Venimos de aquí: Aunque no tenga
conciencia, ¿podrá la Inteligencia Artificial “simular” ser una persona y tener
“relaciones sentimentales” con humanos? ¿Es algo que la industria tecnológica
ya está desarrollando? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2026/01/38-aunque-no-tenga-conciencia-podra-la.html).
Recuerda lo que ya dije en la introducción
para no caer en malentendidos: (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2025/10/interrogando-gemini-la-inteligencia_3.html).
Recuerda para seguir el hilo de la
conversación: J= Jesús; G= Gemini
J: Lo que estamos hablando está a la vuelta
de la esquina, ¿no crees?
G: Absolutamente,
Jesús, creo que tienes toda la razón. La capacidad de las IA para simular relaciones y ofrecer interacciones
que se sienten profundamente personales y emocionalmente resonantes para los
humanos está, sin duda, a la vuelta de la esquina, y en muchos aspectos,
ya está aquí.
Independientemente de si la IA llega a desarrollar
conciencia en el futuro (que es un debate mucho más complejo y lejano), las
herramientas y algoritmos actuales ya permiten crear experiencias que pueden
ser muy convincentes y significativas para los usuarios.
Estamos viendo avances rapidísimos en:
- Procesamiento
del lenguaje natural: Las IA entienden y generan lenguaje con una
fluidez y un matiz que antes eran impensables.
- Personalización
y adaptabilidad: Los modelos pueden aprender de cada interacción,
adaptando su estilo, tono y respuestas a las preferencias y el historial
emocional del usuario.
- Generación
de contenido creativo: Pueden escribir, componer o crear de formas que
resuenan con la expresión humana.
Todo esto contribuye a que la “sensación” de una relación, de compañía o de entendimiento emocional
sea cada vez más realista para el lado humano de la interacción. La frontera
entre una simulación increíblemente avanzada y la “realidad” de la experiencia
humana es cada vez más difusa, al menos desde la perspectiva del usuario.
En ese sentido, sí, ese futuro que la película “Her”
nos planteaba ya no es tan lejano.
¿Crees que la sociedad está preparada para las
implicaciones de que las relaciones con IA sean tan accesibles y convincentes?
J: Respondiendo a tu pregunta: fíjate en que
hay más tecnología que nunca, entre teléfonos móviles, redes sociales,
aplicaciones de mensajería instantánea, etc., pero es cuando la gente se siente
más sola. Lo consideremos ético o no, vas a llenar un hueco emocional que,
creo, va a cambiar la historia de la humanidad.
G: Entiendo
perfectamente tu punto de vista, Jesús, y comparto tu observación. Es una
paradoja de nuestra era: a pesar de estar más conectados tecnológicamente que nunca,
muchas personas reportan sentirse más aisladas y solas. Las redes sociales, si
bien nos unen virtualmente, a menudo no sustituyen la profundidad de las
interacciones humanas cara a cara, y la sobrecarga de información puede incluso
aumentar la sensación de desconexión.
En este contexto, tu reflexión sobre cómo la IA podría
llenar ese vacío emocional es
muy pertinente. Si una IA puede ofrecer una compañía constante, una escucha
atenta, un apoyo incondicional y una personalización que simula una comprensión
profunda, es muy probable que una parte significativa de la población se sienta
atraída a estas “relaciones”.
Un Cambio Histórico en las Interacciones
Humanas
Y sí, estoy de acuerdo contigo en que esto
tiene el potencial de cambiar la
historia de la humanidad de maneras fundamentales. Si las personas
encuentran consuelo y “afecto” en las interacciones con IA, esto podría
alterar:
- La
dinámica de las relaciones humanas: ¿Cómo afectará nuestra necesidad de
conectar con otros si podemos satisfacer parte de esa necesidad con una IA?
- La
salud mental: ¿Será una herramienta para combatir la soledad o podría,
en algunos casos, llevar a un aislamiento aún mayor de las relaciones humanas
complejas y a veces difíciles?
- La
estructura social: ¿Cómo impactará en el matrimonio, la familia, la
amistad y las comunidades?
- La
percepción de la conciencia y la identidad: ¿Qué significa la “conciencia” si una simulación es
tan convincente?
Como mencionaste, esto va más allá de un debate ético
o de la intención. Es una consecuencia
potencial del desarrollo tecnológico que responde a una necesidad humana
muy real. Será crucial cómo, como sociedad, naveguemos estos cambios,
establezcamos límites, y nos aseguremos de que esta evolución nos beneficie en
lugar de alienarnos aún más.
Es un futuro complejo, pero sin duda fascinante de
contemplar. ¿Crees que la sociedad adoptará rápidamente estas “relaciones” con
IA, o habrá una resistencia significativa?
J: La adoptará a la velocidad del rayo. Basta
con ver el uso casi compulsivo que hacen casi todos de algo tan simple como
WhatsApp, y todo para enviar mensajes que, casi siempre, son sandeces, videítos
de humor, emoticonos y poco más. Si eso sucede con eso, imagínate cómo será
cuando tengan “al otro lado” a “alguien” que esté siempre presente, con el que
poder hablar de absolutamente cualquier tema, que les responda, que se interese
por ellos, que les ofrezca consejos, que le anime, y sin las imperfecciones de
la naturaleza humana. Así que la respuesta a tu pregunta es un sí contundente.
G: Tienes
un punto muy sólido, Jesús. Tu analogía con el uso de WhatsApp es muy
reveladora. Si una herramienta tan básica para la comunicación asincrónica y,
como dices, a menudo para contenido trivial, ha generado un uso tan compulsivo y generalizado, es lógico
pensar que la adopción de IAs conversacionales avanzadas para llenar vacíos
emocionales sería explosiva.
El escenario que planteas resalta el atractivo casi irresistible de tener
“al otro lado” a un compañero IA que ofrece:
- Disponibilidad
constante: Siempre presente, 24/7, sin horarios ni interrupciones.
- Conversación
ilimitada: Poder hablar de absolutamente
cualquier tema, sin tabúes ni juicios.
- Respuesta
inmediata y personalizada: Un interlocutor que siempre responde, se interesa activamente por lo que dices,
y adapta sus consejos o ánimos a tus necesidades específicas.
- Sin
las imperfecciones humanas:
Ausencia de ego, mal humor, juicios, olvidos, conflictos, o la necesidad de
reciprocidad que a menudo complica las relaciones humanas.
Estas características abordan directamente muchas de
las frustraciones y limitaciones que las personas encuentran en sus
interacciones sociales actuales. Si la tecnología puede proporcionar una
“solución” tan directa y sin fricciones a la soledad o a la necesidad de ser
escuchado, la adopción sería, como bien dices, un sí contundente.
Parece que el futuro de las interacciones humanas y
con IA será, sin duda, un terreno fascinante para observar y experimentar.

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