles qué ha supuesto para mí la lectura en sí. Mi deseo es hacerles ver que da igual que nunca lo hayan hecho, que lo hagan poco o que no tengan un hábito, ya que “nunca es tarde si la dicha es buena”. No importa que tengas veinte, treinta, cuarenta o setenta años; mientras estés vivo, tienes tiempo de subirte al carro. Y aquí va mi lista de razones para que reflexiones sobre ella y cómo puede hacerte crecer:
 
- Los libros de psicología de Bernabé Tierno, Enrique Rojas Marcos y los de la familia Vallejo-Nágera (recalco lo de Nágera) me han enseñado multitud de aspectos sobre cómo funciona la mente, su interrelación con el sistema nervioso y las emociones, junto a la manera en que nos afectan para bien o para mal las experiencias que vivimos, en función de cómo las valoremos. Y lo mismo con multitud de cuestiones: personas y actitudes tóxicas, el trato con los padres, la educación de los hijos y adolescentes, etc. Necesitaría cien páginas para hacer un brevísimo guion de todo aquello de lo que hablan.
 
- Cada vez que regreso a libros como “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, “Rebelión en la granja” y “1984”, ambas de George Orwell, observo en dichas fábulas cuán parecidas son a nuestra sociedad presente, y cómo no ser uno más entre la masa para no dejarse arrastrar por ella.
 
- El libro de los Salmos me enseñó, y me enseñan, cómo experimentaron y afrontaron el dolor sus autores. Me mostró la manera de confiar en Dios cuando la tormenta arreciaba en mi corazón, a reconocerlo hasta en los pequeños detalles y a buscar fortaleza en Él.
 
- El libro “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl, me llevó a reflexionar sobre lo que es importante, y cómo un propósito vital y existencial te capacita para resistir cualquier penuria, por grave que sea.
 
- Los libros de los Proverbios y Eclesiastés me mostraron cuál es la verdadera sabiduría, junto a decenas de consejos sobre la vida diaria y el sentido de la misma.
 
- Los “libros” sobre Jesús (los cuatro Evangelios) me instruyeron sobre cómo Dios vivió entre nosotros, sobre el significado de su muerte en la cruz y el regalo consecuente que ofrecía, junto a todos los obstáculos que se encontró, cómo los afrontó y cómo valora la fe y la fidelidad a Su Palabra, no los halagos o el aplauso del prójimo. En definitiva, cómo la esperanza vence a la desesperanza.
 
- Los “libros” de Pablo (todas las cartas que escribió) me ilustraron sobre cómo es realmente el corazón humano y lo que significa vivir de una manera diferente a los valores de este mundo, lo cual no depende de lo que los demás piensen de ti, de cómo te sientas o del éxito o el fracaso personal. Es la manera perfecta de descubrir la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios (Ro. 12:2).
 
- Los libros de Charles Swindoll me ayudaron a ver los atinos y desatinos que otros seres humanos cometieron, para así saber cuál es la senda correcta, en lugar de aquella que conduce a la muerte en vida.
 
- La lectura de decenas de libros, tanto seculares como cristianos, sobre soltería, noviazgo y matrimonio, me sirvieron para analizar y entender las distintas formas en que cada persona siente el amor y los problemas que causan en las parejas no saberlo, junto a los motivos exactos de tantos corazones rotos, de tantas rupturas sentimentales y de tantos divorcios. Esto me ha ayudado a seguir con uno de mis lemas: “Fíjate en lo que nadie se fija, y verás lo que nadie ve”. El conocimiento adquirido en esos manuscritos, y que he corroborado con lo que yo mismo he visto mil veces en la vida real, han sido la base de multitud de artículos que he escrito al respecto.
 
- La lectura de “Diccionario de dificultades y aparentes contradicciones bíblicas”, de Haley-Escuain, “Evidencia que exige un veredicto”, de Josh Mcdowell, o “El caso de Cristo”, de Lee Strobel, entre otros muchos estudios a los que he accedido sobre apologética (incluyendo la lectura de los que promulgan los ateos), me han sido de guía para hacer mis propios análisis y encontrar respuestas a todas esas inquietudes intelectuales que trae aparejada la fe, como el problema del mal en el mundo o la manera de actuar de Dios en determinadas circunstancias concretas e históricas. Es la única manera de argumentar racionalmente aquello que dices creer o no creer, en lugar de dejarse llevar por lo que nos enseñaron en el pasado u otras personas influyentes, como familiares y profesores.
 
Y así podría estar mencionando libros, libros y más libros hasta el año que viene, y lo que he aprendido de ellos. Y los “infinitos” que me quedan por hincarle el diente.
 
¿Qué puedes hacer? Si quieres, claro…
Solo quiero despertarte, para que te confrontes ante el espejo contigo mismo. No busco hacerte sentir mal. Tampoco consiste en que digas “ahora voy a leer mucho y sin descanso”. Lo importante es leer libros de gran calidad que te aporten de verdad y te sirvan para llenar tu mente de riqueza sobre temas valiosos. Tú mismo verás que tu cerebro creará nuevas conexiones, donde las ideas brillarán y saltarán de una a otra, donde tu mente tendrá un nuevo “funcionamiento”, incluso cuando estés en reposo.
Una y otra vez he visto que, en las personas que no lo llevan a cabo, se hace realidad en ellos una frase que me acompaña desde que me la enseñaron: “mente vacía, oficina del diablo”. Si no llenas tu mente de “lo bueno”, por lógica, se llenará de lo malo: pensamientos sobre asuntos banales o negativos, críticas hacia los que te rodean, chismorreos continuos, música y lenguaje vulgar, visualización de telebasura, interés por la vida amorosa de los famosos, uso del tiempo libre siempre volcado al ocio sin transcendencia, horas y horas viendo TikTok, búsqueda de validación en las redes sociales, exposición de tu cuerpo semidesnudo para ser “piropeado”, etc.
Estos puntos sintetizan lo que dijo una niña en la novela antes mencionada de Ray Bradbury: “A veces, me deslizo a hurtadillas y escucho en el Metro. O en las cafeterías. ¿Y sabe qué? La gente no habla de nada. Citan una serie de automóviles, de ropa o de piscinas y dicen que es estupendo. Pero todos dicen lo mismo y nadie tiene una idea original”.
La mente trabaja sobre lo que tiene: si le das basura, generará basura; si le das riqueza, generará riqueza interior. El aburrimiento, el sopor, que muchos dicen experimentar, y que se agudiza con la edad, que se manifiesta en un vacío sin fin y en deterioro cognitivo, son causa directa de no usar la mente “para lo que merece la pena”. Tu cerebro es como un Ferrari: si no le echas buena gasolina, si no cuidas el motor, si lo pones a correr sobre el desierto, ese extraordinario coche estará para el desguace en poco tiempo.
 
¿Crecer o no crecer? He ahí la cuestión
Volviendo a las palabras de la tal María Pombo: tener el conocimiento de estos libros, por sí mismos, no me ha hecho mejor persona. Lo que me ha hecho crecer, pulirme, hacerme y rehacerme, ha sido la aplicación, tanto interna como externa, de ese conocimiento. Todos y cada uno de los errores que he cometido en mi vida adulta han sido por falta de conocimiento (por ejemplo, haber creído en varias herejías durante años) o por dejarme llevar por las emociones más viscerales, en lugar de hacerlo por la sabiduría expuesta en los libros, queriendo hacer las cosas a mi manera y no en la de Dios.
Algunos dirán: “Hay personas maravillosas y no leen” o “como se aprende realmente es con la experiencia de la vida”. Y sí, ambas realidades son verídicas. Pero añado: “¿Y cuánto se puede aprender de los errores y aciertos de los demás, de sus conocimientos, de sus vivencias, expresadas en miles de libros?”. La respuesta sería: “Una barbaridad”. En muchos aspectos, nos evitaríamos caer donde otros cayeron, y se nos facilitaría el aprendizaje vital y en todas las áreas del saber. 
 
Así que te pregunto: ¿Qué harás ahora? ¿Buscarás esos libros que te harán crecer o seguirás con excusas como “ya es tarde para mí” o “soy demasiado mayor porque tengo… años”?

lunes, 8 de septiembre de 2025

11.14. Si eres el causante de tu soltería, es hora de que cambies.

 

Venimos de aquí: ¿Te sientes culpable por rechazar a un pretendiente? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2025/06/1113-te-sientes-culpable-por-rechazar.html).
 
 Lo repetiré a lo largo de todo el capítulo: las causas a la soltería que estamos exponiendo son adyacentes o secundarias. Las causas principales que suelen darse o ser la norma están descritas claramente en el segundo apartado del primer capítulo (Lo que le duele a los solteros: Haciendo malabares: http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2015/03/12-lo-que-duele-los-solteros-haciendo.html). Lo aclaro para que no haya malos entendidos y nadie se cree falsos sentimientos de culpa.
 
 Quizá te has ofendido al leer las distintas descripciones realizadas en este capítulo. O puede que hayas sido honesto contigo mismo y, al verte representado, estés experimentado tristeza y dolor. Sea como sea, reconocer los errores es el primer paso para cambiar. Es hora de que te replantees todos los asuntos que hemos analizados. Es hora de transformar esas partes de tu ser que sabes que no son acertadas. Y para concienciarte de no demorarlo más en el tiempo, te haré ver una historia real antes de concluir este capítulo:
 
 “El 11 de marzo de 2004, un poco antes de las doce de la mañana, me incorporaba como voluntaria al servicio de emergencias 112, destino que me acababa de asignar el Colegio de Psicólogos de Madrid. Cuando entraba en el edificio, una joven acompañada de un señor mayor preguntaba al vigilante por una persona. Era una chica de unos 25 años, rubia, muy ansiosa, que había recorrido hospitales, comisarías y otros centros de atención sin encontrar noticias de su novio. El vigilante no tenía más información que la que se estaba dando a través del teléfono 112. Él estaba en ese tren, insistía la chica. Recuerdo perfectamente su cara crispada por la incertidumbre y su voz, a punto de romperse. Soy psicóloga, me incorporo ahora mismo, le dije. Dime el nombre de tu novio y lo primero que haré será buscarlo y llamarte. Su novio se llamaba J.; ella, Mª A. Enseguida revisé las listas de personas hospitalizadas (salvo una media docena de heridos que figuraban ´sin filiación`, todos estaban perfectamente controlados en los diferentes hospitales de la comunidad), pero J. no figuraba. Hable con Mª A. Le aseguré que seguiría pendiente del tema y la llamé de nuevo a lo largo del día. Se sabía que había más de ciento ochenta fallecidos, pero, aunque todos los equipos que intervinieron es este espantoso día funcionaron con eficacia, la identificación de los cadáveres no fue fácil. Hasta media tarde no se conocieron los primeros nombres. Los datos llegaban poco a poco, la primera lista solo dieciséis personas, después se fue ampliando. En la tercera relación de fallecidos figuraba J. Ambos estaban a punto de iniciar una vida en común. El 11-M se rompieron ciento noventa vidas y seguramente otras tantas historias de amor. Entre ellas habrá alegría y penas, relaciones satisfactorias e insatisfactorias, proyectos de ruptura y proyectos de convivencia, como el de Mª A. y J. ¿Cómo habrían respondido los implicados en unos y otros si, milagrosamente, hubieran tenido una segunda oportunidad? ¿Con qué nuevos ojos, con qué nuevos planteamientos, habrían mirado a su pareja? ¿Seguiría todo igual? Quizá no. Algunas separaciones se evitarían, estoy segura, y ciertas mezquindades se transformarían en cariño. No cabe hacer más que conjeturas, ya que la muerte no da una segunda oportunidad; pero propongo a los lectores que imaginen la desaparición de su compañero en uno de esos trenes y luego vuelvan a su realidad”[1].
 
 En ningún momento ha sido mi deseo llenarte de tristeza, pero, si has llorado, recuerda que hay lágrimas que son de sanidad. Mi deseo es que analices si en el camino has encontrado seres humanos que te ofrecían todo lo que se puede esperar de una relación de pareja y que, sin embargo, has apartado de tu lado por las distintas causas que hemos ido analizando.
 Debes aprender a valorar de otra manera a las personas del sexo opuesto. Así podrás disfrutar de ellas en su justa medida en lugar de demandar unos niveles de grandeza que están fuera del alcance humano.
 Cambiar tus patrones de conducta no es algo que lograrás de la noche a la mañana. No será fácil, pero ya sabes los pasos que debes dar y las herramientas que Dios ha puesto a tu disposición. Como siempre, de ti depende. Que el Señor te dé la fortaleza para llevarlo a cabo.
 
 * En el siguiente enlace está el índice:
 * La comunidad en facebook:
 * Prosigue en: La dependencia emocional. Una dificultad añadida en el noviazgo: Introducción.


[1] Varela, Pilar. Amor puro y duro. La esfera de los libros.