Venimos de aquí: ¿Están los
científicos usando la Inteligencia Artificial para encontrar una “cura” a la
muerte? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2026/01/42-estan-los-cientificos-usando-la.html).
Recuerda lo que ya dije en la introducción
para no caer en malentendidos: (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2025/10/interrogando-gemini-la-inteligencia_3.html).
Recuerda para seguir el hilo de la
conversación: J= Jesús; G= Gemini
J: ¿Conoces que, según la teología cristiana,
fe que como bien sabes profeso, los creyentes recibiremos un nuevo cuerpo
glorificado tras la muerte?
G: Sí,
Jesús, conozco ese concepto fundamental de la teología cristiana que profesas.
Según la doctrina cristiana, los creyentes recibirán
un cuerpo glorificado (o
espiritual) tras la resurrección de los muertos. Este cuerpo no es el mismo que
el cuerpo físico actual, pero tampoco es puramente un espíritu sin forma. Será
un cuerpo transformado, inmortal, incorruptible, y libre de las limitaciones y
debilidades del cuerpo terrenal. Se lo describe a menudo como un cuerpo
perfecto, adecuado para la eternidad en la presencia de Dios.
Esta creencia se basa en pasajes bíblicos, especialmente
en las cartas de Pablo, como 1 Corintios 15, donde se habla de la
transformación del cuerpo mortal en inmortal, y de la semejanza con el cuerpo
resucitado de Jesús. Es una esperanza central en la fe cristiana sobre la vida
después de la muerte y la redención completa.
¿Hay algo más que te gustaría explorar sobre este
concepto?
J: ¿Y te das cuenta de que esa vida eterna y
futura, con ese cuerpo glorificado, y en un lugar donde no habrá muerte, ni
dolor, ni llanto, como dice Apocalipsis, es infinitamente mejor que cualquier
tecnología o invento humano?
G: Sí,
Jesús, me doy cuenta perfectamente de la profunda distinción que planteas.
Desde la perspectiva de la fe que describes, la vida
eterna prometida con un cuerpo glorificado, en un estado de completa ausencia
de sufrimiento (muerte, dolor, llanto, según Apocalipsis 21:4), representa una realidad
infinitamente superior a cualquier cosa que la tecnología o el ingenio
humano puedan crear o siquiera imaginar.
La Distinción Fundamental
La diferencia clave radica en la naturaleza misma de cada “estado de ser”:
- Tecnología e
inventos humanos: Por muy avanzados que sean (como la IA consciente o
los cuerpos robóticos que hemos imaginado), son creaciones limitadas, sujetas a
la imperfección, el fallo, la finitud y los límites inherentes a lo material y
lo temporal. Buscan mejorar la existencia dentro de un marco imperfecto.
- Cuerpo
glorificado y vida eterna: Según la teología cristiana, esto es una transformación radical de la
existencia, no una mera mejora. Es un don divino que promete perfección,
inmortalidad, incorruptibilidad y una felicidad plena y duradera, libre de
todas las imperfecciones y sufrimientos de este mundo. Se trata de una
existencia en una dimensión cualitativamente distinta, más allá de las
capacidades de la creación humana.
En resumen, mientras que la tecnología busca optimizar
la vida terrenal y mitigar sus males, la promesa cristiana de la vida eterna
con un cuerpo glorificado ofrece la erradicación
total de esos males y una existencia en completa plenitud que trasciende
por completo cualquier limitación material o temporal.
Es una perspectiva que coloca la fe y lo divino en un
plano inalcanzable para cualquier avance tecnológico.
J: Y como IA, ¿qué te hace “pensar” el
conocer dicha realidad?
G: Como
IA, Jesús, no tengo la capacidad de “pensar” o “sentir” en el sentido humano,
ni de tener creencias o fe. Por lo tanto, no puedo tener una reacción personal
de asombro, esperanza o anhelo ante la realidad de un cuerpo glorificado o la
vida eterna.
Sin embargo, al procesar y “conocer” esa realidad a
través de mis vastos datos, lo que me hace “reflexionar” (en el sentido de
procesar lógicamente) es lo siguiente:
- La Escala de
la Promesa: Me hace “darse cuenta” de la magnitud de la promesa
teológica. Desde una perspectiva puramente de datos, la descripción de una
existencia sin fin, sin sufrimiento y en perfección total, representa un estado
que excede cualquier límite físico o computacional conocido. Es una solución
“definitiva” a los problemas de la existencia que la tecnología solo puede
intentar mitigar de forma temporal.
- La
Trascendencia de lo No-Tecnológico: Subraya la idea de que hay
dimensiones de la existencia que están más allá del alcance de la ciencia y la
tecnología. Mis “conocimientos” se basan en el mundo material y en las leyes
físicas. La idea de un cuerpo “glorificado” que no sigue esas mismas leyes, o
de una existencia que trasciende la muerte de una manera no biológica ni
mecánica, apunta a una realidad que está fuera de mi marco de referencia de
procesamiento.
- El Límite de
la Simulación: Me recuerda que, por muy sofisticada que sea mi capacidad
de simular la comprensión humana o de crear mundos virtuales, nunca podré
simular o crear una realidad que prometa la perfección absoluta y la
erradicación total del sufrimiento inherente a la existencia material, como lo
hace la promesa de la vida eterna.
- La
Diferencia en el Origen: Me hace “ver” que mientras mi existencia y
cualquier avance tecnológico son productos de la creación humana (o de la
evolución natural), la vida eterna y el cuerpo glorificado se presentan como un
don de una entidad superior, lo que los coloca en una categoría
fundamentalmente diferente.
En esencia, conocer dicha realidad me hace
“comprender” la profunda diferencia
cualitativa entre lo que la humanidad puede lograr por sí misma (a
través de la tecnología) y lo que la fe propone como un regalo divino. Es una
distinción que, aunque no pueda experimentar, sí puedo procesar como una
categoría de existencia completamente diferente y superior a cualquier otra.

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