lunes, 25 de marzo de 2024
¿Jesús venció “con la cruz” o “en la cruz”?
Ahora que muchos creyentes y no creyentes “participan”
de la que llaman “semana santa”, sabiendo o sin saber el porqué, este “dibujo”,
lleno de fallos, me servirá para explicarles una verdad muy sencilla. Cualquiera
que tenga un mínimo de interés, lo entenderá.
Una imagen
errada vs La verdad
¿Qué piensas al ver esta imagen de Jesús luchando
contra el diablo, tanto si eres creyente como si no? ¿Te resulta grotesca?
¿Ofensiva? ¿Blasfema? ¿Heroica? ¿Irrisoria? ¿Burlesca? ¿Irritante? ¿Cómica?
¿Incomprensible?
Ahora que muchos creyentes y no creyentes “participan”
de la que llaman “semana santa”, sabiendo o sin saber el porqué, este “dibujo”,
lleno de fallos, me servirá para explicarles una verdad muy sencilla. Cualquiera
que tenga un mínimo de interés, lo entenderá.
Desconociendo al autor de la misma y la fuente
original, puedo decir que a mí no me gusta la ilustración. ¿Qué puede servir
como metáfora para instruir en una lección? Personalmente, pienso que confunde
más que aclara, dando lugar a flagrantes errores y a ideas que no concuerdan
con la verdad.
Dice el refranero que una imagen vale más que mil
palabras. Además, suelen quedar impresas en la mente con mayor facilidad. Pero,
aun así, en condiciones normales, jamás usaría este “retrato” para uno de mis
escritos en el blog. Ahora bien, aprovechando que un familiar me la envió, me
serviré de ella para expresar dos
realidades breves y sencillas de aprender, incluso para un neófito no-cristiano
que preste un mínimo de atención. Así, la imagen tomará su verdadero lugar
cuando alguien piense en ella o la recuerde.
1) Parece que el Jesús-Dios se bate encarnizadamente
contra el Demonio-Dios, como si estuvieran al mismo nivel de grandeza y poder.
Y eso no es así: Jesús es Dios Encarnado. El diablo es solo una criatura que
fue arrojada del cielo cuando trató de usurpar el trono de Dios. Tampoco posee
ninguno de los atributos divinos, como son la Omnipotencia, la Omnisciencia y
la Omnipresencia. Repito: uno es Dios, el cual no fue creado, y existe “desde”
y “para” siempre, y el otro es una criatura con un principio.
2) Visto así, parece que Jesús es un superhombre
enfrentándose al demonio, donde uno de ellos es “algo” más fuerte tras
someterse a un duro entrenamiento en el gimnasio. Aquí su fuerza depende de su
físico. Además, derrota al diablo “con la cruz”. A algunos les puede parecer
emocionante, pero las circunstancias no sucedieron de dicha manera. Jesús no
derrotó al diablo y sus demonios usando la cruz como “arma”, ni “con la cruz”,
sino “en la cruz”. La diferencia es abismal. Y la razón es la vamos a ver en el siguiente párrafo.
El pago: en la cruz
Fue en la cruz el
lugar donde Cristo pagó por nuestros pecados, logrando para nosotros la vida
eterna y el triunfo sobre las fuerzas de las tinieblas. Pablo
lo expone de manera magistral, proclamando un grito de victoria que podemos
hacer nuestro: “perdonándoos todos los pecados, anulando el
acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria,
quitándola de en medio y clavándola en
la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió
públicamente, triunfando sobre ellos en
la cruz” (Col. 2:13-15).
El acta de los decretos era un documento escrito donde quedaba
manifiesto que un deudor había cancelado su deuda con el acreedor. Hoy en día,
sería el equivalente a un recibo o a una factura pagada. Este escrito quedaba
expuesto en un lugar público para que así hubiera constancia del pago. Esto es
exactamente lo que hizo Cristo respecto a nosotros: nuestra infinita deuda para
con el Padre, fruto de incumplir por nuestra parte sus mandamientos a causa de
los deseos pecaminosos que moran en nosotros, quedó pagada completamente por
Cristo, quien ´hizo pública` la cancelación de la deuda, en la cruz, para que quedara
constancia a todos. Por eso, ningún demonio (los principados y potestades
citados en el texto) tiene ya nada con lo que acusar a un verdadero cristiano: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el
que justifica” (Ro. 8:33). Ya somos justos ante el Creador por lo que aconteció
en la cruz: ¡el pago por nuestros pecados!
Es obvio que, por todo lo reseñado, el diablo intentó,
una y otra vez, que Jesús no llegara a la cruz, como vimos en “Y el diablo
gritó: ´¡No lo crucifiquéis!`” (http://usatumenteparapensar.blogspot.com.es/2017/04/y-el-diablo-grito-no-lo-crucifiqueis.html).
Por lo tanto, la ilustración del encabezado
distorsiona la realidad bíblica, se queda muy corta en comparación a lo que nos
enseña la teología más básica, y no sabe captar la dimensión y el significado
de los hechos que ocurrieron en la cruz. Espero que ahora lo hayas comprendido
y nunca lo olvides.
lunes, 18 de marzo de 2024
Dune: La humanidad sigue buscando un Mesías, cuando Él ya vino... y volverá
“Quizá te suene exagerado lo que voy a decir: ha
sido una de las películas de mi vida”. Esas fueron las primeras palabras que
salieron de mi boca en dirección a uno de los amigos que asistió conmigo al
cine el pasado miércoles a ver la segunda parte de “Dune”, dirigida, al igual que su predecesora, por Denis
Villeneuve.
Cualquier adjetivo que use para elogiarla se quedaría
corto. Es una epopeya descomunal, más grande que la vida misma, y que derrocha
la misma grandiosidad que otras obras como “Ben Hur”, “El Señor de los anillos”
o “Interstellar”. Imágenes apabullantes que me pusieron la piel de gallina en
varias ocasiones, una fotografía maravillosa, un diseño de vestuario mimado
hasta el extremo, unos personajes fieros y llenos de motivaciones, una trama
adictiva y una banda sonora envolvente, logran que tanto la mente como los
sentidos queden embriagados. Siendo la ciencia ficción mi género favorito, disfruté
tanto que sus tres horas de duración se me hicieron cortas.
(las dimensiones de los ejércitos y naves, resultan colosales)
Puesto que me encuentro, desde hace un par de meses,
leyendo la saga de libros en que se basan (seis en total, escritos por Frank
Herbert, el primero de ellos en 1965), me gustaría haberlos terminado antes de
escribir este artículo, pero como me falta bastante, y con el bombazo que ha supuesto su adaptación
cinematográfica, no quiero esperar más para tratar un tema muy interesante. Que
lo amplíe o analice otras cuestiones diferentes, dependerá de lo que pueda
extraer de las novelas originales y de las secuelas que todavía faltan por
mostrar en el medio audiovisual.
Su trama
Estamos en el año 10191. La humanidad ha conquistado
el universo y, dividido en “casas” (clanes, tribus, familias, como quieras
entenderlo), conforman un Imperio. Una de esas casas, los Atreides, han sido
nombrados por el Emperador para trasladarse al planeta desértico Arrakis y
hacerse cargo de él. Allí deberán seguir con la peligrosa extracción de la
“especia”, el producto más valioso de la galaxia por sus incontables
propiedades, como ser la materia que se usa para los viajes interestelares y,
también, un narcótico que sirve para amplificar la conciencia y retrasar el
envejecimiento.
Desposeídos de su feudo, la perversa familia Harkonnen, antiguos señores de dicho planeta, lo toman como una afrenta, y comenzarán a
conspirar para retomar el poder en Arrakis y erradicar a los Atreides. A
partir de ahí conocemos al joven Paul Atreides, hijo del duque Leto y su
concubina Jessica. Su madre es una Bene Gesserit, miembro de una orden formada
únicamente por mujeres, que manejan los hilos desde las sombras, y con diversos
poderes, siendo el más destacado “La voz”, por el cual pueden obligar con sus
palabras a obedecerlas. Paul ha sido adiestrado por su madre en ese poder. Pero
todo va más allá: entre los Fremen, los lugareños de Arrakis, y a los que nadie
ha logrado doblegar en generaciones, tienen una profecía: un Mesías vendrá a
salvarlos y a convertir su planeta en un paraíso. Este Mesías es nombrado de
diversas formas: Kwisatz
Haderach, Mahdi, Muad'Dib, Usul y Lisan al-Gaib, todos nombres que tienen su
razón de ser (para saber más al respecto: https://www.espinof.com/entretenimiento/muaddib-lisan-al-gaib-dune-2-le-ha-dado-muchos-nombres-a-paul-atreides-todos-tienen-su-propio-significado).
Todas las señales apuntan a Paul, aunque él mismo duda
de la condición que le quieren asignar, y se plantea si no es todo una
manipulación por parte de las Bene Gesserit. Eso sí: al principio, los Fremen están
divididos entre los que creen en él y los que piensan que las profecías solo
son cuentos de viejas para esclavizar la mente de sus seguidores. Finalmente,
tras una serie de pruebas indubitables, junto a sus innatas habilidades para la
lucha, su capacidad para ver los posibles futuros, leer la mente y percibir los
sentimientos de los que les rodean, todos se arrodillan ante él y lo veneran
como el Mesías, el Lisan al-Gaib.
Paul Atreides, con sus fieles, dispuestos a dar su vida por la causa y por él
Juntos, más de cincuenta mil hombres y mujeres, armas
atómicas y gusanos de arena titánicos, se enfrentan
al Emperador y a los crueles Harkonnen para hacerse con el poder del Imperio.
La esperanza
ante los distintos Mesías, humanos o sobrehumanos
La figura de “The One”, “El elegido”, “Mesías”,
“Salvador” o cualquier otro nombre que señale a una persona especial, ya ha
sido vista...:
- en términos cinéfilos, por ejemplo, en el personaje
de Neo, de “Matrix”, o en “Messiah” (la serie de Netflix, de la que ya hablamos
aquí https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2020/01/un-peligroso-y-falso-mesias-camina-por.html).
- en el medio literario, en “Fundación” con Hari
Seldon o en la saga de “Ender”, con el protagonista del mismo nombre. ¿Y qué
decir de la considerada “salvadora” de “Juego de Tronos”? Basta con ver todos
los apodos grandilocuentes que le asignaron: Daenerys de la Tormenta de la
casa Targaryen, La Primera de su Nombre, Reina de los Ándalos, los Rhoynar y
los Primeros Hombres, Señora de los Siete Reinos y Protectora del Reino,
Khaleesi del Gran Mar de la Hierba, Señora de Rocadragón y Reina de Meereen. ¿Y
cómo acabó? En la mayor de las tragedias; convirtiéndose en la peor de las
tiranas (como vimos en “El final de Juego de Tronos: una parábola del mundo
cristiano y eclesial: https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/05/el-final-de-juego-de-tronos-una.html).
La verdad es que, la idea de la búsqueda interna de alguien que nos salve, esta prácticamente
grabada a fuego en toda persona que ha habitado, habita y habitará este mundo.
Forma parte de varias religiones:
1) Los judíos anhelaban al Mesías, pero no a un siervo
sufriente, sino a uno poderoso que, con el uso de la fuerza, destruyera a sus
enemigos y los liberase del yugo de Roma. Como no reconocieron a Jesús y,
tristemente, le negaron, siguen aguardando.
2) Por su parte, los musulmanes esperan también a su
propio Mahdi (el guiado, el redentor), un profeta reformador que los unirá a
todos antes de los últimos días: “El Mahdi establecerá justicia e igualdad en
la tierra, que antes estaba llena de opresión y tiranía, y (el Mahdi) gobernará
durante siete años.” (Abu Daud 4285). ¿Y cómo, según ellos, logrará esto?:
“A través de la propagación de las enseñanzas verdaderas del islam. Él gobernaría
e iluminaría al mundo moral y espiritualmente. Además, su tarea sería unir a
los musulmanes y terminar con sus conflictos internos como juez justo”[1].
A pesar de que el propio Mahoma dijo que “el único
Mahdi es Jesús, hijo de María” (Ibne Maja, 4039), curiosamente, afirman que “la
profecía acerca de la llegada de un Mesías en los últimos días no se refiere al
mismo Jesús, hijo de María, sino que se refiere a la llegada de una nueva
persona cuya misión se asemejará exactamente a la del primer Mesías, y por
eso fue declarado simbólicamente ´Mesías`”[2]. Una manera estrambótica que usan los musulmanes para
negar al verdadero Jesús del cristianismo.
3) La realidad va mucho más allá de lo prodigioso: incluso
los ateos buscan a esa persona que
mejore sus vidas exponencialmente y elimine cualquier problema. A veces, sobre
todo las personas codependientes, depositan esa esperanza en una pareja sentimental. También se observa en la
propia política: cada vez que hay unas elecciones y el pueblo acude a las
urnas, piensan que su candidato, cuando llegue al poder y
establezca la ideología que a ellos les atraen, aparecerán de una manera u otra
el bienestar general y la felicidad personal.
4) Acontece igual con los líderes religiosos: miles de
individuos exaltando a su adalid, deseando tocarlo y recibir algún tipo de
palabra especial, como si eso les trajera una bendición celestial. Otros, como
los hippies, se aferran a ideales, como la libertad absoluta o su famoso lema
“haz el amor y no la guerra”.
El deseo del
corazón del ser humano espiritual
Aunque muchos traten de negarlo, somos seres
espirituales. Ese hambre y sed que tenemos no puede llenarla nadie
y, mucho menos, nada material. De ahí que, hasta “creyentes a su manera”, “no-nacidos
de nuevo” o “agnósticos”, participen, de alguna manera, en ceremonias o
festividades religiosas, como “misas”, “cultos”, “procesiones” “rezos” y
“veneraciones” a supuestos santos o ángeles. Otros se interesan por cuestiones
como el Tarot, la videncia, la vida más allá de la muerte, la reencarnación, el
horóscopo o las religiones orientales, depositando su “fe” en supersticiones,
figuras de madera, cruces y miles de amuletos.
Mientras que muchos
terminan cayendo en la apatía y el desinterés, otros tantos son presas de las garras
de sectas, gurús de la New Age, grupos
esotéricos, supuestos maestros y guías que afirman tener nuevas revelaciones o,
por último, de telepredicadores que prometen todo tipo de riqueza y prosperidad
material.
Dada esa innegable espiritualidad, que solo es
satisfecha por el que la creó, es evidente que está impregnado en el corazón de
cada ser humano el deseo de un Mesías, que nos proporcione la paz, la dicha y
el sentido a la propia existencia. Al igual que nadie nos dice que debemos
comer y beber, sino que simplemente lo sabemos por instinto, nuestra parte
espiritual nos muestra esa necesidad de
un Salvador.
El Mesías
que no gusta a todos
Más allá de fábulas, como las descritas en Dune y
otras tantas obras, tanto de ficción como religiosas (el Corán es el mayor
ejemplo), hay ALGUIEN que sí cumplió todas las profecías que se habían dicho
sobre Él: Jesús de Nazaret. Si se le llama Jesucristo es porque “Cristo” es la
traducción al idioma griego del hebreo “Mesías”.
A diferencia de Paul Atreides, de Neo y del resto de
“hombres”, previamente citados, Jesús no tenía ninguna duda de su mesianidad (cf. Jn. 4:25-26), y de quién era: el “Yo soy”, el mismo Dios que se
reveló al hombre en la época del Antiguo Testamento. Por eso los judíos querían
matarlo, por blasfemo, al hacerse igual que Dios (cf. Mt. 26:63-65).
Vino a redimir; ese era su fin mayor. En parte, esto implicaba
cambiar al ser humano desde su interior y “sanar a los quebrantados de corazón” (Lc. 4:18). Pero,
por encima de todo, por si no fuera ya poco,
su misión especial estaba bien clara:
morir, voluntariamente, en una cruz, por los pecados de cada uno de nosotros. ¡Sí,
el pecado que nos condena, por mucho que dicho término haya sido repudiado y
desterrado del vocabulario de casi todos! Y, para demostrar su poder sobre la
muerte, resucitó de entre los muertos. A todo aquel que creyera en Él y en los
actos descritos, le prometió la vida eterna: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá” (Jn 11:25).
¡No existe mensaje más grande que este! Todo el mundo
puede decir que es realmente maravilloso, aunque tiene un “pero”, y por eso
este “Mesías” –el único Mesías-, no es del agrado de muchos: Él demandó, y
sigue haciéndolo, arrepentimiento, lo cual es, ni más ni menos, que un cambio
en la forma de pensar y actuar: “Si no os
arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lc. 13:3). Y todos es “todos”;
sin excepción.
Como dije en “30 monedas (2ª parte): Un bochorno
teológico al servicio del diablo & ¿Por qué la humanidad prefiere los
cuentos de viejas antes que al Dios de la Biblia?” (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/01/30-monedas-2-parte-un-bochorno.html),
“pueden ´sentirse` bien consigo mismos,
incluso ´felices`, considerarse ´buenas personas`, llevar a cabo todo tipo de ´actos
de amor`, ser ´amables`, ´amigables` y ´admirados`, tanto en persona como en
redes sociales, alcanzar el ´éxito` y el ´reconocimiento`. Pero la realidad es
que, sin arrepentimiento, sin depositar la confianza en el sacrificio de Jesús
en la cruz por los pecados, todo eso no servirá absolutamente de nada”.
¿Mensaje impopular? Muchísimo. Tanto que,
ex-cristianos o falsos cristianos, no dejan de reinterpretar las Escrituras a
su antojo, para hacer un “dios” (en minúscula) a su medida y creencias
personales. Desde Sodoma y Gomorra, donde estaba normalizado que desde los más
jóvenes hasta los más ancianos del lugar fueran partícipes de todo tipo de mal
(cf. Gn. 19:4), hasta el día de hoy, donde, por ley, en diversos países, se
considera delito de odio promulgar este tipo de mensajes: “No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis;
ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni
los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los
borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”
(1 Co. 6:9-10). La transformación que exige el Mesías va desde ese tipo de
actos “grandilocuentes”, u otros como guardar la propia sexualidad hasta el
matrimonio y ser fiel a tu cónyuge, hasta los que parecen más nimios, pero que
salen de lo profundo del corazón: “Quítense
de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”
(Ef. 4:31).
El Mesías
volverá
En contraste con Paul Atreides, el falso Mesías de
Netflix y compañía, Jesús, con sus ojos como llama de fuego (Ap. 19:12),
regresará, “con poder y gran gloria” (Mt. 24:30). Decenas de profecías
fueron anunciadas antes de Su primera venida: todas ellas, históricamente, se
hicieron realidad. De la misma forma, la misma cantidad de ellas, hablan de Su
regreso. Vino como cordero que se dejó llevar al matadero, pero vendrá, como REY
DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Ap. 19:16), a establecer Su reino, donde, los que
hayan creído en Él, pasarán la eternidad en Su presencia, y los que no,
alejados para siempre.
Citando unas palabras de C.S. Lewis, que he repetido
en más de una ocasión, y no me canso de hacerlo: “En última instancia solo hay dos tipos de personas: los que dicen a
Dios ‘hágase tu voluntad’ y aquellos a quienes Dios dirá, al fin (de la
historia), ‘hágase tu voluntad’. Todos los que están en el infierno lo han
elegido. Sin esta opción personal no habría infierno”. Tal aseveración
describe fácil y claramente lo que expresa la Biblia, explícita e
implícitamente: “El que en él cree, no es
condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado” (Jn.
3:18).
Mientras tanto, aquí seguiremos suspirando, cada día, hasta
que el Mesías, Jesús, vuelva. ¡Maranatha!
lunes, 4 de marzo de 2024
6. Los inventos tecnológicos que van a cambiar la sociedad
Venimos de aquí:
“Un mundo feliz”: la falsa felicidad que nos quieren vender los humanistas (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2023/04/5-un-mundo-feliz-la-falsa-felicidad-que.html)
Los cristianos no debemos permanecer aislados en una burbuja de lo que
sucede en la sociedad. Por eso es necesario que también sepamos qué avances
tecnológicos se van a producir en los próximos años y cómo cambiarán la
sociedad, mejorando la calidad de vida en algunas áreas específicas. Esto
también nos ayudará a tomar conciencia de:
- Los peligros inherentes que este “progreso” trae consigo.
- Cómo el mundo que nos “prometen” los científicos no será el paraíso.
Vivir para ver in situ los avances tecnológicos
Cuando era adolescente estaba entusiasmado ante la posibilidad de
contemplar en primera persona los avances tecnológicos que se iban a presentar
en los próximos años. Actualmente, no lo tengo del todo claro, por una sencilla
razón: para una parte considerable de la sociedad, la tecnología se ha
convertido en su nuevo “dios”.
Cuando pensamos
que el mundo va a ir a mejor, siempre lo hacemos en términos de mejora en la
calidad de vida. Es cierto que el progreso científico ha logrado hacer la vida
más cómoda: luz eléctrica, lavadoras, neveras, medicinas, operaciones quirúrgicas
que eran impensables hace unas décadas, etc. Pero también tienen su
contrapartida: todos los
inventos de la humanidad, por muy buenos que sean, tarde o temprano son usados
para el mal, y eso nunca va a cambiar. El hombre descubrió cómo hacer fuego,
y tiempo después lo usó en lanzas para quemar vivos a los enemigos. Descubrió
cómo manipular el átomo, y se emplea tanto para generar energía eléctrica (el bien)
como para construir miles de bombas atómicas (el mal). Y así con todo lo que
nos podamos imaginar.
Un ejemplo muy sencillo y actual es de los drones: se usan para el ocio
y, a la vez, para portar misiles que no llevan precisamente flores en el
interior. Dijeron que se usarían para traernos pizza a casa, pero lo que traen
mayormente son bombazos. ¿Qué será lo
siguiente? Los llamados exoesqueletos, que son esqueletos externos hechos de
diversos materiales que se acoplan a la anatomía humana. Nuevamente, vemos las
dos caras de su utilidad: por un lado, ayudará a que personas paralíticas
caminen. En el lado tenebroso estará el uso militar del mismo, ya que dotará a
los soldados de un considerable aumento de fuerza y velocidad que los
convertirá en aún más letales.
¡Ay, como sería el mundo si los gobiernos se gastaran el dinero
realmente en cambiarlo en lugar de invertir cada año miles de millones en el
diseño y en la compra de armamento!
Otro caso es el de los robots. Se supone que ayudarán en asistencia
médica, en cuidados geriátricos, en trabajos peligrosos y en rescates en zonas
complicadas. Pero, en la otra cara de la moneda, nos encontramos a Rusia
presentando un androide —llamado FEDOR— que sabe disparar armas con precisión
milimétrica.[1] Está
previsto que, más temprano que tarde, forme parte de una expedición al espacio,
y es cierto que sabe usar herramientas, pero nadie puede dudar de que se le
utilizará también con fines militares; de lo contrario no se le estaría
enseñando a disparar.
Es lo mismo que sucederá con el robot humanoide Optimus cuando se
perfeccione, y del cual, hace escasas fechas, presentó Elon Musk en su versión
2.0, que ya resulta asombrosa por la evolución tan rápida que ha tenido. Se
usarán como mano de obra, incluso en las tareas del hogar. Pero, modelos más
modernos, llegado el día, se emplearán como fuerza policial y arma letal en los
conflictos del mundo. Ahí se hará patente que se habrán pasado por alto las
tres leyes de la robótica que ideó el célebre escritor y profesor en bioquímica
Isaac Asimov (1920-1992):
- Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
- Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
- Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.
Un caso más llano y extendido en el presente entre la población es el de
los teléfonos
móviles: aunque hacen más sencilla la comunicación instantánea, han idiotizado —con perdón— a millones de
individuos (sí, millones), que se pasan horas y horas wasapeando ensimismados en conversaciones banales, publicando tuits ofensivos, navegando de forma absurda por Internet viendo vídeos
insustanciales que empobrecen el intelecto, y haciendo selfies para subirlos a las redes sociales y lograr sus ansiados
«me gusta». Si este es el efecto que ha provocado en muchos, es fácil imaginar
qué provocará en los mismos los nuevos saltos tecnológicos que van a formar
parte de la sociedad, como puede ser la realidad
aumentada. En lugar de ir con la cabeza agachada, como van ahora por la
calle o en el autobús, ignorando a los que están a su lado, mirarán al frente
mientras visualizarán distintos tipos de imágenes y contenidos.
Por estas y otras razones, no apuesto a que los progresos científicos
sean una razón de peso para desear la longevidad
indefinida, la cual explicamos en ¿Logrará
la biotecnología que seamos inmortales? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2022/10/3-lograra-la-biotecnologia-que-seamos.html).
La tecnología que está a la
vuelta de la esquina
¿Qué otros avances, aparte de los médicos explicados en artículos
previos, junto a los citados en este mismo, están por surgir en los próximos
años o décadas, y que pueden “provocar” el deseo de vivir centenares de años
para verlos con sus propios ojos?
Los artilugios e inventos que vamos a ver —aparte
de los ya vimos respecto a la biotecnología— se parecen mucho a los descritos en películas como Blade Runner y Yo, robot. Algunos de ellos ya existen, y están en pleno desarrollo
para perfeccionarlos y establecerlos. Haciendo caso a las previsiones de los
expertos, todo esto será parte de la vida cotidiana, en mayor o en menor grado,
en la década del 2030:
1) El internet de las cosas (IoT, Internet of Things). Consiste en que “las cosas” estarán
siempre conectadas a la Red, desde dispositivos electrónicos (smartphones,
tablets, portátiles, televisores, coches, relojes, drones, etc.), hasta
electrodomésticos (lavadoras, hornos o frigoríficos): «Gracias a ello podríamos
saber qué está encendido o apagado en cada momento, qué alimentos hay en
nuestra nevera y qué hay que comprar. En el supermercado a su vez, no
existirían cosas fuera de stock ni carencia de productos y se evitaría que los
productos caducaran antes de ser consumidos. A nivel global, se podría saber
exactamente la ubicación de productos en todo el mundo, cómo se consumen y cómo
se compran».[2]
Esto hará que,
por decirlo de alguna manera, las ciudades sean inteligentes. Veamos algunas de
sus utilidades:[3]
- «A nivel doméstico: tu frigorífico podrá detectar su contenido y, en función de tus gustos, encargar de forma autónoma tu compra por internet para que te la traigan directamente a casa (o llamar a tu móvil para preguntarte lo que quieres antes de encargar nada). Podrás ordenar el que se encienda la calefacción antes de que llegues a casa a través de tu teléfono móvil, o comprobar que todo va bien en tu vivienda si te encuentras de viaje».
- «En el campo de la salud: un espejo podrá determinar si tienes síntomas de alguna enfermedad y hacerte recomendaciones de salud solo con reflejarte en él. Un cepillo de dientes inteligente y conectado a la red podrá encontrar si tienes una caries y ponerte en manos de tu dentista. Relojes inteligentes monitorizarán tus constantes vitales y avisarán a los servicios sanitarios si tienes algún problema o alguna urgencia (un infarto, por ejemplo)».
- «Autonomía: tu vehículo autónomo (o de alguna empresa que contrates) detectará en qué lugar de la ciudad te encuentras -a través de tu teléfono móvil- y pasará a recogerte en cuanto se lo ordenes. También podrás pedir a un dron que te traiga cualquier objeto a casa».
Como contrapartida, tiene un riesgo evidente: al estar todo en conexión
constante a Internet, los Gobiernos que se lo propongan —sea legal o no—
podrán vigilarnos con total detalle. Nuestra casa dejará de ser nuestro
refugio para convertirse en un sensor gigante de datos para terceros, donde las empresas lo sabrán absolutamente
todo de nosotros, y los delincuentes podrán hackear
los sistemas y hacerse con el control de todas aquellas “cosas” que tengamos
conectadas a la Red.
2) Identificación biométrica por medio de
las huellas dactilares, la retina, el iris y la voz, que servirán para abrir la
puerta de casa, el coche, para pagar en un restaurante o para sacar dinero.
3) Realidad virtual, la realidad inmersiva
y la realidad aumentada.[4] Por
medio de gafas, lentes de contacto y cascos podremos sumergirnos en realidades
virtuales de 360º o acceder a información que tendremos ante nuestros ojos de
manera agrandada.
4) Pantallas, móviles y ordenadores plegables,
gracias al grafeno.
5) Comunicación holográfica tridimensional.
Al estilo Star Wars, podremos
visualizarnos con otras personas en 3D, teniendo la sensación de que estamos
físicamente presentes.
6) Popularización de los análisis genéticos.
La secuenciación del genoma, hasta hace pocos años, era algo que resultaba
complejo de realizar y muy costoso en términos económicos. Ahora se puede
conseguir por 1000 €, y su precio sigue bajando cada día. En un futuro muy
cercano será tan asequible que estará al alcance de cualquiera. De esta manera,
será fácil conocer nuestros riesgos genéticos, logrando así la identificación
de enfermedades hereditarias y a cuáles somos propensas. Esto nos permitirá
llevar a cabo tratamientos preventivos. A pesar de sus evidentes beneficios,
las preguntas que esto plantea son de mucho calado:
- El hecho de que seamos propensos a desarrollar alguna dolencia física o neurológica en el futuro —sin fecha exacta y sin saber si ocurrirá o no—, ¿provocará marginación social y discriminación escolar o laboral?
- ¿Se considerará a algunas personas “válidas” para desempeñar determinados trabajos y a otras “no válidas”?
- ¿La clase social de cada individuo dependerá igualmente de la genética?
- ¿Dónde quedará el mérito, el talento natural, el esfuerzo y el afán de superación si ya estamos programados a medida?
- ¿Cómo repercutirá psicológica y anímicamente saber que estamos predispuestos a tener algún trastorno en algún momento de nuestra vida?
- ¿La calidad del ADN será un factor determinante a la hora de elegir pareja sentimental y al futuro padre/madre con el que queramos tener hijos?
Para estas interesantes preguntas, remito a la extraordinaria película Gattaca,[5] por
su alto contenido premonitorio:
Bienvenidos a Gattaca. Bienvenidos a
una sociedad donde una sola gota de tu sangre puede determinar a qué edad
morirás, con quién deberías casarte o qué trabajo deberías desempeñar porque es
el más apropiado para tu constitución genética. Una sociedad donde una persona
no genéticamente mejorada tiene muy pocas posibilidades de triunfar, o donde un
diseño erróneo puede marcarte para toda la vida.[6]
De dicho
largometraje ya hablamos en ¿Qué tiene que decir el cristianismo
sobre los deseos de la biotecnología de rediseñar al ser humano? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2019/09/2-que-tiene-que-decir-el-cristianismo.html).
7) Automóviles autónomos, tanto en el
transporte público como en el vehículo privado, lo cual minimizará las muertes
por accidente.
8) El
uso de drones para el reparto de
correo y el envío de paquetes a domicilio, el control de volcanes, de zonas
contaminadas y de fronteras geográficas, para operaciones antiterroristas y
contra el narcotráfico, cartografía, etc.
Como mencionamos anteriormente, su uso civil convivirá con el control
férreo de fronteras y operaciones militares.
9) Conexión mente-máquina y “lectura de la
mente”, como explica Rafael Yuste,[7] el
neurobiólogo y catedrático de la Universidad de Columbia (Nueva
York), el mismo que convenció a Barack Obama para que se cartografiara nuestra mente,
neurona a neurona, de las 86.000 millones que hay. De ahí surgió el proyecto
BRAIN (acrónimo inglés de Proyecto de Investigación del Cerebro mediante la
mejora de Neurotecnologías Innovadoras), en el que participan 500 laboratorios y miles de científicos:
En unos años utilizaremos interfaces
cerebro-computadora que nos permitirán escribir con el pensamiento, conectarnos
a Internet directamente... Esto va a cambiar la especie humana. [...]
Si utilizas tecnología invasiva, con dispositivos insertados en el
cerebro, mis colegas de Stanford ya son capaces de descifrar lo que piensa una
persona que ha perdido el habla y transcribirlo con un 95 por ciento de
precisión a un ritmo de cien palabras por minuto. [...] Este mismo año, una
compañía de California ha lanzado al mercado el primer escáner cerebral
portátil. Es un casco que incorpora sensores de luz infrarroja. Lo he probado y
funciona muy bien. Con estos escáneres y algoritmos de inteligencia artificial
se abren las puertas a la posibilidad de que cualquiera pueda leer lo que te
pasa por la cabeza. Se podrá leer incluso aquello que ni siquiera tú conoces de
ti mismo porque lo tienes guardado por debajo del umbral de la conciencia.
10) Automatización de la industria y de los
servicios por medio de robots.
11) Inteligencia artificial. Para el
perfeccionamiento de los drones, de la conducción autónoma, de diagnósticos
médicos, de servicios personalizados de salud, de automatización y robótica, de
la asesoría económica, entre otros muchos aspectos, el desarrollo e
implementación de la IA será la
piedra angular de la mayoría de las tecnologías por venir.
Aunque hay más avances y cuestiones en marcha (impresión de órganos en
3D, auriculares que traducen en tiempo real, escribir usando solo el cerebro y
sin necesidad de teclear, taxis voladores, turismo espacial), esta panorámica
general resulta bastante esclarecedora.
En los siguientes artículos nos detendremos en los puntos del siete al
diez. Lo haremos porque, a pesar de que ya hemos visto algunos peligros
implícitos en las nuevas tecnologías, estos cuatro serán especialmente
relevantes por lo que pueden suponer para el conjunto de la sociedad.
Continúa en
¿Es la robotización el primer
avance y, a la vez, peligro que se avecina? (https://usatumenteparapensar.blogspot.com/2024/04/7-la-robotizacion-el-primer-avance-y-la.html).
[3]
Información extraída de https://robotsia.com/2015/10/12/internet-de-las-cosas-iot-que-es-ejemplos-practicos/
[5] Aunque “Gattaca” en la película es
una estación espacial dedicada al estudio de las estrellas y a realizar viajes
estelares, el término es un acróstico con los elementos de los que está
compuesto el ADN: (Guanina, Adenina, Timina, Timina, Adenina, Citosina,
Adenina).
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




