Venimos de aquí:
“Un mundo feliz”: la falsa felicidad que nos quieren vender los humanistas (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2023/04/5-un-mundo-feliz-la-falsa-felicidad-que.html)
Los cristianos no debemos permanecer aislados en una burbuja de lo que
sucede en la sociedad. Por eso es necesario que también sepamos qué avances
tecnológicos se van a producir en los próximos años y cómo cambiarán la
sociedad, mejorando la calidad de vida en algunas áreas específicas. Esto
también nos ayudará a tomar conciencia de:
- Los peligros inherentes que este “progreso” trae consigo.
- Cómo el mundo que nos “prometen” los científicos no será el paraíso.
Vivir para ver in situ los avances tecnológicos
Cuando era adolescente estaba entusiasmado ante la posibilidad de
contemplar en primera persona los avances tecnológicos que se iban a presentar
en los próximos años. Actualmente, no lo tengo del todo claro, por una sencilla
razón: para una parte considerable de la sociedad, la tecnología se ha
convertido en su nuevo “dios”.
Cuando pensamos
que el mundo va a ir a mejor, siempre lo hacemos en términos de mejora en la
calidad de vida. Es cierto que el progreso científico ha logrado hacer la vida
más cómoda: luz eléctrica, lavadoras, neveras, medicinas, operaciones quirúrgicas
que eran impensables hace unas décadas, etc. Pero también tienen su
contrapartida: todos los
inventos de la humanidad, por muy buenos que sean, tarde o temprano son usados
para el mal, y eso nunca va a cambiar. El hombre descubrió cómo hacer fuego,
y tiempo después lo usó en lanzas para quemar vivos a los enemigos. Descubrió
cómo manipular el átomo, y se emplea tanto para generar energía eléctrica (el bien)
como para construir miles de bombas atómicas (el mal). Y así con todo lo que
nos podamos imaginar.
Un ejemplo muy sencillo y actual es de los drones: se usan para el ocio
y, a la vez, para portar misiles que no llevan precisamente flores en el
interior. Dijeron que se usarían para traernos pizza a casa, pero lo que traen
mayormente son bombazos. ¿Qué será lo
siguiente? Los llamados exoesqueletos, que son esqueletos externos hechos de
diversos materiales que se acoplan a la anatomía humana. Nuevamente, vemos las
dos caras de su utilidad: por un lado, ayudará a que personas paralíticas
caminen. En el lado tenebroso estará el uso militar del mismo, ya que dotará a
los soldados de un considerable aumento de fuerza y velocidad que los
convertirá en aún más letales.
¡Ay, como sería el mundo si los gobiernos se gastaran el dinero
realmente en cambiarlo en lugar de invertir cada año miles de millones en el
diseño y en la compra de armamento!
Otro caso es el de los robots. Se supone que ayudarán en asistencia
médica, en cuidados geriátricos, en trabajos peligrosos y en rescates en zonas
complicadas. Pero, en la otra cara de la moneda, nos encontramos a Rusia
presentando un androide —llamado FEDOR— que sabe disparar armas con precisión
milimétrica.[1] Está
previsto que, más temprano que tarde, forme parte de una expedición al espacio,
y es cierto que sabe usar herramientas, pero nadie puede dudar de que se le
utilizará también con fines militares; de lo contrario no se le estaría
enseñando a disparar.
Es lo mismo que sucederá con el robot humanoide Optimus cuando se
perfeccione, y del cual, hace escasas fechas, presentó Elon Musk en su versión
2.0, que ya resulta asombrosa por la evolución tan rápida que ha tenido. Se
usarán como mano de obra, incluso en las tareas del hogar. Pero, modelos más
modernos, llegado el día, se emplearán como fuerza policial y arma letal en los
conflictos del mundo. Ahí se hará patente que se habrán pasado por alto las
tres leyes de la robótica que ideó el célebre escritor y profesor en bioquímica
Isaac Asimov (1920-1992):
- Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
- Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
- Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.
Un caso más llano y extendido en el presente entre la población es el de
los teléfonos
móviles: aunque hacen más sencilla la comunicación instantánea, han idiotizado —con perdón— a millones de
individuos (sí, millones), que se pasan horas y horas wasapeando ensimismados en conversaciones banales, publicando tuits ofensivos, navegando de forma absurda por Internet viendo vídeos
insustanciales que empobrecen el intelecto, y haciendo selfies para subirlos a las redes sociales y lograr sus ansiados
«me gusta». Si este es el efecto que ha provocado en muchos, es fácil imaginar
qué provocará en los mismos los nuevos saltos tecnológicos que van a formar
parte de la sociedad, como puede ser la realidad
aumentada. En lugar de ir con la cabeza agachada, como van ahora por la
calle o en el autobús, ignorando a los que están a su lado, mirarán al frente
mientras visualizarán distintos tipos de imágenes y contenidos.
Por estas y otras razones, no apuesto a que los progresos científicos
sean una razón de peso para desear la longevidad
indefinida, la cual explicamos en ¿Logrará
la biotecnología que seamos inmortales? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/10/3-lograra-la-biotecnologia-que-seamos.html).
La tecnología que está a la
vuelta de la esquina
¿Qué otros avances, aparte de los médicos explicados en artículos
previos, junto a los citados en este mismo, están por surgir en los próximos
años o décadas, y que pueden “provocar” el deseo de vivir centenares de años
para verlos con sus propios ojos?
Los artilugios e inventos que vamos a ver —aparte
de los ya vimos respecto a la biotecnología— se parecen mucho a los descritos en películas como Blade Runner y Yo, robot. Algunos de ellos ya existen, y están en pleno desarrollo
para perfeccionarlos y establecerlos. Haciendo caso a las previsiones de los
expertos, todo esto será parte de la vida cotidiana, en mayor o en menor grado,
en la década del 2030:
1) El internet de las cosas (IoT, Internet of Things). Consiste en que “las cosas” estarán
siempre conectadas a la Red, desde dispositivos electrónicos (smartphones,
tablets, portátiles, televisores, coches, relojes, drones, etc.), hasta
electrodomésticos (lavadoras, hornos o frigoríficos): «Gracias a ello podríamos
saber qué está encendido o apagado en cada momento, qué alimentos hay en
nuestra nevera y qué hay que comprar. En el supermercado a su vez, no
existirían cosas fuera de stock ni carencia de productos y se evitaría que los
productos caducaran antes de ser consumidos. A nivel global, se podría saber
exactamente la ubicación de productos en todo el mundo, cómo se consumen y cómo
se compran».[2]
Esto hará que,
por decirlo de alguna manera, las ciudades sean inteligentes. Veamos algunas de
sus utilidades:[3]
- «A nivel doméstico: tu frigorífico podrá detectar su contenido y, en función de tus gustos, encargar de forma autónoma tu compra por internet para que te la traigan directamente a casa (o llamar a tu móvil para preguntarte lo que quieres antes de encargar nada). Podrás ordenar el que se encienda la calefacción antes de que llegues a casa a través de tu teléfono móvil, o comprobar que todo va bien en tu vivienda si te encuentras de viaje».
- «En el campo de la salud: un espejo podrá determinar si tienes síntomas de alguna enfermedad y hacerte recomendaciones de salud solo con reflejarte en él. Un cepillo de dientes inteligente y conectado a la red podrá encontrar si tienes una caries y ponerte en manos de tu dentista. Relojes inteligentes monitorizarán tus constantes vitales y avisarán a los servicios sanitarios si tienes algún problema o alguna urgencia (un infarto, por ejemplo)».
- «Autonomía: tu vehículo autónomo (o de alguna empresa que contrates) detectará en qué lugar de la ciudad te encuentras -a través de tu teléfono móvil- y pasará a recogerte en cuanto se lo ordenes. También podrás pedir a un dron que te traiga cualquier objeto a casa».
Como contrapartida, tiene un riesgo evidente: al estar todo en conexión
constante a Internet, los Gobiernos que se lo propongan —sea legal o no—
podrán vigilarnos con total detalle. Nuestra casa dejará de ser nuestro
refugio para convertirse en un sensor gigante de datos para terceros, donde las empresas lo sabrán absolutamente
todo de nosotros, y los delincuentes podrán hackear
los sistemas y hacerse con el control de todas aquellas “cosas” que tengamos
conectadas a la Red.
2) Identificación biométrica por medio de
las huellas dactilares, la retina, el iris y la voz, que servirán para abrir la
puerta de casa, el coche, para pagar en un restaurante o para sacar dinero.
3) Realidad virtual, la realidad inmersiva
y la realidad aumentada.[4] Por
medio de gafas, lentes de contacto y cascos podremos sumergirnos en realidades
virtuales de 360º o acceder a información que tendremos ante nuestros ojos de
manera agrandada.
4) Pantallas, móviles y ordenadores plegables,
gracias al grafeno.
5) Comunicación holográfica tridimensional.
Al estilo Star Wars, podremos
visualizarnos con otras personas en 3D, teniendo la sensación de que estamos
físicamente presentes.
6) Popularización de los análisis genéticos.
La secuenciación del genoma, hasta hace pocos años, era algo que resultaba
complejo de realizar y muy costoso en términos económicos. Ahora se puede
conseguir por 1000 €, y su precio sigue bajando cada día. En un futuro muy
cercano será tan asequible que estará al alcance de cualquiera. De esta manera,
será fácil conocer nuestros riesgos genéticos, logrando así la identificación
de enfermedades hereditarias y a cuáles somos propensas. Esto nos permitirá
llevar a cabo tratamientos preventivos. A pesar de sus evidentes beneficios,
las preguntas que esto plantea son de mucho calado:
- El hecho de que seamos propensos a desarrollar alguna dolencia física o neurológica en el futuro —sin fecha exacta y sin saber si ocurrirá o no—, ¿provocará marginación social y discriminación escolar o laboral?
- ¿Se considerará a algunas personas “válidas” para desempeñar determinados trabajos y a otras “no válidas”?
- ¿La clase social de cada individuo dependerá igualmente de la genética?
- ¿Dónde quedará el mérito, el talento natural, el esfuerzo y el afán de superación si ya estamos programados a medida?
- ¿Cómo repercutirá psicológica y anímicamente saber que estamos predispuestos a tener algún trastorno en algún momento de nuestra vida?
- ¿La calidad del ADN será un factor determinante a la hora de elegir pareja sentimental y al futuro padre/madre con el que queramos tener hijos?
Para estas interesantes preguntas, remito a la extraordinaria película Gattaca,[5] por
su alto contenido premonitorio:
Bienvenidos a Gattaca. Bienvenidos a
una sociedad donde una sola gota de tu sangre puede determinar a qué edad
morirás, con quién deberías casarte o qué trabajo deberías desempeñar porque es
el más apropiado para tu constitución genética. Una sociedad donde una persona
no genéticamente mejorada tiene muy pocas posibilidades de triunfar, o donde un
diseño erróneo puede marcarte para toda la vida.[6]
De dicho
largometraje ya hablamos en ¿Qué tiene que decir el cristianismo
sobre los deseos de la biotecnología de rediseñar al ser humano? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/09/2-que-tiene-que-decir-el-cristianismo.html).
7) Automóviles autónomos, tanto en el
transporte público como en el vehículo privado, lo cual minimizará las muertes
por accidente.
8) El
uso de drones para el reparto de
correo y el envío de paquetes a domicilio, el control de volcanes, de zonas
contaminadas y de fronteras geográficas, para operaciones antiterroristas y
contra el narcotráfico, cartografía, etc.
Como mencionamos anteriormente, su uso civil convivirá con el control
férreo de fronteras y operaciones militares.
9) Conexión mente-máquina y “lectura de la
mente”, como explica Rafael Yuste,[7] el
neurobiólogo y catedrático de la Universidad de Columbia (Nueva
York), el mismo que convenció a Barack Obama para que se cartografiara nuestra mente,
neurona a neurona, de las 86.000 millones que hay. De ahí surgió el proyecto
BRAIN (acrónimo inglés de Proyecto de Investigación del Cerebro mediante la
mejora de Neurotecnologías Innovadoras), en el que participan 500 laboratorios y miles de científicos:
En unos años utilizaremos interfaces
cerebro-computadora que nos permitirán escribir con el pensamiento, conectarnos
a Internet directamente... Esto va a cambiar la especie humana. [...]
Si utilizas tecnología invasiva, con dispositivos insertados en el
cerebro, mis colegas de Stanford ya son capaces de descifrar lo que piensa una
persona que ha perdido el habla y transcribirlo con un 95 por ciento de
precisión a un ritmo de cien palabras por minuto. [...] Este mismo año, una
compañía de California ha lanzado al mercado el primer escáner cerebral
portátil. Es un casco que incorpora sensores de luz infrarroja. Lo he probado y
funciona muy bien. Con estos escáneres y algoritmos de inteligencia artificial
se abren las puertas a la posibilidad de que cualquiera pueda leer lo que te
pasa por la cabeza. Se podrá leer incluso aquello que ni siquiera tú conoces de
ti mismo porque lo tienes guardado por debajo del umbral de la conciencia.
10) Automatización de la industria y de los
servicios por medio de robots.
11) Inteligencia artificial. Para el
perfeccionamiento de los drones, de la conducción autónoma, de diagnósticos
médicos, de servicios personalizados de salud, de automatización y robótica, de
la asesoría económica, entre otros muchos aspectos, el desarrollo e
implementación de la IA será la
piedra angular de la mayoría de las tecnologías por venir.
Aunque hay más avances y cuestiones en marcha (impresión de órganos en
3D, auriculares que traducen en tiempo real, escribir usando solo el cerebro y
sin necesidad de teclear, taxis voladores, turismo espacial), esta panorámica
general resulta bastante esclarecedora.
En los siguientes artículos nos detendremos en los puntos del siete al
diez. Lo haremos porque, a pesar de que ya hemos visto algunos peligros
implícitos en las nuevas tecnologías, estos cuatro serán especialmente
relevantes por lo que pueden suponer para el conjunto de la sociedad.
Continúa en
¿Es la robotización el primer
avance y, a la vez, peligro que se avecina? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/04/7-la-robotizacion-el-primer-avance-y-la.html).
[3]
Información extraída de https://robotsia.com/2015/10/12/internet-de-las-cosas-iot-que-es-ejemplos-practicos/
[5] Aunque “Gattaca” en la película es
una estación espacial dedicada al estudio de las estrellas y a realizar viajes
estelares, el término es un acróstico con los elementos de los que está
compuesto el ADN: (Guanina, Adenina, Timina, Timina, Adenina, Citosina,
Adenina).

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