lunes, 13 de junio de 2022

Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. XXXIII

 


Para que no haya malentendidos, cualquiera que no entienda el propósito de estas “cartas”, antes deberá leer las claras explicaciones que ofrecí aquí: Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. Antes de comenzar, un preámbulo (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/06/cartas-del-diablo-su-sobrino-el-pastor.html).


Mi querido Orugario:

Sin más preámbulos, y aunque sabes que no soy muy dado a los halagos como Cocinero del Infierno, en este caso haré una pequeña excepción: por momentos me he quedado asombrado de cuánto has pulido y retorcido la maldad ante tus pacientes.
Siempre tengo en mente varios ejemplos de tus argucias: uno de ellos consiste en haberles enseñado sin descanso a que vivan por fe, como dijo uno de los discípulos del Enemigo. Pero, a la vez, estimulas continuamente sus emociones, casi siempre por medio de la música, que creen que es la única manera en que se alaba y adora al Fundador. A veces se la ofreces estridente, de altos decibelios y con estribillos llenos de proclamas militares que anhelan la condenación de los que se oponen, inculcando en sus corazones que no amen a sus enemigos. Y también lo haces con las melodías opuestas: rítmicas, suaves y repetitivas, para que entren en una especie de trance que los lleva a alterar el propio estado de la conciencia. Así creen que esa euforia es parte intrínseca de la fe, a la vez que la identifican con la misma presencia del que adoran. Y aquí viene tu victoria: cuando dejan de sentir ese ardor, creen que es porque están fríos y el Enemigo los ha expulsado de Su Presencia. Confundidos ante esta dicotomía, no saben que realmente les has enseñado a que su fe dependa de los sentimientos del momento y, como éstos son completamente volubles, la fe que poseen se tambalea constantemente, tanto que en muchas ocasiones provoca que la pierdan. ¡Ni se imaginan que han edificado su casa sobre la arena! ¡Y todo gracias a ti! ¡Mil carcajadas salen de mi boca cuando veo cómo los manipulas!
Nuestra misión se ha ido moldeando a las circunstancias. Ahora nuestra estrategia no debe basarse en hacerles creer que están errados sobre el Enemigo, sino en convencerlos que las mentiras que predicas son la verdad respecto a Él. Así creerán que es Su Palabra, cuando no lo es ni de lejos. Es algo que también hemos desarrollado usando la propia avaricia que anida en sus corazones y se la hemos vendido con el sobrenombre de Confesión positiva y Teología de la prosperidad, prácticamente unidas de la mano. El dios Mamón reina en todo su apogeo. Afirman que, proclamando con fe cualquier deseo, se cumplirá, sea riquezas, sanidad o el amor soñado. ¿Acaso no comprueban que ellos no reciben nada de esto, salvo el dinero que te llevas a sus bolsillos, engatusándolos?
Llevo décadas sonriendo cada vez que escucho a uno de estos gusanos citar con grandilocuencia ese texto de Jeremías que dice que los pensamientos que Él tiene hacia ellos son de paz y no de mal, para darles el fin que esperan. Efectivamente, el Enemigo dijo estas Palabras, pero me rio porque los cristianos de hoy en día se las aplican a sí mismos, como si fuera una promesa infalible para todos ellos que se cumplirá en esta vida. ¿Es que no han leído en Su Libro Sagrado que esta en concreto fue hecha al pueblo hebreo cuando estaba cautivo en Babilonia y les confirmó por Su Nombre que regresarían a su tierra?
Para terminar de desvariar, respalda tus ideas citando a parte de los héroes de la fe, que conquistaron reinos, taparon bocas de leones y se hicieron fuertes en batallas, pero omite el resto del mismo pasaje de esa nauseabunda carta a los Hebreos, donde se habla de otros, también héroes, de los que el mundo no era digno, que fueron atormentados, que sufrieron vituperios y azotes, estuvieron en cárceles, y fueron apedreados, aserrados y muertos por espada. ¡Son tan inocentes que hasta olvidan que el propio Jeremías sufrió escarnio, azotes y la propia cárcel! ¡Alguien que mencionan para defender la prosperidad padeció todo lo contrario!
Se les llena la boca de admiración hacia el apóstol Pablo, pero siendo uno de los cristianos que más problemas nos ha causado, fue perseguido, difamado, tratado como escoria y apedreado. Aunque fracasamos en nuestros intentos, ¡quisimos asesinarlo muchas veces a través de intermediarios que trabajaban a nuestro favor!
Son tan ridículos que muchos desprecian al santo Job, que no pecó, y cuya fe me irritó profundamente, casi tanto como lo hicieron con él su esposa y amigos. Incluso perdiéndolo todo – salud, posesiones, ganado, hijos, porque así lo propuso el Acusador ante el Trono Celestial-, no maldijo a Dios, sino que alabó el Nombre del Bendito. ¡Qué horrendas palabras y que humillación para nuestro Ejército! ¡Eso es la Fe y no la de estas víboras que se hacen llamar teólogos y venden el bienestar y los logros sociales como el verdadero éxito!
El discípulo amado del Maestro les mostró que las peticiones que fueran conforme a Su Voluntad, se cumplirían. El resto, evidentemente, no. Así es normal que, cuando sus anhelos no son colmados y llegan momentos en que la vida no les sonríe, se sientan frustrados. Si no fuera porque desconozco la empatía, sentiría hasta lástima por la ceguera espiritual de tus pacientes.
Me he paseado por los incontables rincones de sus hogares, por mera curiosidad, para ver si alguno tenía un letrero en particular, de los que tanto les gustan con Versículos, y en absolutamente ninguno he encontrado la oración de Agur, quien le pidió a Su Dios que le mantuviera del pan necesario, fuera que, si le daba riquezas, se saciara y terminara negándole, y si le daba pobreza, hurtara y blasfemara.
Llaman a Dios “Soberano del Universo” y “Señor”, cuando realmente quieren ser ellos, simples criaturas impresionables, los “soberanos” y “señores”, para gastar en sus deleites, cayendo en tentación y lazo para sus almas, tanto que algunos se extravían de la fe. ¡El barro diciéndole al Alfarero lo que tiene que hacer! ¡Cuánta ironía! Como ves, Orugario, es otra victoria que debes apuntarte.
Una vez que han creído todas estas falacias, lo tienes rematadamente fácil para seguir embaucándolos. Como les has enseñado a que decreten, que cualquier cosa que digan con fe será hecha, y has omitido sabiamente las palabras del Hombre, “hágase tu voluntad” y de su hermano, “si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, cuando alguno de ellos no reciba lo “prometido” o enferme, sé contundente y dirígete en estos términos: “Estás enfermo por tu falta de fe. Además, seguro que tienes algún pecado oculto que no quieres reconocer. Desgarra tus vestiduras y ayuna hasta que tu maldad sea revelada. De esta manera, quizá, puede, ya se verá, para el año que viene, te sientas mejor. ¡Y si mueres será una prueba irrefutable de tu falta de arrepentimiento!”.
Ni se te ocurra explicarles nada de lo que te he expuesto sobre estos trascendentales asuntos, ni les digas que fueron bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, al haber sido perdonados, hechos hijos Suyo y tener preparada una morada. Abre tu boca con aparente denuedo y, con voz tronante, proclama que, buscando el reino de Dios y su justicia, todas las cosas les serán añadidas. Pero no les digas que, en verdad, el Fundador no dijo “todas las cosas”, sino “estas cosas”, que se referían a la comida, la bebida y la vestimenta necesaria para vivir, como el propio pasaje enseña en su conjunto, y no a riquezas ni lujos.
Con todo lo que te he mostrado, tienes material para engañar a miles, incluso si pudieras, a los escogidos. Así seguirán buscando lo terrenal. Será nuestro infernal secreto. Sigue mostrándoles las zanahorias como anzuelo, para que, como conejos hipnotizados, corran detrás de ellas sin posibilidad de alcanzarlas hasta que queden extenuados, dejando a un lado las promesas Celestiales y abandonen la carrera.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO.

viernes, 10 de junio de 2022

Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. XXXII

 


Para que no haya malentendidos, cualquiera que no entienda el propósito de estas “cartas”, antes deberá leer las claras explicaciones que ofrecí aquí: Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. Antes de comenzar, un preámbulo (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/06/cartas-del-diablo-su-sobrino-el-pastor.html).


Mi querido Orugario:

Sé que en el pasado nuestra relación tuvo serias tiranteces. Eras un joven demonio y me impacientaba con facilidad observando tus errores. Estaba tan hastiado de ti que me volví loco cuando dejaste escapar tu primera alma. Incluso pensé en enviarte al Correccional de Tentadores Incompetentes y pedí que te trajeran al Reino del Ruido para devorarte. Por todo esto, recuerdo perfectamente que me odiabas y que eras insolente conmigo. Pero esos días han quedado atrás en pos de tu evolución, ya que tu larga temporada en la Academia de Entrenamiento de Tentadores para jóvenes diablos logró enderezarte.
¡Cuánto has crecido en tus obras maléficas y en ofrecer oleadas de tentaciones a los animales humanos! De tener un solo paciente a tu cargo, que te desobedecía y causó innumerables problemas, a poseer bajo tu mando a centenares que siguen firmes bajo tu yugo opresor.
Aunque ya no eres un novicio, sino alguien experimentado en lograr importantes victorias por ti mismo contra los de la Fe, seré una vez más tu consejero, como ya lo fui una vez en aquellas cartas que fueron encontradas por los gusanos y que no se tomaron en serio. Pensaron que era pura fantasía, cuando eran más reales de lo que creían.
No sabes cuán orgulloso me siento desde aquella primera vez que te infiltraste entre las filas del Enemigo. Y lo hiciste de la manera más sencilla y sutil posible: asistiendo a una de esos locales a los que erradamente llaman iglesias y que les hace sentir especiales y santos. Para hacerles creer que eras uno de ellos, te bastó con imitar su lenguaje y levantar la mano cuando el individuo que estaba al frente hizo un llamamiento a algo que denominan conversión. Observé tu falsa sonrisa ante ellos, ya que no abandonaste tus pecados, y comenzaste a planear tus siguientes pasos. Ibas a corromperlos a todos: les llevarías al mismísimo abismo usando las mejores artimañas que los demonios conocemos: la mentira, la egolatría, la soberbia, el orgullo, la lujuria y la mentira compulsiva.
He ido guiando tu crecimiento en el Mal, algo que seguiré haciendo mientras quede un solo cristiano en pie al que destruir e iglesia a la que hacer arder. Únicamente los que son parte de nuestro ejército saben cuánto placer nos provoca llevar a cabo tales acciones. Corazones rotos y almas perdidas, llenas de rencor hacia la Fe que un día profesaron, junto a congregaciones divididas, son, sin duda alguna, nuestro mayor botín.
Así que, querido sobrino “pastor” (no puedo dejar de sonreír cuando te llamo por ese nombre que no mereces ni te has ganado, ni nadie te llamó a ejercer), pasaré sin más dilación a ayudarte en el proceso de aniquilación, aunque sé perfectamente que mucho de lo que te diré ya lo pones por obra. De todas maneras, lo repetiré para reafirmarte ante nuestros pacientes, los mismos que ondean la Cruz por bandera y estandarte.
No pierdas jamás tu propia esencia demoníaca: debes mostrar siempre una doble cara. La primera será cuando estés con ellos, donde serás afable y, sobre todo, tendrás un aura de santidad. Desde ese lugar al que llaman púlpito, predicarás insistentemente contra la crítica, la murmuración y el resto de lindezas que tanto nos agradan. Eso sí, la segunda cara, la verdadera, saldrá cuando estés fuera del ruido eclesial: ¡murmura, critica, arremete, conspira y bufa contra ellos! Siempre habrá una razón para hacerlo. Tú mismo has podido comprobar que felicidad se experimenta al actuar de dicha manera. ¡Ay, qué maravillosas son las obras de la carne! ¡Qué gusto tan exquisito tiene nuestra levadura predilecta, la hipocresía!
Recuerda siempre que los más fáciles de embaucar son aquellos que llegan con graves carencias afectivas, con baja o nula autoestima, sin amigos, experimentando algún tipo de soledad por razones sentimentales u obligados a asistir por los padres en el caso de los más jóvenes. También los habrá buscando un propósito en la vida y respuestas a sus inquietudes espirituales, ante los cuales deberás dar un poco de comida –un poquito de salvación por gracia, un poquito de la Divinidad del Encarnado-, mezclada con nuestro puro veneno de falsas enseñanzas. Poco a poco, la toxicidad les conducirá a sentir tantas nauseas que vomitarán y se alejarán lo más posible de otros alimentos sanos que sí provienen directamente del Fundador, ya que no sabrán hacer distinción entre uno y otro, pensando que son lo mismo.
Para enmascarar dicha forma de actuar –que, recuerda, hace efecto poco a poco-, abrúmalos al principio con abundantes dosis de amor; aunque claro está, fingido. Hazles creer que son especiales, agasajándolos con abrazos por doquier. Sonríe, sonríe mucho: ellos no saben que tus dientes están poseídos del puro odio que les profesas. Exáltalos con palabras lisonjeras y magnifica sus virtudes, aunque sean inventadas. De esta manera, cuando necesites apretarles la soga al cuello, podrás arrojarles en sus caras todo lo que hiciste por su bien y provecho. Mientras tanto, dichas expresiones de amor y aceptación incondicional, los llevará a cegarse por completo y a que desaparezca de sus conciencias la capacidad de crítica. Esto hará que te defiendan contra viento y marea de cualquiera de las muchas injurias que dirán sobre ti otros pacientes que sanó el Enemigo y a los que alejó de tu malévola compañía.
Muchos te verán como a un ídolo, prácticamente como si fueras la voz del Enemigo contra el que luchamos, así que se desvivirán por ti y harán todo lo que les pidas.
De forma un tanto disimulada –como bien sabes hacer a base de años de práctica-, alábate a ti mismo con esa falsa humildad que te caracteriza. Presume de tus títulos y diplomas, y no tengas reparo alguno en contar día tras día las maravillas de tus obras, las cuales, por supuesto, siempre son mejores que las del prójimo, que son repugnantes. No dudes en mentir cuando la ocasión lo requiera. El fin siempre justicia los medios, y nuestros propósitos son claros: la destrucción de los pacientes y nuestra propia veneración, como trató de hacer Nuestro Padre el Acusador al intentar usurpar el Trono de Nuestro Opresor.
Enseñoréate de ellos e insiste en “la obediencia al pastor”, usando tus frases predilectas, como “aunque no lo entiendas y tu conciencia te diga lo contrario, hazlo” o “si no obedeces, tu vida será una ruina”. Respáldalas con esa falacia que enseña que eres uno de los ungidos de Jehová a los que no se puede tocar, juzgar ni enfrentar dialécticamente, así que sigue tergiversando los textos de las Escrituras que parecen aseverarlo. Ellos desconocen que la realidad es muy diferente, ya que en el Viejo Pacto se le atribuía exclusivamente a los reyes, sacerdotes o profetas que eran apartados para servir a nuestro Enemigo, mientras que en el Nuevo todos los hijos de Dios son “ungidos” y tienen “la unción del Santo” (el Espíritu Santo), sin excepción, distinción, rangos o categorías. Fueron los católicos los que iniciaron este tipo de jerarquía piramidal, pero ya se ha extendido al mundo de los llamados “protestantes”. Que unos tengan mayores responsabilidades que otros no significa que sean “superiores”, ya que los miembros que parecen más débiles son los más necesarios para Su Ejército. Aquellos que hacen distinción entre pastor y pueblo, han caído en la soberbia eclesial, lo cual me alegra porque coincide con nuestro pensar.
Todo lo dicho es una forma idílica de que sean tus marionetas, las mismas que bailan al son de tu acordeón, aunque eso les conduce a la muerte espiritual, y que confunden con el Agua de Vida que el Enemigo les prometió. Si te llaman “apóstol”, diles algo así: “No lo merezco, pero si insistís...”. Más te adorarán; más te servirán; más atenderán a tus deseos. Te lo mereces todo, sobrino mío, príncipe entre la realeza.
Manipula la verdad y retuérzala de tal manera que parezca que siempre llevas la razón. Cuando alguien ose quitártela, llora y compórtate como si fueras la víctima, mostrándote profundamente dolido y desconsolado.
Háblales de la importancia del contentamiento y en contra del derroche económico, pero tú vive a lo grande y no tengas problemas en gastar todo el dinero que caiga en tus manos para el placer personal. Si uno de ellos lo está pasando mal económicamente, ya sabes dónde poner el punto de mira: “Ve en paz, caliéntate y sáciete”, pero no lo le des las cosas que son necesarias para el cuerpo; así quedará bien claro que tu fe está muerta. Súmale alguna frase como “Dios proveerá”. Eso sí, tú no hagas nada para que eso ocurra. Demasiados gastos tienes como para ayudarlo de verdad.
En ocasiones ocurren casos extremos, como esa alma desgraciada que te indicará que, a causa de sus penurias familiares, no puede diezmar (otro de nuestros engaños favoritos sacados del Viejo Pacto). ¿Qué puedes hacer? Sé muy claro y grita ¡¡Corbán!! Si el pobre ingenuo desconoce su significado, míralo con ojos profundos mientras usas estas otras palabras: “La iglesia necesita de tu irreductible aportación económica para su crecimiento. Tenemos locales que pagar, luz, teléfono, gasolina, junto a fiestas de cumpleaños, conciertos, nuevos instrumentos musicales, altavoces, micrófonos y nuevos apóstoles invitados a los que llevar a cenar a los mejores restaurantes. Ah, y los nuevos cristales de colores para que nos ilumine la gloria del Enemigo –sic, perdón, de Dios-. ¡Dependemos de ti!”. Convencido y abrumado por la responsabilidad, verás que sacrificará hasta su propia salud por tu bienestar. ¡Un esclavo siempre será un esclavo! Nuestro Opresor quiere que los gusanos sean libres y dichosos, al contrario que nosotros, que deseamos su eterna desgracia.
Jamás olvides que, los que se sientan debajo de ti, han nacido para cumplas tus sueños de una vida gratificante. Los de ellos, no tienen la más mínima importancia. Así que úsalos hasta que ya no te sean útiles. Tus fracasos son de ellos y los suyos son tus éxitos. Son meras herramientas, parte del engranaje. Ellos te pertenecen. Son tuyos y de nadie más.
Sigue fingiendo poseer empatía. Es una excelente manera de llegar a sus almas para hacer que queden prisioneros de nuestra tela de araña. No dudes en sobreactuar en el púlpito como buen histriónico y narcisista que eres. Gesticula sin parar y grita desaforadamente, haciendo creer a la audiencia que así atraerás la presencia del Espíritu Santo. Sentirás que te elevas entre el resto, al ser el centro de atención ante los centenares que te siguen fielmente. Monopiliza las reuniones, siendo director y orquesta, así no podrán enseñarse unos a otros. 
Proclama que Dios te ha revelado directamente alguna nueva palabra y que habla a través de tu boca. Si ellos supieran de tu sarcasmo... Lo importante es que las masas lo crean para que abran sus carteras ante la cesta de las ofrendas. No tienes que rendirles cuentas a ellos, salvo a mí y a Nuestro Padre de las Mentiras.
Nunca los animes a leer libros de apologética. Así jamás estarán preparados para presentar defensa antes los que les demanden razones sobre su fe, ni llevarán en sus manos la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. 
Si te sientes muy inspirado por el Maligno y quieres ir un paso más allá, ponle fecha a la Parusía. Da igual que Su Palabra diga que es algo que solo conoce nuestro máximo Enemigo. Como fallarás en tus previsiones, cuando llegue el momento, limítate a poner cara compungida mientras les pides perdón. Lograrás el efecto deseado: como a los falsos profetas ya no los apedrean, te amarán todavía más, al considerarte un humilde servidor ungido que no tiene problemas en reconocer sus “errores”.
Rodéate de los tuyos, especialmente de los que te adulan y puedes sacar algún provecho. A ellos regálales unas cuantas miajas más para que se sientan especiales y agasajados por ti. Al resto, ni agua. Ten clara esta separación, puesto que siempre es constructiva para nuestra causa que hagas acepción de personas.
Hasta que no agachen la cabeza, sigue avasallándolos para que te narren con todo lujo de detalles sus confidencias. Bien sabes que terminan por claudicar y por abrirte sus corazones. En cuanto lo hagan y te hablen de miedos, luchas, preocupaciones y circunstancias personales e íntimas, no tardes en contárselo a tus acólitos dentro del círculo más cercano y, poco a poco, a toda la congregación.
Cada año, dedica varias semanas a exponer estudios sobre la santidad y la pureza. Pero, al igual que ese anuncio célebre entre los humanos del Nescafé Capuccino, “cuando arrivo a casa”, en el mismo momento en que estés a solas, enciende alguna de esas pantallas de colores que tus siervos te entregaron como regalo, y no dudes en visualizar una y otra vez y a cámara lenta esas imágenes excelsas donde la ropa no es el bien más preciado, sino la desnudez, los cuerpos entrelazados y todas las perversidades posibles. ¡Disfruta sin cortapisas, puesto que los seres como nosotros no sabemos lo que es el remordimiento! Cuando llegue el domingo, de nuevo agarra tu máscara de santo y embadúrnate de ella. Nadie sabrá lo has hecho a oscuras.
Si es de tu agrado una jovencita, mírala picaronamente y coquetea. Llena su oído y su piel con zalamerías hasta que no quepa en sí y su ego se hinche hasta el paroxismo. Regodéate en la tentación. Da igual que esté casada o no, joven o adulta. Disfrutad del erotismo más desenfrenado y del amour. Si algún día te descubren, haz como que te arrepientes –que ambos sabemos como falso-, y culpa al Tentador, pero nunca a ti mismo. Mientras que tu tapadera no sea conocida, indaga sobre quiénes son también carnales. Aunque al principio se puedan escandalizar con tus propuestas, podrás iniciarlos en dichos caminos para que también los degusten a tu lado.
Sigue siendo altivo en tu corazón, incluso más de lo que ya eres, puesto que la propia maldad no conoce límites. Mírame a mí: millones de años ejerciéndola y nunca me he cansado.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO.

lunes, 6 de junio de 2022

Cartas del diablo a su sobrino “el pastor”. Antes de comenzar, un preámbulo

 

“Cartas del diablo a su sobrino el pastor” es una secuela no-oficial (ya que han sido escritas por mí), del célebre libro de C.S. Lewis titulado “Cartas del diablo a su sobrino”. En este caso, son cinco misivas añadidas a las treinta y una originales publicadas en 1942, donde el demonio Escrutopo le vuelve a escribir a su sobrino Orugario, el cual, ahora, se ha infiltrado en una iglesia como pastor.
Antes de comenzar, haré unas pequeñas puntualizaciones:

1) Como hay personas que no han leído la obra de Lewis –algo que deberían remediar lo antes posible-, habrá algunos cristianos que, al observar un título tan chocante, se lanzarán a juzgar en base a esas ocho palabras del encabezado sin leer el resto del contenido. No es la primera vez que me sucede, así que espero que no caigan en ese error por enésima vez.

2) Estas misivas no tienen intención alguna de decir que haya pastores que sean demonios en el sentido bíblico y literal del término, sino servirme de la idea y del estilo literario de Lewis –sin llegar, ni mucho menos, a su nivel-, para mostrar los errores que, desde ciertos estilos de pastorado, se están cometiendo y perpetuando en las últimas décadas, sin que se le ponga freno.  

3) Un antiguo pastor, cuando supo del título de mi primer libro (“Herejías por doquier”), le preguntó a otro de su gremio: “¿Tantas herejías hay en el Campo de Gibraltar?”. Dicha zona es donde vivo. Ante esto, el segundo pastor, que ya había leído el libro, contestó: “Él no se refiere solo a esta parte, sino en general, al mundo entero”. Con estas cartas, hago lo mismo: aunque los lectores puedan sentirse identificados con situaciones iguales o semejantes a las descritas, no me refiero a nadie en particular ni a un lugar en concreto, sino, nuevamente, en general, a todo el mundo.

4) En su obra, Lewis no cita literalmente ningún texto bíblico, y ni siquiera los parafrasea. En mi caso, sí he hecho ambas cosas, insertándolos dentro de la misma narración, para enriquecer el contenido todo lo posible. A mayor conocimiento bíblico por parte del lector, más referencias percibirá y, por lo tanto, más disfrutará.
Podríamos entenderlo como una “evolución” en el conocimiento de Escrutopo después de miles de años, que se adapta al tiempo presente.

5) En ningún caso responsabilizo a los pastores en lo que respecta a los cristianos que se enfriaron o apartaron. Un mal pastor –incluso un falso pastor-, puede hacer “descarrillar” a un creyente, pero, después, es el individuo el que decide si subirse o no al verdadero tren de Cristo y, en última instancia, qué curso de acción tomará su vida tras una mala experiencia eclesial.

6) Algunas ideas son exageraciones de la realidad, pero con un trasfondo excesivamente verídico. Otros conceptos son prácticamente literales. Entremezclado con todo esto, veremos cómo las huestes de maldad, sabiéndose derrotadas, siguen dando coletazos, tratando de provocar el mayor número de víctimas posibles.

7) Aunque pueda parecer que están escritas exclusivamente para “pastores” o aquellos que tengan el deseo de serlo en el futuro, no es así. Va dirigidas a todos los cristianos, para que reflexionen profundamente sobre faltas, pecados y despropósitos que se cometen, tanto en el púlpito como fuera de él por todo el cuerpo de Cristo. Así que animo a que, con juicio crítico y constructivo, sean leídas por todos los creyentes.

8) La primera carta (la 32), se centrará en las “actitudes” del pastor hacia los demás y su errado concepto de sí mismo. La segunda (33), en cómo la fe se confunde con las emociones, y la manera en que la herejía de la prosperidad se ha apoderado de muchos. La tercera (34), en cómo se dividen los propios cristianos por temas secundarios, en el legalismo que les han inculcado a millones y, por último, cómo la música se ha convertido en el nuevo becerro de oro, tanto para oyentes como para cantantes. La cuarta (35), se enfocará en la sexualidad humana, el matrimonio, la familia y la educación de los hijos en general. Y la última (36), en el “maltrato” que provocan los pastores a los que, según ellos, “no obedecen”.

9) Habrá personas que, con algunas partes, no estarán de acuerdo, como en lo que concierne a la sexualidad, y estarán a favor de las nuevas ideas al respecto que se están apoderando de muchas congregaciones. Pero nadie puede quedarse con lo que le gusta de Dios y desechar el resto, tratando de poner en Su boca palabras que Él no ha dicho. Todos nos debemos al principio paulino: no rehuir anunciar “todo” el consejo de Dios (cf. Hch. 20:27).

10) Que el lector no olvide que no estoy señalando a nadie en particular, sino que es la Biblia quien lo hace, la cual no escribí yo y se interpreta a sí misma.

11) Para no dar lugar a malas interpretaciones, expongo el significado de varios términos que empleo y que están extraídos directamente de la obra original:

- “El Enemigo”, “Nuestro Opresor”, “Fundador”, “Hombre”: Como es un demonio el que escribe, se refiere en estos términos a “Dios Padre/Hijo”.
- “Pacientes”: Son los cristianos a los que Orugario trata de destruir.
- “Nuestro Padre”, “Nuestro Padre de las Profundidades”: Es como Escrutopo llama a su padre Satanás.

* Hay expresiones que son de propia invención y otras que pertenecen al señor Lewis, pero que dejo al lector avispado descubrir cuáles son.